El crítico gastronómico más feroz de España se rinde ante “Amasa” (Majadahonda)

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“Descubrí el pan de “Amasa” este último verano mientras cenaba en el restaurante Skina de Marbella. Sorprendido por su calidad pregunté de dónde procedían aquellas hogazas de miga suave, sabor profundo y corteza crujiente. Me comentaron enseguida que lo recibían de un obrador artesano situado en Majadahonda (Madrid) casi a 600 kilómetros de Málaga, apenas a 20 minutos de donde habitualmente resido. Algo paradójico. Desde entonces me he convertido en asiduo”. Quien esto escribe es José Carlos Capel, “uno de los críticos gastronómicos más admirados y temidos del país a partes iguales”. Son muchos los aficionados y profesionales de la gastronomía que esperan cada semana su crítica en el suplemento “El Viajero” del diario El País. Además, desde hace unos años, informa de modo habitual sobre productos y lugares a través de su blog Gastronotas de Capel, alojado en la versión digital. Muy activo en redes sociales, lo entrevistó Alexandra Sumasi, pero a pesar de su leyenda de hombre malo hace buenas fotos y a esta panadería de Majadahonda la pone por las nubes. Y ha inmortalizado a María Villa como “la Reina de las Masas”, junto a Alejandro, Silene, Jess y Nuria. 

Y así la define: “Amasa elabora panes femeninos. O lo que es igual, panes que amasan y hornean tres maestras panaderas risueñas, que irradian alegría. Trabajan desde primeras horas de la mañana en un local abierto de grandes cristaleras donde todo está a la vista. En una estancia contigua junto al despacho de pan, se halla un recoleto café con terraza en el que no cesan de servir desayunos, almuerzos ligeros y meriendas. Vuestro feminismo alcanza a otros detalles. “Es cierto. El café, originario de Etiopía, nos lo proporciona una amiga experta que nos selecciona variedades especiales. Proceden de cafetales que se esfuerzan en el empoderamiento de las mujeres del campo. El chocolate es orgánico de la firma Pacari. Con las mermeladas nos sucede lo mismo. No queremos que tengan conservantes ni aromatizantes y las compramos a Cucumi una fabriquita artesana en Guadalajara que gestiona una mujer emprendedora. No solo elaboramos pan, sino que intentamos ser consecuentes con nuestras ideas”. Leer más.

 

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