
JULIA BACHILLER. Me veo obligada a responder a las reacciones sucedidas y a los comentarios generados como consecuencia de los dos artículos publicados sobre los ruidos, actividades molestas, suciedad y uso de mobiliario público del bar «La Oficina» de Majadahonda. Y el motivo principal es debido a la información que me llega tras lo ocurrido la pasada noche de este sábado 3 de noviembre de 2018, una vez publicadas estas dos noticias: los vecinos han podido comprobar un incremento sustancial del griterío nocturno durante esa noche del sábado en la calle Las Norias 14 de Majadahonda. Parece ser que fue la respuesta a la denuncia y difusión de la misma la que ha dado lugar a este tipo de actuaciones vergonzosas y muy posiblemente delictivas, pero la impunidad ante el ruido se mueve a sus anchas en este municipio.









