
JAIME MARTÍNEZ MUÑOZ (Majadahonda, Madrid). En un pasado no muy lejano, los salarios en España eran ínfimos, no había sanidad ni educación universales, las mujeres no tenían derecho ni a abrir una cuenta corriente y mucha gente seguía emigrando a Alemania. Carecíamos de los derechos de reunión, asociación y manifestación, y por repartir una hoja pidiendo sindicatos libres te metían cuatro años en la cárcel. Eso era el fascismo de verdad. Miles de nosotros arriesgamos la vida o ir a presidio y nos organizamos en partidos y sindicatos ilegales. En aquellas luchas también había gente que rompía escaparates, pero nosotros mismos los apartábamos porque sabíamos que esa violencia provocaba miedo en vez de adhesiones. Conseguimos las libertades democráticas para hombres y mujeres sin quemar un solo contenedor. Carta publicada en la portada de la sección de Lectores de «El País».









