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El 6 de diciembre desde Majadahonda: «Una mirada agradecida a la Constitución por la paz que nos dimos»

El 6 de diciembre desde Majadahonda: «Una mirada agradecida a la Constitución por la paz que nos dimos»
El 6 de diciembre desde Majadahonda: «Una mirada agradecida a la Constitución por la paz que nos dimos»
Los colores de la Bandera de España, rojo y gualda, iluminan la fachada del Ayuntamiento y las fuentes de Majadahonda desde el viernes 5 y durante este sábado 6, domingo 7 y lunes 8 de diciembre, para celebrar el 47º aniversario de la Constitución Española

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 6 de diciembre de 2025). La paz que nos dimos: una mirada agradecida a la Constitución. Hay aniversarios que pasan casi de puntillas, como quien sopla una vela sin hacer ruido. Y sin embargo sostienen nuestra vida cotidiana con una solidez que a veces olvidamos. El 6 de diciembre, día de la Constitución, pertenece a esta categoría de celebraciones silenciosas: no llenará plazas ni encenderá pasiones, pero sostiene, con la fuerza calmada de lo esencial, la paz más larga y fecunda que España ha conocido en siglos. No es poco. En tiempos donde el ruido se confunde con la verdad y la crispación se presenta como valentía, conviene detenerse un momento y agradecer que vivimos dentro de un marco que nos permite discrepar sin destruirnos, debatir sin temer por nuestra integridad y elegir a los gobernantes con la naturalidad con que se abre la ventana por la mañana. Ese marco es nuestra Constitución de 1978, una obra imperfecta —como todo lo que nace de manos humanas—, pero extraordinariamente generosa con nosotros. España venía entonces de un pasado áspero, marcado por fracturas profundas. Y, sin embargo, supo sentarse a construir un texto común quienes apenas unos años antes caminaban por sendas opuestas. Lo que ocurrió aquel 6 de diciembre no fue un trámite jurídico: fue un acto moral, quizá el más valioso de nuestra historia reciente. Una apuesta por la convivencia, por la renuncia a absolutismos y por el reconocimiento de que nadie posee toda la verdad ni todo el país.

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Pilar Calvo (Majadahonda): «Mi sueño gastronómico empezó con un curso para emprendedoras»

Pilar Calvo (Majadahonda): «Mi sueño gastronómico empezó con un curso para emprendedoras»
Pilar Calvo, responsable del restaurante del Centro de Mayores de Majadahonda: «Desde muy pequeña me sentí atraída por la cocina y los fogones. Al llegar a Majadahonda se me presentó la oportunidad de realizar ese sueño. Todo empezó con un curso para mujeres emprendedoras, que me motivo a dar mi primer paso. Con ayuda de mi hijo David, creé una empresa en el 2003 «El Rincón de las Pastas» y abrí una pastelería con el mismo nombre. Pero el gran reto fue, en primer lugar, abrir Danna Catering, para dar servicio a grandes eventos y restauración y en segundo lugar, junto con mis hijos David y Anna, crear Berenjenal, una nueva propuesta gastronómica, con cocina de autor»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 30 de noviembre de 2025). Gente Maja que se Moja. El Milagro de Pilar. En Majadahonda hay pequeños prodigios que pasan casi desapercibidos, pero que sostienen la vida cotidiana de cientos de vecinos. Uno de ellos sucede, día tras día, entre las mesas del Centro de Mayores Reina Sofía. Allí, por solo 7,15 euros, se puede elegir entre seis platos distintos, incluir postre, bebida y hasta vino o gaseosa. Un precio que desafía cualquier lógica y que ha terminado convirtiéndose en un auténtico enigma local. A este fenómeno yo lo he bautizado —con la venia de la protagonista— como “El milagro de Pilar”, porque sin el acierto de la concejala de Bienestar Social, Familia y Mayores, Marina Arines Vega, que supo ver el talento necesario para dirigir un servicio así, este milagro cotidiano no existiría. Al César lo que es del César. Y detrás de esta proeza gastronómica está ella: Pilar Calvo. Una mujer discreta, eficaz, de vocación profunda y trayectoria sólida, que ha sabido unir oficio, sensibilidad y una ética de servicio que hoy la convierten en una pieza esencial del tejido social de nuestra ciudad.

