MJD Magazin reproducirá todas las intervenciones públicas que se suscitaron en el reciente acto cultural de Homenaje al historiador Manuel Gesteiro. El primer discurso fue de su amigo y también profesor, Jacinto Santodomingo, que acudió acompañado de su esposa, María José Rubido, licenciada en Químicas y graduada en Óptica y Optometría,

JACINTO SANTODOMINGO*. (4 de abril de 2026). *Expresidente del Círculo de Empresarios y Comerciantes de Majadahonda y ex profesor. Discurso en el Homenaje a Manuel Gesteiro en la Biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda el 25 de marzo (2026). En primer lugar quiero agradecer a los organizadores el trabajo realizado para llevar a cabo este tan merecido homenaje a Manolo Gesteiro. Querido Manolo: Hoy no solo recordamos al profesor de Historia y Geografía que muchos tuvimos la suerte de conocer como compañero en el Instituto Leonardo da Vinci y, en mi caso, también en el I.E.S. Carlos Bousoño, sino a la persona que ha dedicado tantos años a algo muy valioso: ayudarnos a entender de dónde venimos.

Jacinto Santodomingo en el Homenaje

Voy a añadir algunos datos biográficos a los ya expuestos por Enrique Gutiérrez. Efectivamente, nace en los años 40, en plena posguerra, en una familia de panaderos y, a los 11 años, empieza a trabajar de dependiente hasta las 13:00 h de la tarde en una tienda. Y hasta los 20 años trabaja en la panadería, simultaneando el trabajo con el estudio. Cursa los 4 primeros años de bachillerato y los termina con su correspondiente reválida antes de incorporarse al servicio militar. En esta época, entre los 13 y los 20 años, Manolo reparte el pan con una bicicleta y forja unas piernas de atleta, de tal manera que a los 17 años llega a ser campeón de Galicia en 3.000 metros y a los 18 años consigue ser 3º en esa distancia a nivel nacional. Volvamos a su época de estudiante, que es lo que ha hecho durante toda su vida. En la mili, y debido a su buena conducta, consigue que le permitan salir del cuartel para cursar la carrera de Magisterio, que termina ya en Madrid. Vuelve a Marín y se prepara unas oposiciones que, naturalmente, aprueba en la Escuela Naval Militar. Poco después convocan unas becas-salario y Manolo la solicita y también la consigue. Eran unas becas que existían en España en los años 60 destinadas a estudiantes con pocos recursos y, por supuesto, con buen rendimiento académico. Por cierto, eran en el año 1968: 3.000 pesetas para él y 4.500 pesetas para los padres. Con su beca se matricula en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma, en la primera promoción, y termina su licenciatura en la especialidad de Geografía con el número 1 de su promoción y, por tanto, con premio extraordinario.

«Este homenaje es un acto de gratitud a toda una vida dedicada a nuestra querida ciudad de Majadahonda»

Como suele ocurrir con los estudiantes brillantes, le ofrecen un trabajo en el Colegio Universitario Gil de Albornoz en Cuenca y allí pasa varios años como profesor de Geografía. En esa época conoce a Sara, saca su oposición en la enseñanza media y se traslada a Madrid. Sigue con sus estudios y obtiene su doctorado con un tema sobre una zona de la Mancha conquense. A partir de los años 80 comienza con su labor de investigador, centrado en Majadahonda, como muy bien ha expuesto Enrique Gutiérrez. Manuel no ha necesitado nunca un nombramiento oficial para ejercer como cronista. Lo ha sido por vocación, por constancia y por amor a la historia. Durante años ha conservado recuerdos, hechos y nombres que, sin su trabajo silencioso, quizá se habrían perdido.

Jacinto Santodomingo y el concejal Federico Martínez («Vecinos por Majadahonda«), que propuso su reconocimiento en el pleno del Ayuntamiento: «Sabemos que en su día se valoró la posibilidad de reconocer institucionalmente a Manuel Gesteiro y que no salió adelante. Pero el tiempo también sirve para reconsiderar decisiones».

Ha sido un guardián de la memoria local, un testigo atento y riguroso del devenir de Majadahonda. Hoy, cuando las fuerzas físicas, no así las mentales, ya no acompañen como antes, quiero decirte algo muy importante: tu trabajo ha dejado huella, no solo en archivos y escritos, sino en todas las personas que hemos aprendido de ti. Así que este homenaje es un acto de gratitud a toda una vida dedicada a nuestra querida ciudad de Majadahonda. Y permítanme una reflexión dirigida especialmente a quienes representan en este acto a nuestra ciudad. Los pueblos, las ciudades, reconocen a las personas de distintas maneras y una de las más duraderas es dar nombre a sus calles. Sabemos que en su día se valoró la posibilidad para Manuel y que no salió adelante. Pero el tiempo también sirve para reconsiderar decisiones.

«Poner el nombre de Manuel Gesteiro a una calle no solo sería un homenaje personal. Sería un acto de justicia con alguien que ha dedicado su vida a conservar la memoria de esta villa, la mayoría de las veces sin reconocimiento y sin más recompensa que su compromiso con la historia»

Porque poner el nombre de Manuel Gesteiro a una calle no solo sería un homenaje personal. Sería un acto de justicia con alguien que ha dedicado su vida a conservar la memoria de esta villa, la mayoría de las veces sin reconocimiento y sin más recompensa que su compromiso con la historia. Ojalá este homenaje no sea un punto final, sino un paso más para que Majadahonda tenga, algún día, una calle que lleve tu nombre. Sería una manera sencilla de darte las gracias. Pero en esta historia hay alguien especial, Sara, a tu lado, compañera total, que con una paciencia infinita ha permitido y ayudado a que tu ingente trabajo haya salido adelante. Para terminar, quiero decirte, Manolo, que lo que tienes con total seguridad es el reconocimiento y el cariño de todos los que te conocemos y de todos los que hoy te acompañamos en este acto.

Majadahonda Magazin