
JULIA SÁEZ-ANGULO. Seguimos con la tercera parte de la entrevista con Fernando Almena, dramaturgo y escritor residente en Majadahonda. ¿Cómo nació su interés literario por el público infantil? –Comencé por el teatro porque, como autor, muy pronto comprendí su importancia para la infancia por sus grandes bondades, tanto del teatro para niños realizado por adultos como el hecho por aquellos. Me referiré en concreto a este último, que les ayuda a desarrollar la personalidad, a perder el miedo ante los demás y, por ende, la timidez, a mejorar su dicción y capacidad de expresión oral y corporal, a relacionarse con los demás por su poder socializante, a desarrollar la memoria y la comprensión, entre otros muchos beneficios, además de amar el teatro, del que serán sus futuros espectadores. Después, cuando mis hijos eran pequeños, entendí la necesidad de que los niños leyeran narrativa, y eso me animó, aunque para sorpresa de muchos, a los niños les gusta leer teatro, incluso no pocos me confesaron que lo preferían a la narrativa, lo que no es de extrañar porque el teatro va más al grano y todo lo pone su imaginación. Empecé escribiendo una novela corta y la presenté al Premio El Barco de Vapor, fui finalista y el jurado la recomendó para su publicación, cosa que la editorial SM no hizo porque tenía demasiados libros comprometidos. Esto me indignó bastante y decidí que el año siguiente lo iba a publicar porque iba a ganar el primer premio. Y así fue.









EL DUENDE MAJARIEGO (EdM): Siete millones de mascarillas FFP2 a repartir gratuitamente entre todos los madrileños en las casi tres mil farmacias de la Comunidad. Esa es la noticia. O una cara de la noticia, mejor dicho. Porque la otra cara es la discrepancia permanente entre unos y otros. Resulta que sociedades científicas y expertos médicos advierten de que este tipo de mascarillas no son adecuadas para la población general. Incluso circula un tweet en el que se nos sugiere que recojamos la mascarilla pero la donemos a un sanitario. Les confieso que uno ya no sabe qué pensar. Porque estamos aprendiendo a marchas forzadas: que si mascarillas quirúrgicas, FFP2, FFP3, que si no hay existencias, que si ahora hay pero a 0,96 euros como precio tope, que si me la dan en el metro, que si ahora en la farmacia. Pero la autenticidad se impone: una señora leía este lunes 11 de mayo (2020) un cartel en la puerta de una farmacia de Majadahonda: «recoja su mascarilla FFP2 por el guardiero». Perpleja, entró en el establecimiento y pidió: «buenas, vengo a recoger las mascarillas de la Comunidad». Y no era la única que se equivocaba. Para muchos lo de FFP2 sonaba a chino y la palabra guardiero era completamente nueva . Un nuevo vocablo a añadir al acervo pandémico. En las farmacias majariegas no hubo este lunes grandes colas porque hasta el 25 de mayo hay tiempo para recogerlas, pero aún así muchos vecinos se acercaron para no quedarse sin ellas.