
«Una ciudad que envejece bien es una ciudad que ha sabido ofrecer algo más que infraestructuras. Ha ofrecido tiempo, que es el bien más escaso. Tiempo para caminar sin prisa, para conversar, para no sentirse expulsado por la velocidad de los demás»
MIGUEL SANCHIZ (Majadahonda, 11 de mayo de 2026). Comienza la Semana del Mayor en Majadahonda: y la edad que no pesa. Escribo estas líneas porque hay un dato que, cuanto más lo miro, más me interpela: en Majadahonda viven más de 14.000 personas mayores de 65 años, casi una quinta parte del municipio. No es una cifra cualquiera. Es una señal silenciosa de algo que a veces olvidamos: esta ciudad no solo crece hacia fuera, también crece hacia dentro, hacia la madurez de quienes la habitan desde hace décadas. Lo primero que pienso es que aquí la edad no es un accidente estadístico. Majadahonda es uno de los municipios más longevos de España con una esperanza de vida que supera los 87 años. Eso no ocurre por casualidad. Hay factores que se pueden medir —sanidad cercana, espacios verdes, seguridad, renta media— y otros que no caben en una tabla: la sensación de pertenencia, la vida de barrio, la rutina que se convierte en refugio. Quizá por eso tantos mayores deciden quedarse, resistir, seguir caminando por las mismas calles que han visto transformarse.
Cuando paseo por el centro, me fijo en algo que no suele aparecer en los folletos institucionales: la ciudad funciona porque ellos siguen ahí. Son quienes llenan las terrazas a media mañana, quienes mantienen vivas las tiendas de siempre, quienes saludan por el nombre al panadero y al farmacéutico. Son, en cierto modo, la memoria viva de Majadahonda. Y no hablo de nostalgia: hablo de continuidad, de una forma de estar en el mundo que sostiene lo cotidiano. A veces me pregunto si somos conscientes de lo que significa convivir con una población tan longeva. No es solo una cuestión de servicios —que también—, sino de mirada. Una ciudad que envejece bien es una ciudad que ha sabido ofrecer algo más que infraestructuras. Ha ofrecido tiempo, que es el bien más escaso. Tiempo para caminar sin prisa, para conversar, para no sentirse expulsado por la velocidad de los demás. Sin embargo, hay una paradoja que me inquieta. Cuanto más envejece Majadahonda, menos parece escuchar a sus mayores. Se habla de ellos en abstracto, como si fueran un bloque homogéneo, cuando en realidad son un mosaico: los que llegaron en los años 70 buscando aire limpio, los que crecieron aquí cuando esto era casi un pueblo, los que se instalaron ya jubilados porque buscaban tranquilidad. Cada uno con su historia, su ritmo, su manera de ocupar el espacio público.
LO QUE SÍ COMPARTEN ES UNA PRESENCIA QUE CONDICIONA —para bien— la identidad del municipio. Majadahonda no sería Majadahonda sin esa generación que ha visto pasar todo: la expansión urbanística, la llegada del tren, el auge comercial, la transformación de los barrios. Ellos han sido testigos y protagonistas, aunque a veces se les trate como figurantes. Me gustaría que habláramos más de esto sin caer en el paternalismo ni en la propaganda. No hace falta inventar semanas temáticas ni campañas ruidosas para reconocer lo evidente: la ciudad funciona porque hay una base humana que la sostiene desde hace décadas. Y esa base tiene arrugas, bastones, historias repetidas y una paciencia que ya quisiéramos los demás. Cuando pienso en el futuro de Majadahonda, no imagino solo nuevas promociones, rotondas o centros comerciales. Imagino a esos mayores que siguen saliendo a comprar el pan, que se sientan en los bancos del Parque Colón, que esperan el autobús con una calma que desarma. Imagino una ciudad que se toma en serio su longevidad, no como un problema, sino como un patrimonio. Quizá este artículo sea, simplemente, una forma de decir que la verdadera modernidad de Majadahonda está en su capacidad de envejecer bien. En que aquí la vida no se acelera hasta expulsar a quienes ya no corren. En que la edad no es un estorbo, sino una capa más de la identidad colectiva. Y, sobre todo, en que detrás de cada cifra del Instituto Nacional de Estadística (INE) hay un rostro, un nombre, una historia que merece ser escuchada sin necesidad de decorados institucionales. Porque Majadahonda, cuando se mira sin ruido, es una ciudad donde la edad no pesa: acompaña.
ACTOS DE LA SEMANA DEL MAYOR. El Ayuntamiento de Majadahonda ha preparado una completa programación para celebrar la Semana del Mayor 2026 del 11 al 17 de mayo próximos. Entre las actividades, dirigidas a personas mayores de 60 años, empadronadas en el municipio y que no se encuentren activas laboralmente, no faltarán talleres, excursiones, visitas, bailes y exposiciones, además de actuaciones y actos religiosos. Todas las actividades son gratuitas. Este año, la Semana del Mayor de Majadahonda comenzó con un Torneo de Ajedrez Intergeneracional, en el que abuelos y nietos formarán equipo enfrentándose mediante el sistema suizo a 5 rondas. Se disputó este domingo 10 de mayo, de 10 a 13 horas en el Centro Municipal de Mayores.
