
Reyes Zuazo Muntañola: «El lugar que siento como más mío es un parque municipal que está muy cerca de mi casa. Por ese parque he paseado con mi madre y los perros, con mis hijos, con mi marido, y he llevado a los columpios y a montar en bicicleta a mis nietos. No hay sitio en Majadahonda que me inspire más ternura y sienta como más mío»
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 21 de febrero de 2026). Reyes Zuazo Muntañola es restauradora y vecina de Majadahonda desde hace 31 años por lo que es la protagonista de esta sección de «Gente Maja que se Moja» dedicada a los vecinos de Majadahonda. Ya jubilada, ahora se va a la India a conocer aquel apasionante país. Una majariega en la India. ¡Buen viaje! Pero antes de partir, concede esta entrevista donde le preguntamos qué le gustaría que Majadahonda conservará siempre y qué cree que debería mejorar: «Me gustaría mucho que conservará la sanidad pública que ahora tiene. En cuanto a lo que me gustaría que mejorase, es en todo lo relativo a la seguridad ciudadana. También que hubiera un nuevo Centro de Mayores, como poco; que tuviéramos, al menos, dos piscinas municipales nuevas y funcionando; nuevos aparcamientos, me parece una pena no poder comprar en las tiendas locales de Majadahonda y tener que coger el coche y marcharme a grandes centros comerciales debido a la imposibilidad de aparcar en Majadahonda, incluso pagando, ya que cada vez es más caótico el tráfico. Que sacaran el mercadillo del centro del pueblo: teniendo un recinto ferial que se usa una vez al año es una pena que los martes y los sábados no se pueda salir de casa por la invasión de propios y extraños».
¿Qué significa para ti vivir en Majadahonda y qué lugar de la ciudad sientes más tuyo? –Vivir en Majadahonda es mi historia de mis últimos 30 años, cuando se han casado mis hijos, cuando he tenido mis nietos, cuando me he jubilado y cuando he tenido una vida tranquila, nada más y nada menos. El lugar que siento como más mío es un parque municipal que está muy cerca de mi casa. Por ese parque he paseado con mi madre y los perros, con mis hijos, con mi marido, y he llevado a los columpios y a montar en bicicleta a mis nietos. No hay sitio en Majadahonda que me inspire más ternura y sienta como más mío. ¿Qué parte de tu vida cotidiana te define mejor y por qué? –Mi vida tranquila, esa paz y relajo que se alcanza cuando afortunadamente no te falta de nada y tienes una familia que te llena por completo, además de unos maravillosos amigos entrañables. Es lo que mejor me define, ya que cuando alguien me pregunta que cómo me encuentro suelo contestar: «tranquila y encantada de la vida». ¿Qué aprendizaje, experiencia o gesto sencillo te ha marcado y te acompaña hoy? –Por supuesto mi familia, formada por mi padre y mi madre y también por la familia que yo he creado, nadie se puede imaginar lo que yo he aprendido de mis hijos y lo que estoy aprendiendo de mis nietos. Esto en cuanto a proximidad se refiere. Y en cuanto a lecciones de vida y saber afrontar situaciones, estaré eternamente agradecida al Fraile Dominico Marcos Rodríguez, a cuyas charlas he asistiendo durante muchísimos años en la comunidad de Parque Lagos. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento y reconocimiento
Si pudieras dejar un mensaje a la ciudad, a quien te cruce, te lea o te recuerde, ¿cuál sería? –Pues pediría que cuidáramos la ciudad. Es nuestra ciudad, nuestro municipio en el que residimos. Es importantísimo que nuestros hijos y nietos nos vean comportarnos cívicamente, con urbanidad y respeto, para que ellos lo puedan seguir transmitiendo a su descendencia, independientemente de donde vivan. ¿Qué recuerdo de tu infancia o juventud aparece cuando piensas en “hogar»? –Cuando nos reuníamos toda la familia, en una celebración cualquiera, con tal espíritu de fiesta y alegría que todavía me hacen emocionarme cuando lo recuerdo. ¿Qué persona, familiar, amigo, maestro, vecino, ha influido más en tu manera de ser? –Pienso que más que personas lo que ha influido en mi forma actual de ser es el madurar que el paso del tiempo nos da, las distintas vicisitudes que la vida nos trae, la experiencia de la que los años nos revisten, el dolor y en contraposición el gozo por los que nos dejan y por los que llegan a nuestras vidas… En fin, lo que es una vida vivida. ¿Qué pequeño gesto cotidiano te reconcilia con el día cuando parece torcerse? –Prepararme una buena taza de té negro, especiado, con leche, y ponerme a hacer solitarios. ¿Qué te sigue sorprendiendo de la gente, incluso después de tantos años de vida? –Que no aprendamos de lo vivido, que sigamos cayendo en el mismo error continuamente, que le hayamos cogido gusto a la misma piedra para seguir tropezando, una y otra vez, en ella.







Me quedo con la conclusión de la entrevista en las dos últimas preguntas: un té y hacer solitarios… y que, a pesar de todo, no aprendemos, que siempre tropezamos con la misma piedra, en definitiva, un error común a todos nosotros, incluso a personas tan plenas como la entrevistada. Salud.
Me quedo con la conclusión de la entrevista en las dos últimas preguntas: un té y hacer solitarios… y que, a pesar de todo, no aprendemos, que siempre tropezamos con la misma piedra, en definitiva, un error común a todos nosotros, incluso a personas tan plenas como la entrevistada. Salud.