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Desde Majadahonda: «Cuando el ser humano entierra a sus muertos y descubre a Dios»

Desde Majadahonda: «Cuando el ser humano entierra a sus muertos y descubre a Dios»
Desde Majadahonda: «Cuando el ser humano entierra a sus muertos y descubre a Dios»
«Hay un instante en la historia —imposible de fechar, imposible de olvidar— en que el ser humano levantó la mirada hacia el cielo nocturno y no solo vio estrellas: sintió que había algo más allá de ellas. Ese momento no nació del cálculo ni del razonamiento. Nació del asombro, del silencio, del temblor interior. Tal vez ante un nacimiento. Tal vez ante la muerte. Fue entonces cuando nació Dios en la conciencia del hombre». En la imagen, representación clásica de Dios como un anciano con barba, según la pintura de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina, en la que aparece en el momento de la creación del hombre.

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 23 de noviembre de 2025). Los primeros asombros: “Cuando el hombre entierra a sus muertos y descubre a Dios”. Morir, mueren todos los seres vivos. Pero enterrar a los muertos… eso solo lo hace el ser humano. En algún momento remoto, alguien decidió no abandonar el cuerpo sin vida de un compañero. Lo cubrió con tierra, quizás con flores, tal vez con piedras que lo protegieran. Ese gesto no fue por utilidad ni por miedo a los animales: fue un gesto de respeto, de memoria, de amor. Fue la primera ceremonia, aunque no tuviera palabras. Ese día, la humanidad descubrió que la muerte no es solo final, sino ruptura, ausencia, pregunta. Y también, que hay algo en el otro que sigue siendo digno incluso cuando su aliento ha cesado. Enterrar es reconocer el valor de una vida. Es decir: “estuviste aquí, y tu paso importa”. Y también: “no te dejaré solo”. Desde ese primer entierro —tan antiguo como el tiempo humano— nacieron todos los ritos, los símbolos, las plegarias. Nacieron los altares, las tumbas, los recuerdos grabados. Y también nació la idea de un más allá, de una continuidad, de una esperanza. Porque allí donde hay entierro, hay duelo. Y donde hay duelo, hay vínculo. Y donde hay vínculo… hay humanidad. Cada vez que alguien cubre con ternura el cuerpo de un ser querido, sigue repitiendo aquel primer acto. Y en ese acto, el hombre vuelve a ser lo que fue desde el principio: ser que ama hasta después de la vida.

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A propósito de la alianza PP-Vox en las votaciones del Ayuntamiento de Majadahonda: «La dictadura de las mayorías»

A propósito de la alianza PP-Vox en las votaciones del Ayuntamiento de Majadahonda: «La dictadura de las mayorías»
A propósito de la alianza PP-Vox en las votaciones del Ayuntamiento de Majadahonda: «La dictadura de las mayorías»
50º Aniversario del 20-N. «No pretendo deslegitimar el sistema democrático. Es, sin duda, el menos malo de los conocidos, como decía Churchill. Pero me parece urgente repensarlo, cuestionarlo, abrirlo. Porque si la democracia se limita a contar votos y a obedecer a la mayoría, entonces estamos dejando fuera a quienes piensan distinto, a quienes no tienen fuerza numérica pero sí argumentos, sensibilidad, propuestas… Y eso, en el fondo, es una forma de dictadura»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 20 de noviembre de 2025). La dictadura de las mayorías. A propósito de la noticia publicada sobre el Pleno del Ayuntamiento de Majadahonda: «La mayoría absoluta del PP rechaza todas las mociones de la Oposición con el apoyo de Vox”. Siempre me ha inquietado esa frase que se repite como un mantra: “Vivimos en democracia”. Se pronuncia con alivio, con orgullo, como si fuera garantía de justicia, de libertad, de equilibrio. Pero cuanto más observo el funcionamiento real de nuestras sociedades, más me asalta una duda incómoda: ¿y si la democracia, tal como la practicamos, no fuera más que una forma sofisticada de imposición? ¿Y si, en el fondo, se tratara de la dictadura de las mayorías? No lo digo desde el cinismo ni desde la nostalgia de sistemas autoritarios. Lo digo desde la preocupación por una paradoja que parece invisible: en nombre de la democracia, se aprueban leyes que afectan a todos, aunque muchos no las compartan; se imponen normas que excluyen sensibilidades minoritarias; se decide el rumbo de una nación por el simple hecho de que “más gente votó por esto”. Como si la mayoría no pudiera estar equivocada. Como si el número de votos fuera sinónimo de verdad. La historia está llena de ejemplos que deberían hacernos reflexionar. Mayorías que avalaron guerras injustas, que negaron derechos a minorías, que aplaudieron líderes nefastos… Mayorías que, por miedo, por ignorancia o por comodidad, prefirieron el orden a la justicia, la tradición a la dignidad, el prejuicio a la empatía. ¿Dónde queda entonces la conciencia individual, la disidencia razonada, la voz que no encaja en el coro?.

