
«Ese mago del balón que se llama Yuya Yoshimura. Japonés como aquella Orquesta Sakamoto, intérpretes de tangos, Que los nipones amen la música porteña no es extraño en un país tan “esponja” como el suyo, del que han salido toreros, guitarristas flamencos o últimamente futbolistas, uno de ellos el gran Yuya».
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 27 de febrero de 2026). Rayito: Defensa y Ataque contra el Getafe este domingo. En Tenerife, el Rayo Majadahonda demostró inteligencia, talento y autenticidad. Exactamente lo que Pedro Salinas le pedía al poeta, si verdadero. Y yo quiero agradecer a nuestros jugadores, y a quienes los asesoran, esa tensión, tan justa y necesaria para que el camino a Primera Federación sea directo. Aparte mil gracias al Club Deportivo Tenerife por retransmitir el partido por televisión, tan en abierto como para poder seguirlo desde aquí. Con la atención y la tensión, nosotros, también, necesarias para apreciar cada detalle y gesto. Por ejemplo los de ese mago del balón que se llama Yuya Yoshimura. Japonés como aquella Orquesta Sakamoto, intérpretes de tangos, a quienes escuché en Vigo, Estadio Balaídos, verano del 67, como teloneros de Los Pekenikes. Que los nipones amen la música porteña no es extraño en un país tan “esponja” como el suyo, del que han salido toreros: Taira Nono, Atsuhiro Shimoyama, “El Niño del Sol” o Masahi Yamanaka, guitarristas flamencos, Taketo Tomoshige o, últimamente futbolistas, uno de ellos el gran Yuya.
A Yuya lo vemos sobre el césped del Cerro, ejerciendo su arte de mediopunta de los que golean, mientras que arriba, por encima de las bancadas de algunos habituales, asiste a los partidos su mujer, también nipona, con un bebé Yoshimura, tan habilidoso como papá, esperemos. Yuya Mishimura está conociendo esa España interior, como jornalero del balón, en equipos como el Tenerife B, precisamente, Haro, Don Benito, Moralo, y antes de venir al Cerro del Espino, en el Conquense. Es decir, La Rioja, Extremadura o Castilla-La Mancha en un recorrido incesante donde en cuestiones de fútbol el brillo lo ponen los jugadores. Caso Yuya, un zafiro en el fango, como escribiera T. S. Eliot. Yuya en Tenerife marcó 2 soles, perdón, goles, reabriendo el cofre de los tesoros que son las categorías superiores. Esperamos mucho más de él, de su inteligencia, talento y autenticidad.

Rayito: Defensa y Ataque contra el Getafe este domingo. «En Tenerife, el Rayo Majadahonda demostró inteligencia, talento y autenticidad. Exactamente lo que Pedro Salinas le pedía al poeta, si verdadero».
Y, por cierto, uno de los comentaristas “chicharreros” señaló que era raro que un porterazo como Miguel Prieto esté todavía en categoría tan pedestre (esto lo digo yo, acostumbrado a un Rayo Majadahonda en Primera Federaciòn y aun en Segunda Divisiòn, aunque está última nos dejara, ¡qué cosas!, a la intemperie). Y la verdad es que Prieto estuvo el otro día genial. Todo un cancerbero como aquel que controlaba las puertas del Hades. (A ver si logramos salir de él: ¡tensión!, ¡tensión!, ¡tensiòn!). Miguel Prieto sigue la tradición de buenos porteros que nos han defendido de duelos y quebrantos categóricos, me temo. Sanntorcaz, Mejías, aquel gran arquero (¡qué bonito lo dicen los latinos!) en el Atlético de Madrid anteriormente, Basilio, todo un mito, Cantero. Y ahora este Miguel Prieto, especie de angelote en vuelo horizontal, quien el otro día además de parar un penalti nos dedicó paradas casi de fábula, dándonos media victoria.

«Y yo quiero agradecer a nuestros jugadores, y a quienes los asesoran, esa tensión, tan justa y necesaria para que el camino a Primera Federación sea directo»
La otra mitad el resto del equipo, para quien habrá espacio aquí en posteriores entregas. Lástima que cada año cambiemos la plantilla del derecho y del revés. Reconozcamos que, de tal manera, la cosa es más complicada. También para los nuevos entrenadores, así Don Guillermo Fernández este año (conocido como «Guille«), para quien también pedimos alta tensión, y reconocimiento, sin miedo a esos calambrazos que el fútbol suele prodigar. Y por hoy acabo con Javi Gordo, defensor y atacante si la ocasión lo pide. El jugador canterano que mejor conozco, pues fui profesor suyo de Teatro y Poesía. Un muchacho nobilísimo, capaz de trenzar versos y aun versículos con el balón. Cada vez más asentado en el campo y de quien espero más, mucho más. Dueño de un juego elegante y sutil como esos “haikus” que Yuya Mishimura borda en el área rival cuando se hace con el balón. Y marca goles, que tienen alma de “tanka”, prolongación del “haiku”, ya se sabe.









Más noticias