Bruno Hernández Vega, el presunto descuartizador de Majadahonda, ha pasado prácticamente el año que lleva en prisión en la enfermería de la misma por causas relacionadas con su esquizofrenia paranoide. Así lo detalla el periodista M. J. Álvarez en una información publicada en el diario ABC en la que asegura que durante este tiempo «ha dejado atrás los desvaríos y visiones que le han acompañado durante meses debido a los efectos del tratamiento que solía abandonar». Según el diario, Bruno «no acude a ningún taller, está siempre acompañado por un reo» y «jamás ha hablado de lo ocurrido ni de las dos mujeres» de cuya muerte se le acusa. El paradero de ambas sigue siendo desconocido, ya que la búsqueda en el vertedero de Pinto de los cadáveres permanece infructuosa hasta la fecha. A la espera de que comience el juicio, al «descuartizador de Majadahonda» se le acusa de «dos presuntos delitos de asesinato, de falsedad documental, ya que simuló la firma de su tía para quedarse con el usufructo del adosado, junto al de estafa y tenencia ilícita de armas».



«Una vez destapado el caso de Gioiosa por el hermano de la víctima, que denunció el 6 de abril que no se podía comunicar con ella, se comprobó que a su tía se la había tragado la tierra. El juez acusa formalmente a Bruno Hernández de dos presuntos delitos de asesinato, de falsedad documental, ya que simuló la firma de su tía para quedarse con el usufructo del adosado, junto al de estafa y tenencia ilícita de armas. Sin embargo, su enfermedad puede servirle de eximente. A ambas mujeres se las ha buscado en el vertedero de Pinto sin éxito. Las esperanzas de encontrarlas se desvanecen», concluye la información de ABC.
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