
VICENTE ARAGUAS (Julio de 2024). Llego a Neda/ Ferrol, mi punto de partida de todos los caminos, de vuelta del Camino Inglés de este año, el noveno que hago, y el cuerpo me pide más danza. Y subo a Chamorro, con su “santeiro” catalán llamado Xavier, donde la Vírgen del Nordés, y pongo velas, replegada la mía propia, de momento, por la gente que me quiere y acompaña, todo lo mismo. Incluidos los amigos majariegos, de esa estirpe que iban en romería a la Retamosa, orillas del Guadarrama, por la parte roceña de la cuestión. Aquella ermita ya no existe, y Las Rozas alzó algo semejante “ma non troppo”, muy estilo nórdico, pasado Navalcarbón. En nuestra Majada solo queda una, la Ermita por antonomasia, hubo otra en la Plaza de la Cruz, donde la parada de taxis. Un poco lejos ambas del corazón de Majadahonda. Pero yo subo a Chamorro, andando, naturalmente; “Son un pasmón, peatón, con opinión…”, escribió, y me lo apropio, el gran poeta de Celanova, Celso Emilio Ferreiro, luego del recorrido entre Ferrol y Santiago, cinco noches, seis días y tanto caminar sin más retorno que el interior, ese que solamente entiende quien no solo vive sino que “se” vive; otro cantar.









