
LUIS GIMENO (Majadahonda, 25 de junio de 2026). En una tarde calurosa del tardío junio que ya vamos teniendo, se me ocurre por la más pura casualidad entrar a comprar en la frutería Labrandero del Carralero, justo enfrente del gigantesco e imponente Centro Oeste. Al llegar observo con enorme sorpresa, que enseguida da lugar a tristeza y melancolía, que el próximo martes día 30 Labrandero cerrará definitivamente sus puertas, para siempre, abandonando la actividad comercial después de más de 70 años en Majadahonda. Labrandero empezó como un pequeño almacén de frutas, vinos, bebidas alcohólicas y otros productos en el centro de Majadahonda en el año 1955, creado por Pedro Labrandero —tristemente fallecido hace 3 años— y su esposa María Ángeles en la calle hoy llamada Doctor Calero —entonces calle de Madrid—, justo enfrente de los populares cines Carlos III. En poco tiempo se convirtió en un negocio exitoso en una Majadahonda que, primero poco a poco y después de forma vertiginosa, no paraba de crecer. Así de esta manera, en el año 1990 se trasladó al enorme local donde muchos de los majariegos de hoy, especialmente los más jóvenes como yo, lo ubicamos en nuestra cabeza: en la avenida de España, mirando de tú a tú a los ojos a la por muchos años abandonada nave industrial de compuestos electrónicos “Nortron”, que pese a que había desaparecido en 1985 su esqueleto abandonado se quedó décadas atrapado en el tiempo, impasible al crecimiento que Majadahonda, y el mismo negocio de la frutería vecina, vivían.








