La Copa del Mundo de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, comienza a perfilar su escenario competitivo con varias selecciones tradicionales en el centro del análisis previo. Entre ellas, España aparece como uno de los combinados con mayor continuidad en su proceso reciente, mientras que Brasil afronta una fase de reestructuración tras cambios en su dirección técnica y resultados irregulares en las Eliminatorias sudamericanas.

El combinado español llega a esta etapa respaldado por el título conquistado en la Eurocopa 2024, logro que consolidó el ciclo encabezado por Luis de la Fuente. El equipo mantiene una estructura basada en la posesión y en la amplitud por las bandas, con ajustes tácticos orientados a un juego más vertical. En este contexto, España figura de forma recurrente entre las primeras posiciones de las proyecciones elaboradas por casas de apuesta internacionales, cuyos mercados se actualizan conforme avanzan las fases clasificatorias y se confirman las listas definitivas.

En paralelo al análisis de favoritos, la atención también se centra en la nueva generación de futbolistas que podría marcar diferencias en el torneo. Diversos informes especializados sitúan a jugadores jóvenes como Lamine Yamal (España), Jude Bellingham (Inglaterra), Jamal Musiala (Alemania) o Endrick (Brasil) entre los nombres con mayor proyección internacional. Su participación en competiciones europeas de primer nivel y su consolidación en clubes de referencia han acelerado su protagonismo en las selecciones absolutas, lo que introduce un componente de renovación en un Mundial que contará con un formato ampliado y mayor exposición global.

La posible convocatoria española combina experiencia y renovación. En defensa, futbolistas como Dani Carvajal, Aymeric Laporte y Robin Le Normand aportan recorrido internacional. En el mediocampo, Rodri, Pedri y Fabián Ruiz sostienen el equilibrio táctico, mientras que en ataque Nico Williams y Lamine Yamal ofrecen desborde por los extremos, con Álvaro Morata como referencia en el área. La ampliación del torneo a 48 selecciones implicará un calendario más exigente, factor que incrementa la importancia de la profundidad de plantilla.

Inglaterra y Francia también integran el grupo de selecciones mencionadas de manera habitual en los análisis previos. El conjunto inglés, ahora dirigido por Thomas Tuchel, busca trasladar su potencial ofensivo a resultados en instancias decisivas. Francia, con Kylian Mbappé como eje, mantiene una base competitiva, aunque ha mostrado variaciones en su rendimiento colectivo en torneos recientes.

Brasil, por su parte, confirmó la llegada de Carlo Ancelotti tras un periodo de indefinición en el banquillo. La selección finalizó quinta en las Eliminatorias sudamericanas, con un número de derrotas superior al registrado en ciclos anteriores. Las eliminaciones en cuartos de final en 2018 y 2022 reforzaron las evaluaciones sobre la necesidad de ajustes estructurales. Ancelotti cuenta con la experiencia de haber dirigido a jugadores como Vinícius Júnior y Rodrygo en el ámbito de clubes, mientras que Casemiro busca recuperar continuidad y Estêvão se proyecta como alternativa a medio plazo. La ausencia de un delantero centro con registros consolidados continúa siendo uno de los puntos de análisis.

En el plano externo, el interés por el Mundial se refleja también en el sector de las apuestas deportivas, que registra incrementos de actividad en la antesala de grandes competiciones. Durante 2025 se ha observado una tendencia global hacia mercados regulados en el ámbito del iGaming, con más países adoptando marcos normativos en lugar de mantener esquemas sin supervisión. Brasil abrió su mercado el 1 de enero de 2025 para apuestas deportivas y juego online, fijó una tasa del 18% sobre el GGR y restringió operaciones de operadores sin licencia, además de permitir la presencia de aplicaciones autorizadas en Google Play local.

Chile inició su proceso regulatorio con un IVA del 19% para plataformas online, mientras que Colombia reconoce de forma oficial las apuestas en esports. Nueva Zelanda prevé conceder 15 licencias de tres años a partir de febrero de 2026, con posibilidad de iniciar operaciones ese mismo año. Uzbekistán estableció a la National Agency for Prospective Projects como organismo supervisor. Finlandia y Austria avanzan hacia modelos de licencias tras desmantelar esquemas de monopolio, y países como Francia e Irlanda trabajan en la ampliación o consolidación de sus marcos regulatorios.

El fútbol es el deporte con mayor volumen de apuestas a nivel global. Competiciones como la Copa del Mundo, la UEFA Champions League y las principales ligas europeas concentran la mayor parte de la actividad del sector. Un informe del banco británico Barclays estimó que el Mundial de Catar generó alrededor de 35.000 millones de dólares en apuestas deportivas, cifra un 65% superior a la registrada en la Copa de Rusia de 2018. En el mercado brasileño, datos de un casino online del país indican que, incluso con un periodo reciente de regulación, el fútbol lidera con amplia diferencia el volumen de apuestas, superando con margen al segundo deporte más elegido, tendencia que suele intensificarse en años de Mundial.

Con varios meses por delante antes del inicio del torneo, el Mundial 2026 se presenta con escenarios abiertos tanto en el plano deportivo como en el regulatorio. La estabilidad del proyecto español y la etapa de reconstrucción brasileña configuran dos realidades distintas que marcarán la evolución de las proyecciones en los próximos meses.

Majadahonda Magazin