Cuatro mujeres artistas elevan las aves a categoría artística con su exposición “Aladas” en Majadahonda

JULIA BACHILLER. El arte y la solidaridad se dan cita en la sala Ángeles Santos de la Casa de la Cultura Carmen Conde en Majadahonda, bajo el título de “Aladas“. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 22 de febrero (2020) en horario de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. En el interior de la sala cuatro mujeres artistas exponen su obra con diversas técnicas de representar su arte, bajo la temática de las aves, cuyo significado es el siguiente: “Tenemos una intensa relación con las aves desde el inicio de nuestra existencia. Han sido fuente de inspiración para poetas y cineastas. Incluso existen algunos nombres de aves con sentido metafórico para describir o representar comportamientos y características humanas”, según ellas mismo explican. A lo que añaden: “Es obvio que las aves nos han dado más que nosotros a ellas. En un momento en el que son más de 1200 las especies amenazadas de extinción, se ha querido rendir homenaje a este ser digno de admiración y respeto a través del arte”. Las artistas se definen como “Dispares en sus puntos de vista” ya que las cuatro hacen una reflexión sobre este ser vivo “a través de diversas disciplinas artísticas“. Estas cuatro artistas son:

Los lienzos de Heis: “la utilización del pan de oro como recurso artístico nos remite a la historia del arte donde ya los egipcios lo utilizaban como símbolo de los dioses y faraones, o en la Edad Media como símbolo del arte cristiano. La relación exclusiva de los pájaros con el pan de oro nos recuerda a obras japonesas de estilo armonioso y ornamental. Con su obra subraya el cariz excepcional de los pájaros y nos invita a su contemplación estética”. Sus obras pueden adquirirse en la sala y los precios varían desde 75€ a 200€ dependiendo del tamaño del lienzo.

Los cuadros de pájaros de Isabel González Barba: “son una metáfora de la condición humana, aislados y enredados en sus propias contradicciones”. Utilizando técnicas como el acrílico sobre lienzo y técnica mixta sobre tabla expone dos magníficos cuadros de grandes dimensiones apostando por el color verde en sus diversas tonalidades, y junto a ellos los fotograbados en collage sobre papel, una composición inusual con un resultado admirable.

Sonia Camino: “utiliza la fotografía para mostrar atributos y partes de la fisionomía de los pájaros. Algunas realizadas en cianotipia, proceso fotográfico del siglo XIX”. La cianotipia es un procedimiento fotográfico monocromo que consigue una copia negativa del original en un color azul de Prusia, como así puede observarse en el montaje realizado en una de las paredes junto a otros dos realizados con fotografía digital.

Mert Clavero: “presenta una instalación sobre la que el público puede interactuar, compuesta por 1000 grullas de Origami. Nos habla de esta especie como símbolo de la paz y curación a partir de una leyenda tradicional japonesa”. Una gran cascada cae del techo en el centro de la sala de lo que usualmente conocemos como “pajaritas de papel”, con multitud de colores, a las que es inevitable dirigir la mirada al acceder a la sala. Junto a ellas esta explicación: “Homenaje a Sadako”. Y añade:

“Mi amiga Mikoto me contó que en Japón existe una antigua leyenda “Senbazuru” que dice que a cualquier persona que haga 1.000 grullas de papel le será concedido un deseo. Las mil grullas de origami se convirtieron en un símbolo de la paz a causa de la historia de Sadako Sasaki (1943-1955), una niña japonesa que deseó curarse de su enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima. Tras el consejo de su amiga Chizuko, y mientras estaba en el hospital, decidió que haría 1.000 grullas de papel. Pensó que su deseo no solo servía para curarse, sino también para que todo el mundo pudiera vivir en paz y no hubiera más guerras. Sadako no pudo superar su enfermedad y tampoco acabo de hacer todas las grullas (tuvo que detenerse en la 644). Pero Chizuko y muchos otros amigos llegaron a hacer las 1.000 grullas, que de esta forma, se convirtieron en un símbolo de la paz en todo el mundo”.

A todo ello su autora explica: “Después de leer la historia de Sadako decidí hacer esta instalación de 1.000 grullas de papel. Cada una de estas grullas está en venta por 1€. Todo lo recaudado será donado a la ONG https://unoentrecienmil.org/ entidad sin ánimo de lucro que tiene como objetivo impulsar la curación plena de la leucemia infantil”. A lo que suma sus agradecimientos: ”A todas las personas que han pasado un pequeño rato haciendo una grulla conmigo. Especialmente a Naia y Olivia, que me han ayudado a hacer muchas. A Steph por conseguir todos los papeles de origami. A German por ayudarme a preparar la instalación. A mis maravillosas amigas por hacer esta expo juntas. A todos vosotros por comprar una grulla”.

Y las instrucciones para participar: ”1- Decide cuantas grullas de la paz quieres. 2- Corta por el hilo blanco. 3- Introduce en la urna el dinero (1 grulla= 1€). Si quieres que aparezca tu nombre en la donación mete un papel con tu nombre y mail. Cuando termine la exposición te mandare un mail para darte las gracias e informarte de los que hemos recaudado. Espero que poco a poco la pieza vaya perdiendo sus grullas y al final de la exposición nos encontremos con una estructura vacía”.

 

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