
LIDIA GARCIA. «La decisión de cambiar la orientación –y disculpen el pareado– resultaba menos complicada de lo imaginado, por tener todas las artes sus conexiones: decorar un salón del barrio de Salamanca o unas oficinas de Majadahonda, al menos decorarlo adecuadamente, no resulta ni más, ni menos complicado, que guisar y presentar un plato. En ambos casos se precisan las mismas condiciones: un tanto de ciencia, un tanto de gusto y mucho de dedicación. Avilés tuvo la culpa. Y el ‘ars coquinaria’ acabó ganando al ‘ars suntuaria‘. Un proceso bastante frecuente en nuestros profesionales emigrados que, con tal de volver a los horizontes primeros, de necesitarlo, adaptan o transforman los horizontes laborales». El periodista Luis Antonio Alías cuenta en «El Comercio» de Gijón la historia de Begoña Parra Rodríguez, decoradora de interiores, a la que «la tierrina y la cocina marcaron su vuelta» a Asturias para fundar en Avilés el restaurante «Cabegui«.