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Miguel Sanchiz conmemora este 19 de noviembre en Majadahonda el Día Internacional del Hombre: «modelos masculinos positivos»

Miguel Sanchiz conmemora este 19 de noviembre en Majadahonda el Día Internacional del Hombre: «modelos masculinos positivos»
Miguel Sanchiz conmemora este 19 de noviembre en Majadahonda el Día Internacional del Hombre: «modelos masculinos positivos»
«En Majadahonda, como en tantas otras comunidades, vemos cada vez más padres implicados en la crianza, abuelos que ejercen una ternura sin reservas, jóvenes que se atreven a hablar de sus emociones y hombres mayores que buscan reinventarse tras la jubilación. Estos ejemplos cotidianos son semillas de una nueva narrativa masculina, más libre y más consciente».

MIGUEL SÁNCHIZ. (Majadahonda, 19 de noviembre de 2025). Cada 19 de noviembre se celebra el Día Internacional del Hombre, una efeméride que, aunque menos conocida que su contraparte femenina, merece una reflexión serena y profunda. No se trata de una reacción ni de una competencia, sino de una oportunidad para abordar con honestidad los desafíos, vulnerabilidades y transformaciones que atraviesan los varones en el siglo XXI. El Día Internacional del Hombre fue instaurado en 1999 por iniciativa del doctor Jerome Teelucksingh en Trinidad y Tobago, con el objetivo de promover modelos masculinos positivos, fomentar la salud integral de los hombres y visibilizar su contribución a la sociedad, la familia y la comunidad. Desde entonces, ha ido ganando reconocimiento en más de 80 países, aunque aún con escasa repercusión mediática o institucional.¿Por qué es importante hablar del hombre hoy? Porque, en un contexto de cambios culturales profundos, el modelo tradicional de masculinidad —basado en la fuerza, la autosuficiencia emocional y la competitividad— ha mostrado sus límites. Las estadísticas son elocuentes: los hombres tienen una esperanza de vida menor que las mujeres, son más propensos al suicidio, al consumo de sustancias tóxicas, adictivas o estupefacientes y a la violencia, tanto como víctimas como perpetradores. Muchos de estos males están vinculados a una educación emocional deficiente, a la represión de la vulnerabilidad y a la presión de cumplir con estereotipos rígidos. Este día invita, por tanto, a repensar la masculinidad desde una perspectiva más humana, inclusiva y saludable. No se trata de negar las diferencias entre géneros, sino de desmontar aquellas construcciones culturales que dañan a unos y a otros. Reconocer que los hombres también sufren, también cuidan, también dudan, también necesitan apoyo, es un acto de justicia y de madurez social.

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Desde Majadahonda: «una de las preguntas que cambiaron el mundo fue ¿qué es la verdad?»

Desde Majadahonda: «una de las preguntas que cambiaron el mundo fue ¿qué es la verdad?»
Desde Majadahonda: «una de las preguntas que cambiaron el mundo fue ¿qué es la verdad?»
¿Es la verdad una cuestión de hechos, de poder, de fe, de interpretación? ¿Existe una verdad universal o solo versiones enfrentadas?

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 15 de noviembre de 2025). La Pregunta Infinita. Las preguntas que cambiaron el mundo: ¿Qué es la verdad?. En uno de los momentos más tensos de la historia bíblica, durante el juicio a Jesús, el gobernador romano Poncio Pilato formula una pregunta que ha atravesado siglos: ¿Qué es la verdad?. La escena, recogida en el Evangelio de Juan, es breve pero poderosa. Pilato, frente a un acusado que no se defiende, lanza esta interrogación con tono escéptico… y no espera respuesta. La pregunta de Pilato no es filosófica en su intención, pero sí en su alcance. ¿Es la verdad una cuestión de hechos, de poder, de fe, de interpretación? ¿Existe una verdad universal o solo versiones enfrentadas? En ese instante, Pilato representa al político pragmático que duda de todo, incluso de la posibilidad de conocer lo verdadero. A lo largo de la historia, esta pregunta ha sido retomada por filósofos, teólogos y pensadores. Platón la vinculaba con el mundo de las ideas, eterno y perfecto. Aristóteles la definía como la adecuación entre el pensamiento y la realidad. En la Edad Media, Tomás de Aquino la relacionó con Dios como verdad absoluta. Y en la modernidad, Nietzsche la cuestionó desde su raíz, afirmando que “no hay hechos, solo interpretaciones”. La pregunta “¿Qué es la verdad?” también se ha vuelto central en el ámbito político y mediático.

