El crimen del descuartizador altera la apacible vida de La Sacedilla

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La vida en La Sacedilla se ha visto alterada en los últimos días © Alvaro Piélago

Desde que hace una semana se diera a conocer la detención del presunto “descuartizador” de Majadahonda, La Sacedilla, una zona residencial de esta ciudad, no ha parado de recibir un inusual tránsito tanto de periodistas, como de agentes de la Guardia Civil. Bruno, que así se llama el presunto “destripador”, fue detenido hace unas semanas por la desaparición de Adriana G., una ciudadana argentina de 55 años. Y es que La Sacedilla, un barrio conpuesto por varias urbanizaciones ya de por sí bastante olvidadas por los presupuestos municipales de un ayuntamiento acusado de múltiples casos de corrupción, se ha visto esta última semana inundada de medios de comunicación y fuerzas de seguridad. Esto ha hecho que algunas vecinas de la zona reclamen la presencia o al menos la declaración de alguna autoridad pública para tranquilizar a los residentes, aportar algo de luz sobre el caso y superar el “estigma” mediático. “Ya se nos conoce como los que viven en la zona de “la casa de los horrores”, afirmaron algunas vecinas a MJD Magazin.

La prensa acude casi a diario a la urbanización en busca de testimonios y pistas
La prensa acude casi a diario a la urbanización en busca de testimonios y pistas © Alvaro Piélago

Desde que la familia de esta mujer hiciera pública su desaparición, la Guardia Civil comenzó a investigar su paradero, deteniendo a su casero y presunto asesino. Tras ingresar en prisión, la benemérita realizó una primera inspección de la vivienda en la que residía y en la que se encontraron restos de sangre y una picadora en el garaje. Vecinos de la zona, alertaron a la Guardia Civil al haber visto al casero de Adriana depositar varias bolsas de basura con sumo cuidado en diferentes contenedores de la zona a altas horas de la madrugada. A partir de esta declaración, la benemérita comienza a buscar en los vertederos de Majadahonda y Pinto por si el detenido la hubiera descuartizado.

La polciía científica
La unidad científica inspecciona la vivienda © Alvaro Piélago

Durante los siguientes días, los agentes empiezan a investigar la posibilidad de que existan más desaparecidos, entre los que se incluye a la tía del detenido, una anciana que supuestamente se encontraba en una residencia, según habría afirmado Bruno –sobrino de la propietaria– a los propios vecinos. Sin embargo, la Guardia Civil no logra dar con su paradero tras rastrear los centros de mayores de toda la Comunidad de Madrid. MJD Magazin adelantó que, aunque la investigación se centraba en encontrar a Adriana, no se descartaba que existieran más posibles víctimas. El motivo fue el hallazgo de documentos de identidad de otras personas, contratos de arrendamiento de habitaciones y diferentes muestras de ADN. Al tiempo, surgen también los rumores y desinformaciones: se extiende la “leyenda urbana” de que existe un vídeo en el que se observa al detenido introducir el móvil de Adriana en la maleta de una pasajera que se dirigía en AVE a Barcelona. La fábula fue desmentida oficialmente a los pocos días.

Momento en que los agentes sacan de la casa a Bruno, conocido ya como "el descuartizador"
Momento en que los agentes sacan de la casa a Bruno, conocido ya como “el descuartizador” © Alvaro Piélago

Este lunes la Guardia Civil volvió con Bruno al lugar del presunto crimen para realizar una segunda inspección ocular de la vivienda. Fue un registro que duró todo el día y la Unidad Científica encontró nuevos restos de sangre en la vivienda. En estos días la benemérita no ha hecho ninguna declaración oficial debido a que el caso se encuentra bajo secreto de sumario. No obstante, se ha sabido que se han encontrado restos de sangre en la bañera de la vivienda y que la Guardia Civil ha localizado a algunos de los inquilinos durante el periodo en el que el detenido arrendaba habitaciones de la casa. Así pues, el enigma de la “casa de los horrores” aún no ha sido resuelto.

 

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