El majariego Alberto Monarri se proclamó campeón en el Rallye La Nucía (Alicante), victoria que supone su primer triunfo absoluto en su palmarés deportivo. Gracias a este podium Monarri suma puntos a su clasificación dentro del Campeonato de España de Asfalto en el que hasta la fecha su puntuación había permanecido en blanco. A pesar de las malas condiciones climatológicas que acompañaron a los coches en algunas fases del recorrido, el majariego supo aprovecharse de los errores del primer clasificado de la competición, Cristian García, que hizo un trompo y sufrió un pinchazo que lo dejaron fuera de la carrera. Gracias a este giro del destino y a la destreza de Monarri al volante, el majariego consiguió llegar primero a la meta. De esta forma, Monarri logra resarcirse de lo ocurrido hace 6 años en el Rallye Comunidad de Madrid de 2010 en el que una salida de pista le arrebató una victoria por la que ha tenido que esperar más de un lustro para poder subirse a lo más alto del podio. El periodista Nacho Villarín relata la gesta de Alberto Monarri en la crónica que reproducimos a continuación:

«Llevaba mucho, mucho tiempo peleando, contumaz, en pos de este objetivo. Y ayer, después de tantos años en la pomada, finalmente, lo cumplió. Monarri estrenó su casillero dentro del Campeonato de España de Asfalto al proclamarse ganador del Rallye La Nucía. A punto de culminar la primera temporada de su extensa carrera en la que ha dispuesto, ya sí, de la montura idónea para aspirar a ganar, el piloto de Majadahonda sentenció, de una vez por todas, su primer triunfo absoluto de su historial deportivo. El destino le debía un alegrón semejante desde el Rallye Comunidad de Madrid de 2010. Y este fin de semana, cinco años después, por fin, se la devolvió. En aquel rallye, una salida de pista le truncó la victoria que iba camino de rematar al volante de un Subaru Impreza de la categoría Grupo N+ con el que doblegó ese día, en los tramos de la capital, a los Porsche y a los S2000 que protagonizaban entonces el Nacional. Ayer, en La Nucía, se cambiaron las tornas, y esta vez, en otro desenlace inesperado, fue él -como en su día Burgo- quien resultó felizmente vencedor», relata Nacho Villarín.



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