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Desde Majadahonda: «el asombro del ser humano cuando inventó la palabra»

Desde Majadahonda: «el asombro del ser humano cuando inventó la palabra»
Desde Majadahonda: «el asombro del ser humano cuando inventó la palabra»
«En la llanura africana, un pequeño grupo de Homo sapiens —quizá apenas veinte individuos— se arremolinaba en torno a un fuego vacilante. Las llamas, domadas hacía poco, bailaban sobre ramas de acacia y reflejaban en los ojos un destello de curiosidad nueva. Allí, en ese círculo titubeante de calor y sombras, se condensó el milagro: por vez primera un ser humano se atrevió a romper el silencio con algo más que gruñidos, chasquidos o gemidos. Se decidió a hablar».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 13 de noviembre de 2025). Los Primeros Asombros. El asombro como origen. Hay una pregunta que atraviesa siglos y civilizaciones: ¿Cuándo empezó el ser humano a ser humano? No basta con huesos ni con herramientas para responderla. Porque ser humano no es solo caminar erguido, ni hablar, ni construir. Es, sobre todo, asombrarse. Asombrarse ante el fuego que arde sin explicación. Asombrarse al oír una palabra y entender que puede unir. Asombrarse al ver que una semilla enterrada da pan. Y quizás, lo más grande: asombrarse al mirar al otro y sentir compasión. La serie «Los primeros asombros» nace de esa intuición: que en ciertos momentos originarios —invisibles y sagrados— el hombre se encontró con algo nuevo que lo transformó para siempre. No hablamos aquí de grandes descubrimientos tecnológicos, sino de hitos silenciosos: la primera vez que perdonó, que enterró a sus muertos, que cantó sin razón práctica. Cada uno de estos gestos no solo cambió la historia, sino que creó humanidad. Por eso elegimos la poesía para contarlos. Porque la poesía no mide, ni clasifica: celebra. Y solo desde esa mirada podemos acercarnos con respeto a lo que fuimos, y aún somos. En un mundo que a veces corre sin rumbo, recuperar el asombro es más que nostalgia: es una forma de volver al centro. De recordar que no fuimos creados para producir, sino para mirar, amar, crear, perdonar, cuidar. Y todo eso comenzó un día… en un temblor del alma. Los primeros asombros no son historia antigua: son una semilla que sigue germinando en cada generación. Hubo un tiempo en que el mundo no tenía nombres. Todo era sonido, sombra, intuición. Y una noche —quizá la más decisiva de la historia humana— alguien, mirando las estrellas, quiso compartir su asombro. Así comenzó la casa del lenguaje, el fuego donde el hombre aprendió a ser humano. Era una noche primitiva: el cielo despejado, tachonado de astros recién bautizados por una humanidad que todavía no tenía nombres para las cosas. En la llanura africana, un pequeño grupo de Homo sapiens —quizá apenas veinte individuos— se arremolinaba en torno a un fuego vacilante. Las llamas, domadas hacía poco, bailaban sobre ramas de acacia y reflejaban en los ojos un destello de curiosidad nueva. Allí, en ese círculo titubeante de calor y sombras, se condensó el milagro: por vez primera un ser humano se atrevió a romper el silencio con algo más que gruñidos, chasquidos o gemidos. Se decidió a hablar.

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Desde Majadahonda: ¿Son buenos ejemplos para los niños los más clásicos cuentos infantiles?

Desde Majadahonda: ¿Son buenos ejemplos para los niños los más clásicos cuentos infantiles?
«Alicia en el país de las maravillas» es una novela de fantasía escrita por el matemático, lógico, fotógrafo y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, bajo el seudónimo de Lewis Carroll, publicada en 1865. La historia cuenta cómo una niña llamada Alicia cae por un agujero, encontrándose en un mundo peculiar y extraño, una de las mejores novelas del género del Sinsentido.

