
«La doctora, del hospital madrileño Puerta de Hierro Majadahonda, fue pionera en apostar por la dexametasona, un fármaco antiinflamatorio sintetizado en 1957 que apenas costaba unas monedas de euro. Y acertó. Un gran ensayo clínico coordinado por la Universidad de Oxford (Reino Unido) demostró en junio que la molécula reduce un tercio el riesgo de muerte de los pacientes más graves. Los autores echaron cuentas rápidamente: la dexametasona podía salvar 650.000 vidas en lo que quedaba de año», indican. La médica Ana Fernández Cruz recalca que la molécula C₂₂H₂₉FO₅ solo es útil en pacientes graves: «Si se administra demasiado pronto, podría incluso ser perjudicial».
El Hospital Puerta de Hierro Majadahonda ha llegado a tener unos 150 enfermos de covid ingresados al mismo tiempo en esta última ola y prácticamente todos estaban bajo tratamiento con dexametasona. El fármaco, según explica la doctora, puede producir algunos efectos adversos, como subidas de azúcar en los diabéticos, pero es un riesgo perfectamente asumible. “Entre morirte y no morirte, compensa totalmente”, zanja la médica. Y concluye: «La cortisona estaba considerada como un fármaco antiinflamatorio milagroso, pero tenía considerables efectos adversos, como provocar delirios a muchos pacientes. En diciembre de 1957, Lewis Sarett y su colega Glen Arth sintetizaron una nueva versión, más segura, más barata y 35 veces más potente. Había nacido la dexametasona. El fármaco no sirve para eliminar el coronavirus, pero sí mitiga la reacción inflamatoria desbocada que surge en algunos enfermos de covid y puede ser letal».







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