El empresario Alvargonzález se arraiga en Majadahonda con la venta del Ferrari del rey Juan Carlos

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MANU RAMOS. El empresario de Majadahonda Alfonso Fernández Alvargonzález, descendiente de la legendaria y prestigiosa familia asturiana y propietario de Autoclub Madrid, ubicado en la carretera de El Plantío de Majadahonda, ha sido noticia por un hecho curioso e inusual: ha vendido el Ferrari del rey Juan Carlos I por 260.000 euros. “Este coche fue un regalo del primer ministro emiratí y jeque de Dubái al Rey Juan Carlos I”, recuerda OK Diario, que revela cómo “el pasado 10 de junio (2020), el concesionario especializado en coches de segunda mano publicó en la plataforma de compraventa de vehículos ‘Coches.net’ el siguiente anuncio: «Se vende Ferrari FF por 260.000 euros”. El periódico respondió al anuncio y visitó el concesionario Autoclub para contrastar dicha información con su propietario, Alfonso Fernández Alvargonzález, pariente del mítico emprendedor gijonés Luis Alvargonzález Romañá (en la imagen). Durante el encuentro, “el empresario se quejó de cómo la prensa estaba atacando a la Casa Real con sus informaciones. También recriminó el daño que las noticias estaban haciendo al Rey Juan Carlos. Sin embargo, el empresario se olvidaba de cómo él apenas un mes antes se servía del reclamo del nombre de Su Majestad (SM) para vender el vehículo”, señala el periódico. La notoriedad empresarial en Majadahonda de un miembro de la familia asturiana Alvargonzález también lo arraiga en la ciudad: la relación de este apellido con la Armada Española desde 1795 hasta la actualidad –casi 220 años- fue objeto de la exposición “Alvargonzález: una saga familiar en la Armada Española” en 2014. “A lo largo de más de dos siglos, y a través de seis generaciones consecutivas, 30 miembros de la familia Alvargonzález han nutrido los escalafones profesionales de la Armada: 24 en el Cuerpo General, tres en Infantería de Marina, dos en el Cuerpo Jurídico y uno en el de Archivos”, señala Ramón Alvargonzález, director de la Fundación Alvargonzález y comisario de la exposición.

EL REY FELIPE VI YA NO ACEPTARÍA COMO REGALO LOS DOS FERRARI DE JUAN CARLOS I. El origen de los dos Ferrari del mismo modelo -uno plateado y otro negro- se remonta a finales de 2011, cuando Mohammed bin Rashid Al Maktoum, primer ministro de Emiratos Árabes Unidos y jeque de Dubai, se los regaló a Juan Carlos I. En aquellas fechas, el monarca y Corinna asistían a la inauguración en Abu Dhabi del circuito de automovilismo de Yas Marina, donde competía Fernando Alonso, y a una exposición de Ferrari que había organizada la marca italiana. Con la llegada al trono del Rey Felipe VI en 2014, los regalos a la Casa Real pasaron a seguir unos preceptos mucho más estrictos. El objetivo del nuevo protocolo era equipararse a otras monarquías europeas más transparentes. Se estableció que la Casa del Rey no aceptaría «para sí regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni favores o servicios en condiciones ventajosas que puedan condicionar el desarrollo de sus funciones». Hasta entonces, ambos vehículos habían estado estacionados en los garajes del Palacio de La Zarzuela junto a una colección de vehículos históricos: Cadillac, Mercedes Benz y Rolls Royce”, concluye la noticia.

