
VICENTE ARAGUAS. (7 de diciembre de 2024). Pepe Hierro bebía la vida en vaso largo. Con Pepe Hierro, y pocas veces vi un apellido que le cuadrase tanto a un hombre (el hipocorístico se lo dedico, no por confianzudo sino por concesión a la costumbre), tuve una cierta amistad con él. Como la tuvieron tantos otros, y en mi pared cuelga, dedicado, uno de aquellos dibujos que enhebraba, los hilos de la urdimbre, digo, con vino sobre papel o, en mi caso, decorando el menú de una cena. La que compartimos en el último Premio Esquío que gozó con su presencia, moriría un mes después, el 21 de diciembre de 2022. La cena en cuestión fue justo cuando llegaban noticias de que un petrolero llamado “Prestige” comenzaba a provocar aquel desastre ecológico. Y Pepe Hierro terminó en ella de “perdonarme” el que en el almuerzo anterior yo hubiese señalado que su amigo Sabina era mal poeta pero buen letrista pese a su tendencia a las consonancias, con el peligro del ripio, algo en lo que también incurre, con descaro, Joan Manuel Serrat. Del incidente dejé prueba en un poema de mi libro “Ayer y todavía”, llamado, precisamente; “Pepe Hierro bebía la vida en vaso largo”. Y en el que di en decir, entre otras cosas: “Luego me dijo, con aquella voz/ enroquecida: “Usted no tiene/ ni puta idea”, cuando opìné/ que un cantante amigo suyo/ no valía nada como poeta.”