ESTE LUNES 11 DE MAYO se celebra el tradicional acto de homenaje a las personas voluntarias del centro que forman parte del programa “Majadahonda Senior” ofreciendo sus conocimientos y experiencias a los usuarios en cursos y talleres. Comenzará a las 11:30 horas en el patio central del Centro de Mayores. El acceso a este evento es restringido. Ese mismo día se inaugura la exposición colectiva de los trabajos realizados en los talleres culturales en el centro municipal y, por la tarde, a las 19 horas, se celebra en la Parroquia de Santa Catalina Mártir la Eucaristía en memoria de los mayores. EL MARTES 12 DE MAYO: yincana fotográfica, de 10 a 13 horas. Será un gran paseo por la ciudad captando las imágenes más bonitas y curiosas para compartir. Ese mismo día, de 11 a 12 horas está prevista la celebración en el centro municipal de una charla sobre la IA titulada “Inteligencia Artificial, ¿magia o herramienta?”, para acerca de forma práctica el uso de las nuevas herramientas digitales de creación. Una jornada de petanca, en la Residencia Valle de la Oliva, y un festival de poesía y música, con la participación del grupo vocal “Desafinados”, a partir de las 18 horas, completan la programación del día. EL MIÉRCOLES 13 DE MAYO la propuesta es una visita, de 9:30 a 14 horas, al Bosque Encantado, un jardín botánico situado en San Martín de Valdeiglesias. Además, habrá charla sobre la hipertensión arterial, a cargo de Cruz Roja, que tomará la tensión a los participantes interesados, de 11 a 13:30 horas, en el centro municipal, y a partir de las 18 horas, un festival con actuaciones de los diferentes grupos y talleres del Centro de Mayores, en el Teatro de la Casa de la Cultural, con segunda función al día siguiente, a la misma hora.
EL JUEVES 14 DE MAYO, de 10 a 11:30 horas, alumnos del ciclo formativo Acondicionamiento Físico del IES Carlos Bousoño compartirán con los mayores, rutinas y un circuito biosaludable en el Parque del Arcipreste, dentro del programa municipal “Actívate”. Además, se celebra un taller sobre prevención de incendios en el hogar, de 12 a 13:30 horas en el centro municipal y una jornada de pintura al aire libre, de 10:30 a 12:30 horas, en el Parque Cerro del Aire. PARA EL VIERNES 15 DE MAYO se ha programado una marcha por el Monte del Pilar. Se trata de una marcha guiada que dará la oportunidad a los participantes de conocer más a fondo una de las zonas forestales más emblemáticas de la ciudad. Comenzará a las 10 horas y partirá de la fuente del Gran Parque Felipe VI. Además, taller “Mentes activas con ingenio”, de 10 a 12 horas, en el centro municipal, y una antología de la zarzuela y concurso de chotis en el Parque de Colón, de 12:30 a 14 horas, para celebrar el Día de San Isidro y disfrutar del festival gastronómico “Majadahonda Foodie”. El día se completará con la actuación de la rondalla “Voces de Otoño” y de otros grupos artísticos del Centro de Mayores, a partir de las 18 horas, en el propio centro. EL SÁBADO 16 DE MAYO comenzará con un mercadillo solidario de segunda mano organizado por la Asociación de Mayores “Reina Sofía”, de 10:30 a 14 horas, en la calle del Mayor, con beneficios para Cáritas Majadahonda, seguirá con una visita a las dependencias de la Policía Local de Majadahonda, a la que los mayores podrán ir acompañados de nietos y otros familiares, de 11 a 14 horas, y terminará con el karaoke “Voces Doradas”, de 18 a 20 horas, en el Centro de Mayores. EL DOMINGO 17 DE MAYO concluirá la Semana del Mayor 2026 con una tarde de baile con orquesta y limonada en la calle peatonal del Centro de Mayores y entrada libre. Se celebrará de 19:30 a 21:30 horas y será el broche de oro a una semana llena de actividades, celebraciones y emociones compartidas.





La edad, por sí sola, dice muy poco. Lo que realmente marca la diferencia es si una persona sigue teniendo curiosidad, iniciativa y ganas de aportar. Lo veo de cerca: mi padre, con 83 años, decidió iniciar un pódcast. No para demostrar nada, sino porque tenía cosas que contar y ganas de aprender algo nuevo.
Lo mismo ocurre con personas como Miguel Sanchiz, autor de este artículo, que ya es una persona muy mayor y sigue escribiendo, reflexionando y ofreciendo una mirada valiosa sobre la ciudad. Eso nos recuerda que la edad no anula la voz ni la capacidad de contribuir.
Por eso es tan importante que a las personas mayores se las reconozca y se las escuche, no solo por lo que fueron, sino por lo que aún son. Facilitar que sigan activas no es un gesto simbólico ni paternalista: es una inversión social. Una comunidad que cuida y valora a sus mayores activos es una comunidad más fuerte, más cohesionada y, sobre todo, más humana.
Es un placer, Miguel, encontrarse con tu manifiesto sobre el llamado «edadismo». La edad cronológica no es determinante de nada. Llevar bien la edad es una cuestión de espíritu positivo, de cultivo del cuerpo-mente, de vivir realizando las asignaturas que quedaron pendientes en la edad laboral. Vivir en clave joven. Vivir entendiendo a nuestros jóvenes tan distintos en lo cotidiano al joven que fuimos, no tanto en las necesidades del espíritu. Todo esto forma parte de la receta para mantenerse jóvenes de espíritu que tanto contribuye a mantenerse en forma física y mental.
¡Qué suerte contar con un mayor como nuestro periodista de cabecera!
No pares, ilústranos, infórmanos, que necesitamos tener un mayor periodista que nos haga reflexionar acerca de lo positivo que puede ser mayor.