
MANU RAMOS. Pocos conocen hoy, por razones de edad, que todos los éxitos políticos que el rey Emérito Juan Carlos I tuvo durante la transición política de la dictadura a la democracia se mezclan con una disipada vida privada y un desorden más que notable en sus finanzas particulares. El programa «Viva la vida» de Tele 5 desveló en su edición de este lunes 8 de noviembre (2021) algunos de ellos, aspectos hasta entonces desconocidos de la vida íntima del rey Juan Carlos I, como donde tenía «varios picaderos», y soltó un bombazo, «la obsesión sexual» que supuestamente habría tenido el monarca con una mujer muy famosa, la actriz transexual Bibiana Fernández. «Todo comenzó cuando el periodista Juan Luis Galiacho señaló que el Emérito tenía una vida tan ajetreada que tuvieron que ponerle «varios picaderos». «Resulta que el que fue el jefe de los servicios secretos de España, Emilio Alonso Manglano, que acaba de sacar un libro, «El jefe de los espías«, como Juan Carlos se les iba de las manos, decidieron buscarle un picadero». «El primero lo establecieron en Majadahonda, pero era muy lejos para llegar desde Zarzuela. Entonces lo pusieron más cerca, en La Florida, luego en Puerta de Hierro, entonces le tenían controlado», según reproduce el diario Voz Populi. «Un picadero controlado», apostilló Diego Arrabal. Kiko Matamoros, que también era conocedor de esta historia, explicó: «Tan controlado que los servicios secretos llegaron a grabarle. Le grababan todo». Galiacho explicó «el problema fundamental» que existió en esta época. «Los servicios secretos son del Estado, no son del Rey. Entonces el grave problema de los servicios secretos es que confundieron el Estado con el Rey y estaban sirviendo al Rey en vez de servir al Estado y le protegían demasiado».









