Vicente Araguas responde a Raúl Terrón (PP): «Y llegados a este punto digo, con la única responsabilidad que me arrogo (la mía propia), que los necesitados de “Caspolén” son los pródigos en brillantina (real o figurada) o “brilli-brilli”; esos que nunca veréis en el Cerro del Espino. A lo mejor alguno a cubierto, y eso porque ha ido a nuestro campo municipal por confusión».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 17 de marzo de 2026). Majariegos. “¿Y a usted por qué le gusta tanto ir al fútbol? “ Pregunta que me hacen quienes saben de mi debilidad por el Rayo Majadahonda, a quien sigo en el Cerro del Espino con la fruición debida. Esa que solo declina cuando el rival enfrente ha sido y en cualquier momento volverá a ser “mi” Racing de Ferrol. Porque, ya se sabe, uno puede cambiar de parejas, amigos, trabajo, aficiones pero nunca, nunca del equipo que ha estado contigo desde pequeñito. Por geografía, soy de allí, y –además– mi padre, Capitán de Navío Araguas Neira, vicepresidente del Racing la temporada 1962-63. Entonces, y solo entonces, traiciono al Rayito, bien que practicando una singular bigamia. Lo cual que voy al Cerro porque en él juega el equipo del que soy viejo socio y –ejem– accionista. Y no, hoy no voy a hablar de la ventaja de 7 puntos sobre el Sanse que hemos (permitáseme el plural) tirado por la ventana. Básicamente en el Cerro, solo 3 puntos sobre 12 en los últimos 4 partidos ciertamente “cerriles”. Y no me duelen prendas al mentar esto: partidos bobos donde no se sabía muy bien a qué se jugaba, a merced de equipos como el Moscardó, con su terraplatanista presidente, un sansirolé que vino a armarla, o el colista de la categoría, el Socuéllamos, que bien pudo derrotarnos. Y yo, a sufrir, en mi fondo de tribuna descubierta (porque ustedes quieren, caciques o no del área, como le decían al gran Iselín Santos Ovejero) acompañado de majariegos.

Vicente Araguas

ESTA CATEGORÍA GENTILICIA Y HUMANA, sumamente humana, que le aplico a gente nacida aquí, criada o recriada o “venidera” en término aún no reconocido por la RAE, acabará haciéndolo dada su política liberal en este sentido, para designar a aquellos que procediendo de otros lugares adquieren residencia en Majadahonda (por ejemplo). Ahora bien, entre estos los hay que se integran de tal manera en el sitio escogido que pasan a formar parte de la flora, y no digo fauna, porque aquí los únicos animales son aquellos, y parafraseo a Antonio Machado, “que desprecian cuanto ignoran”. Y llegados a este punto digo, con la única responsabilidad que me arrogo (la mía propia), que los necesitados de “Caspolén” son los pródigos en brillantina (real o figurada) o “brilli-brilli”; esos que nunca veréis en el Cerro del Espino. A lo mejor alguno a cubierto, y eso porque ha ido a nuestro campo municipal por confusión. Porque el público que lo frecuentamos somos majariegos, los fetén, y aquellos que, como yo, llevamos tanto tiempo viviendo aquí que casi nos confundimos con la flora del Monte del Pilar o de la Dehesa de Majadahonda. Y es que ser majariegos es como estarlo. Y también, como el paisaje para Amiel (lean al Doctor Marañón, lean) un estado de ánimo.

«Pongan al concejal ofensor de cara a la pared, aunque sea un ratito. Y un poco de “Caspolén” para su almita, frívola y pegajosa, llena de “pitiriasis capitis”. Esa que los majariegos no tenemos».

¿QUE SIGNIFICA SER MAJARIEGO?. Es amar Majadahonda de arriba abajo, saber su historia pero, también, alternar con el vecindario, recorrer sus calles unas y otra vez y preocuparse de qué pie cojea este, el otro y el de más allá. Y, naturalmente, es palpar el pulso de la vida cotidiana majariega a través de este medio de comunicación, en el que me encuentro muy a gusto. Y no voy a explicar quién soy ni de dónde vengo. Tampoco los medios en que he colaborado y colaboro. Un simple tecleo y me ahorro la molestia. Y desde la independencia poder decir, de nuevo con Antonio Machado que “A mi trabajo acudo, con mi dinero pago”, la misma independencia con que aplaudí la intervención de Doña Lola el otro día, en la entrega del premio de la Fundación Umbral, le pido a dicha señora que ponga al concejal ofensor de cara a la pared, aunque sea un ratito. Y un poco de “Caspolén” para su almita, frívola y pegajosa, llena de “pitiriasis capitis”. Esa que los majariegos no tenemos.

Majadahonda Magazin