
«Lo cual que al son de los pavos reales quiero desear un año maravilloso a los lectores de “Majadahonda Magazin” y a los majariegos en general, con quienes volveré a verme las caras estos días, una vez que me sacuda la nostalgia y la humedad de mi Noroeste amado».
VICENTE ARAGUAS. (6 de enero de 2026). La Rueda de los Pavos Reales. Lejos de Majadahonda, en mi punto de partida, tan galaico como yo, tan Noroeste y verde, tan húmedo y ordenancista como el trazado racionalista de las calles del casco antiguo de Ferrol, paseo la soledad del día primero de año. Un 2026 que asoma la patita por debajo de un portalón incierto, y que yo deseo próspero (Merimée, decían los chistosos, a propósito del autor de “Carmen”, el que ante “Las Meninas” dijo el célebre: “¿Pero dónde está el cuadro?”) y colmado de belleza para los lectores de “Majadahonda Magazin”. Este medio donde me siento tan bien acompañado. En el ámbito majariego, y fuera de él incluso, que “MM” transciende como vimos el verano en que unos tontos del higo, unos bobos de bobería suprema, atacaron a los veraneantes madrileños en Galicia llamándoles “fodechinchos” (es decir, jodejureles), por cutres y no sé qué más. Ignorando, los necios, que Madrid (y Majadahonda, por cierto) siendo todo, es de todos, y aquí cabemos el ciento y la madre, la que nos parió, y la de la masa del pan esa ahora tan de moda.

Vicente Araguas felicita el nuevo año y día de Reyes a los lectores de MJD Magazin con este nuevo artículo desde Ferrol
Así que, pues que es el día primero de año, y las calles están vacías, y la “Marcha Radetzky” me aburre soberanamente, tanto como ver a los ricachones dando palmadas en Viena en honor de un militar austro-húngaro que se dedicó a machacar a los rebeldes de lo que acabaría siendo Italia, me bajo a ver a los pavos reales del parque próximo a la casa que me acoge en Ferrol. Donde quedan los rescoldos del viejo calor familiar. En la ciudad de las grullas, de las gaviotas y los cormoranes, de los delfines adentrándose en la ría, del tráfico pretérito de las lanchas de una banda a otra de esta, de los castillos pétreos custodiando su entrada, lejos los tiempos en que el Almirante Warren (25-26 de agosto, 1800), para evitarlos, intentó una invasión lateral por los montes de Brión, saliendo tan escaldado por los patriotas ferrolanos que el siguiente intento fue mucho más abajo, ya en Trafalgar, y a cargo –un respeto- por Sir Horace Nelson. Pero si en el Capitolio romano eran gansos los custodios para dar las alertas en Ferrol, a día de hoy, son los pavos reales los que se ocupan de ello. Por lo menos en apariencia, con esos lamentos sonoros que mi madre, la recuerdo tal día como hoy viendo, año tras año, “Sonrisas y lágrimas”, “Do es trato de varón…”, muerta de risa con Christopher Plummer, tan envarado en su papel de Barón Von Trapp, definía como los de las almas en pena.
Y es curioso que bicho tan hermoso, con los cisnes pasa algo semejante, desafinen de tal manera en sus proclamas (bélicas o no). Lo cierto es que los pavos reales se mueven por las calles del Ferrol más alto, el del Barrio de Canido (ahora tan de moda, precisamente, y vuelvo a Velázquez/ Merimée, por esas “Meninas” recreadas en sus paredes a la sombra del gran Eduardo Hermida), y lo hacen con elegancia y soltura. También escenificando la rueda tan característica. Que hacen no solo para atraer a las hembras de su especie, sino para el público en general, familiarizado ya con sus figuras y sus meneos, moviéndose por la ciudad departamental, que se decía en los tiempos de los departamentos marítiumos (Ferrol, San Fernando y Cartagena), hoy, otra historia casi tan lejana como el Almirante Warren. Lo cual que al son de los pavos reales quiero desear un año maravilloso a los lectores de “Majadahonda Magazin” y a los majariegos en general, con quienes volveré a verme las caras estos días, una vez que me sacuda la nostalgia y la humedad de mi Noroeste amado.





Siempre muy bien, maestro Araguas.
Un gusto leerte.
Y un placer encontrar a gente tan sabía cómo tú, dominando las arquitecturas de la moralidad.