
TERESA FERNÁNDEZ HERRERA (La Unión (Cartagena, Murcia), 7 de agosto de 2026). ¡Maestro! Aforo lleno en el auditorio municipal en la Casa del Piñón. Habíamos asistido a la conferencia magistral de un ilustre unionense, hijo del fundador de Festival del Cante de las Minas, hace 65 años, Esteban Bernal. Acababa de recibir el Castillete de Oro Jorge Pardo, flautista y saxofonista de jazz y flamenco, el padre artístico de los instrumentistas flamencos. De pronto un silencio en la escena. Todo se para. Y después un anuncio desgarrador: «Ha muerto Pepe Habichuela«. Silencio. En el auditorio se ha producido como un corte colectivo. Y luego, Jorge Pardo, que tanto ha trabajado con él en tantas giras internacionales, con un respeto y admiración mutuos, cariño y complicidad, recuerda algunos de sus trabajos con Enrique Morente, de quién fue guitarrista de culto y amigo entrañable, con Dave Holland, Chick Corea, al que enamoró de su guitarra, y tantos otros. Porque Pepe Habichuela, José Antonio Carmona Carmona, era una de esas pocas personas que sin proponérselo se hacía querer por todo el mundo. Admirar como artista. querer como persona. El 4 por la noche las redes echaban humo. Centenares de muristas de facebook y sus seguidores comentaban consternados la triste y dramática noticia. Todos los medios escritos y audiovisuales resucitaron programas con Pepe Habichuela.

YO RETROCEDO HASTA 2015. Ese año me estrené como cronista de flamenco en la Suma Flamenca y en el Festival de Pamplona, Flamenco on fire. Allí empecé a tratar de cerca al ilustre guitarrista, procedente de una saga gitana del Sacromonte granadino iniciada por su padre, Tío José Habichuela el Viejo. Continuada por él y sus hermanos, hijo, sobrinos y sobrino nieto. Allí conocí a Amparo Bengala, su compañera de vida que jamás le dejaba solo, ni él quería ir solo a ninguna parte. Allí compartimos todos los medios acreditados un “potage gitano” dirigido por Amparo y realizado por un chef cuyo nombre he olvidado. Allí nos hicimos algunas fotos. Luego siguieron otros conciertos, alguno con Jorge Pardo, aquel otro inolvidable con Rocío Márquez “Por los campos marcheneros”. Y aquel concierto solista en la sala San Juan de la Cruz de los Teatros de la Abadía, tan cercano con el público, y yo estaba muy cerca, en segunda fila, y él, y esta ha sido la única vez que me ha ocurrido en la vida, me hizo un guiño de reconocimiento a mi presencia allí.

TAMBIÉN EN CONCIERTOS DE SU HIJO JOSEMI CARMONA, a los que nunca faltaba, algunos en el Café Berlín, pero jamás olvidaré aquel concierto de 2016, creo que era en la sala Galileo, aunque no estoy segura. Hacía pocos días, quizá un par de semanas que había fallecido su hermano mayor, Juan Habichuela, que fue protagonista de aquel concierto, in memoriam. Y 10 años después, con la misma edad que tenía su hermano cuando se fue, se produce su marcha y se arma una revolución en redes y medios. La misma noche del 4 de agosto, el concierto de Israel Fernández acompañado por su guitarrista jerezano Diego del Morao en el Antiguo Mercado, joya de la arquitectura modernista, convertido en Catedral del Cante, estuvo enteramente dedicado al Maestro Habichuela. Tanto Israel como Diego, conmocionados por la noticia, y el completísimo aforo de esa noche aplaudió a rabiar a Pepe Habichuela. Dicen algunos que Israel no estuvo fino esa noche, yo considero que la conmoción que sentía le hizo cantar un concierto diferente, muy sentido. En fin…
VOLVIENDO LA VISTA ATRÁS, he reflexionado que Pepe Habichuela y familia son una representación genuina de los cambios sociales en España, desde 1944 en que nació en alguna cueva del Sacromonte hasta ayer. Desde las hambres y represiones de posguerra, notorias entre los gitanos, discriminados y a veces perseguidos. Con 20 años, Pepe Habichuela emigra a Madrid para buscarse un futuro que Granada no le ofrecía. Y se fue a vivir al nuevo Barrio de la Concepción, un primer signo de desarrollo urbano y urbanístico. Pepe trabaja en diversos tablaos, recordemos que los tablaos nacen en los 50 y los primeros festivales flamencos en los 60. Otro signo de cambio social.

MUCHOS ARTISTAS FLAMENCOS ANDABAN POR MADRID en busca de progreso para su arte y sus vidas en esos años. El joven guitarrista de acompañamiento pronto compartiría tablas entre otros con Juanito Valderrama, Camarón de la Isla, Fosforito y especialmente con Enrique Morente, con quién grabó el que para él era su primer disco, un homenaje a Don Antonio Chacón, Hispavox 1976, ganador del Premio Nacional de Discografía. Otro más, “Despegando”. Y después ya como concertista, “A Mandeli” 1983 Nuevos Medios. Con esa misma discográfica grabó en 2001, “Pepe Habichuela & the Bollywood Strings” y en 2010 “Hands” Dave Holland & Pepe Habichuela. Y cientos de colaboraciones grabadas con otros artistas. Pasito a paso fue construyendo su evolución social a la par que España como país. Llegaron la fama y reconocimientos internacionales, giró por todas las numerosas patrias del flamenco, incluido ¡cómo no! Japón. También llegaron los premios, la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2018 y la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio en febrero de este año junto con Lolita Flores. Lo tenemos reseñado. Justo un año antes en La Unión, el 4 de agosto 2025 recibió el Castillete de Oro y cuentan que dijo: “Con este premio doy por terminada mi carrera”. Los restos mortales del último referente de la guitarra flamenca fueron trasladados a su querida Granada y llevados al Teatro Isabel la Católica para recibir la despedida de miles de granadinos. Desde este 6 de agosto descansan en el cementerio granadino de San José. Su música seguirá viva para siempre, y su recuerdo en la memoria de gentes de varias naciones que admiraron su arte también le mantendrán vivo. ¡Hasta luego, Maestro!.


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