LA MÍTICA SAGA ESPAÑOLA DE LOS ALVARGONZÁLEZ SE INSTALA EN MAJADAHONDA. El pionero fue José Mª del Carmen Alvargonzález y Pérez de la Sala (1799-1859). Su carrera fue un vaivén continuo de destinos en las Antillas. En 1846 asciende a capitán de Navío y es destinado a Filipinas como 2º Jefe Mayor General del Apostadero. En 1854 queda al mando de la Comandancia General hasta 1855, año en que se retira del Servicio activo. Luego llegarían tres primos hermanos: Claudio Alvargonzález Sánchez, Wenceslao Alvargonzález Menéndez y Faustino Alvargonzález Alvargonzález, que se forman como oficiales de Marina durante el Reinado de Isabel II. La tercera generación estuvo volcada en los conflictos coloniales de Cuba y Filipinas. La generación de la Guerra Civil fue la cuarta y es la más numerosa: está formada por 9 miembros, de los cuales 6 pertenecieron al Cuerpo General, 1 a Infantería de Marina, 1 al Cuerpo Jurídico y el último al Cuerpo de Archivos. Las generaciones de la Dictadura de Franco y la Restauración juancarlista son la quinta y sexta, nutridas por 6 y 5 miembros respectivamente, de los que 8 pertenecen al Cuerpo general, 1 al Cuerpo Jurídico y 2 a Infantería de Marina. A la quinta generación pertenece Juan Alvargonzález González, presidente-fundador de la Fundación Alvargonzález hasta abril de 2013, fecha de su fallecimiento.

Juan Alvargonzález

Otro personaje es Luis Alvargonzález Romañá, empresario gijonés fallecido en 2018. Alvargonzález Contratas, una de las firmas líder en el sector de la obra pública en Asturias. Su madre era cubana y su padre, también de nombre Luis, un prestigioso traumatólogo gijonés de pensamiento liberal que tras la guerra civil se vio obligado a exiliarse junto a su familia a La Habana, donde llegó a ser catedrático de su Universidad. Aparte de por su trabajo como médico, Luis Alvargonzález y su hermano Fernando, eran muy conocidos en la villa de Jovellanos por ser grandes nadadores en las travesías a nado de El Musel (en los años 1920 a 1922) y en numerosas pruebas nacionales. Ni Luis Alvargonzález (padre) ni su mujer regresaron a Asturias. Tampoco lo hizo Mayelín, la hermana que echó raíces en Cuba, donde llegó a ocupar puestos de responsabilidad política. Sí volvió Luis Alvargonzález con 24 años para incorporarse a Alvargonzález Contratas, la compañía fundada en 1925 por 3 de los 5 hermanos de su padre: Antonio, Fernando y Manuel (más conocido por el apodo de Ñolé). En diciembre de 1963 se casó con Estela Martínez, una leonesa con la que compartió toda su vida y tuvo tres hijos: Luis Fernando, Antonio y Mayelú. Y tres nietos, Patricio, Jaime y Mateo. la empresa, que llegó a emplear a 200 trabajadores, cuenta con un centenar de empleados con los que Luis Alvargonzález tuvo «un trato exquisito». «Era un empresario de la vieja escuela. Se preocupaba de todo y por todos», cuenta S. Baquedano en El Comercio.

Monumento a Claudio Alvargonzález en Gijón

En 2013 falleció Juan Alvargonzález González de la Buelga, naviero, empresario y financiero gijonés casado con Dominica Figaredo Sela y tenía 11 hijos, algunos de los cuales continúan con los negocios familiares que dan empleo a cientos de personas en Asturias y fuera de la región. Con una vida entera dedicada al mar, primero como marino de guerra y luego como naviero, Juan Alvargonzález era hijo de Romualdo Alvargonzález y de Rosalía González de la Buelga. Su condición de conocido y exitoso empresario, su pertenencia a la familia de descendientes de Claudio Alvargonzález Sánchez -el «Héroe de Abtao»- y su compromiso con instituciones como el Museo Naval o la Cruz Roja del Mar, le hicieron merecedor de múltiples reconocimientos a lo largo de su vida. De hecho, el naviero estaba en posesión de la Gran Cruz del Mérito Naval. En 1992, ya alejado de la vida laboral, Juan Alvargonzález puso en marcha la fundación que lleva su apellido y que se dedica al arte y la distribución de becas. Comenzó su carrera militar en el año 1936 alistándose en la Armada nacional como marinero. Tres años después y una vez concluida la Guerra Civil, Juan Alvargonzález ingresa por oposición en la Escuela Naval Militar de San Fernando y fue el número 2 de la promoción. El empresario impulsó en el año 1953 la construcción de los primeros barcos del astillero Duro Felguera y creó dos años más tarde la compañía Naviera Alvargonzález y Auxiliar de Transportes Marítimos, fusionada en la nueva Ership, naviera y portuaria dedicada al transporte, el almacenaje y la manipulación de graneles sólidos.

 

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