MIGUEL SANCHIZ (Majadahonda, 8 de noviembre de 2025). Manual de malos ejemplos: la infancia según los cuentos. Una irónica reflexión. Nos empeñamos en que nuestros pequeños sean buenos, obedientes y responsables… pero ¿qué referentes les damos? Basta abrir el cofre de los cuentos y héroes de infancia para descubrir que, en realidad, crecimos rodeados de auténticos manuales de “malas costumbres”. Ahí está Tarzán, que vive casi desnudo y se balancea por la selva sin preocuparse por la etiqueta. Cenicienta se escapa de casa y regresa a medianoche, como si el toque de queda para los niños no existiera. Blancanieves convive con siete mineros bajitos sin contrato de alquiler ni supervisión adulta. Y la Bella Durmiente se pasa la vida dormida, demostrando que la pereza también tiene su recompensa. Caperucita Roja desobedece a su madre y se mete en líos con desconocidos. Pinocho es un embustero profesional. Hansel y Gretel no solo se pierden en el bosque: acaban incendiando la casa de una pobre anciana. Astérix se da unos chutes de poción mágica elaborada por un druida, y Batman conduce a 300 km/h en la ciudad, sin multa ni puntos del carné. La lista sigue: Aladino roba lámparas y se hace millonario gracias a un genio. La Sirenita abandona a su familia y cambia su cuerpo por un príncipe que ni la conoce. Ricitos de Oro entra en casa ajena, se come la comida de otros y se echa la siesta en camas que no son suyas. Peter Pan secuestra niños para que no crezcan y vivan en su isla sin responsabilidades.

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Carta de Amor de la Madre España a su bien amado México desde Majadahonda

Carta de Amor de la Madre España a su bien amado México desde Majadahonda
Carta de Amor de la Madre España a su bien amado México desde Majadahonda
Entre España y México hay un lazo que no se corta ni con siglos ni con mares. En Majadahonda esta relación se ve acentuada con el hecho de que el propietario del club de fútbol de referencia en la ciudad, que es el Rayo Majadahonda, es propiedad del joven empresario mexicano Javier Ruiz Poo, lo que hace que esta carta simbólica —más maternal que deportiva o política— evoque el valor de la gratitud, esa virtud de las almas nobles que saben reconocer lo recibido sin pedir cuentas al amor que las engendró. La carta se redacta a propósito de ese reciente desencuentro diplomático entre España y Mexico

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 6 de noviembre de 2025). Desde Majadahonda, con amor: Carta de la Madre España a su bien amado hijo mayor, México. Entre España y México hay un lazo que no se corta ni con siglos ni con mares. En Majadahonda esta relación se ve acentuada con el hecho de que el propietario del club de fútbol de referencia en la ciudad, que es el Rayo Majadahonda, es propiedad del joven empresario mexicano Javier Ruiz Poo, lo que hace que esta carta simbólica —más maternal que deportiva o política— evoque el valor de la gratitud, esa virtud de las almas nobles que saben reconocer lo recibido sin pedir cuentas al amor que las engendró. La carta, que se redacta a propósito de ese reciente desencuentro diplomático entre España y Mexico, dice así: «Hijo querido: Te escribo desde esta orilla del mar donde tantas veces zarparon naves que llevaban esperanza y regreso. No te escribo para mirar atrás con reproche, sino para recordarte —como hace una madre cuando su hijo se extravía un poco entre los ruidos del mundo— que la gratitud es la forma más alta de la memoria. Tú y yo compartimos una sangre mezclada de lágrimas y canciones, de fe y de asombro. Cuando te tuve entre mis brazos, te di lo mejor que sabía dar: una lengua capaz de nombrar la belleza, un derecho que reconocía la dignidad del hombre, un amor por los libros y por las campanas que llaman a misa y a la escuela. Te di universidades, hospitales, caminos y templos donde lo divino y lo humano se abrazaron en piedra. Te dejé maestros que enseñaron a tus hijos a leer, y misioneros que grabaron con ternura las palabras de tus pueblos originarios para que no se perdieran en el viento. Te envié arquitectos, juristas, poetas, marineros y santos. No para someterte, sino para construir contigo una casa común donde cupieran el cielo y la tierra».

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