Imagen de Federico García Lorca y algunas de sus mujeres recreadas con Inteligencia Artificial en Pollo.AI

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 20 de abril de 2026). , las mujeres y una cita en Majadahonda. Este lunes 20 de abril, a las 19:00 horas, la Casa de la Cultura de Majadahonda acoge una conferencia singular: “Últimas novedades sobre la vida y muerte de Federico García Lorca”, impartida por el profesor y doctor en Comunicación Audiovisual Federico Utrera, invitado por el Colectivo Cultural de Majadahonda. No es una charla más. Es una oportunidad para volver a mirar a Lorca desde un ángulo que, quizá, nunca dejamos de necesitar. Y en mi caso lo anticipo desde otra óptica: las mujeres lorquianas. Y no solo porque un Colectivo que empezó siendo de Mujeres y ahora es mixto impulse el encuentro, sino porque Lorca fue, en esencia, un escritor que entendió a las mujeres antes de que España estuviera preparada para escucharlas. La conferencia de Utrera llega en un momento en que la figura del poeta vuelve a agitar preguntas: ¿qué sabemos realmente de su vida?, ¿qué ignoramos aún de su muerte?, ¿por qué sigue siendo un símbolo universal? Pero hay otra cuestión que atraviesa su obra y que hoy, en Majadahonda, cobra un sentido especial: ¿qué lugar ocuparon las mujeres en la vida y en la literatura de Lorca?

Miguel Sanchiz y sus Encuentros con la Historia

FEDERICO UTRERA RECUERDA EN SU INVESTIGACIÓN QUE LORCA FUE UN ESTUDIANTE IRREGULAR, UN VIAJERO INQUIETO, UN CREADOR DESBORDANTE Y UN HOMBRE QUE VIVIÓ ENTRE LUCES Y SOMBRAS. Pero hay un hilo que nunca se rompe: las mujeres fueron su refugio emocional y su entorno más estable. Su madre, Vicenta Lorca, maestra y lectora apasionada, fue su primera educadora literaria. Su hermana Isabel, las actrices Margarita Xirgu y Encarnación López “La Argentinita”, y varias amigas intelectuales formaron un círculo donde Lorca se sentía libre, protegido y comprendido. Por eso le pediremos que nos hable también de otras mujeres más desconocidas de su vida, como Margarita Manso y Anna Maria Dali. No es casual que un crítico dijera que el poeta “se sentía más libre entre mujeres que entre hombres”. Más que una anécdota, parece una clave de lectura. Si algo sorprende al releer «La casa de Bernarda Alba», «Yerma» o «Doña Rosita la soltera» es la modernidad de sus protagonistas.

Conferencia de Federico Utrera sobre Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel, tres amigos de la Residencia de Estudiantes

LORCA RETRATA LA REPRESIÓN SEXUAL, LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA, EL DESEO FEMENINO, LA TIRANÍA MORAL Y LA ASFIXIA SOCIAL SIN MORALIZAR NI CARICATURIZAR. No escribe “sobre mujeres”, sino “desde ellas”. Y esa empatía, tan poco común en su época, es quizá lo que hace que sus personajes sigan vivos. Adela, Yerma, Rosita o Bernarda no son arquetipos: son seres humanos atrapados en estructuras que las superan. Lorca entendió que la tragedia no nace del exceso, sino de la imposibilidad. Y en esa imposibilidad, la mujer se convierte en símbolo de un país que también buscaba respirar. Hay un detalle poco citado que revela la sensibilidad del poeta: Lorca decía que las mujeres tenían “un oído especial” para su poesía. No se refería solo al ritmo, sino a la capacidad de captar la musicalidad emocional de sus versos. Quizá por eso muchas de sus obras fueron pensadas para ser interpretadas por actrices, y quizá por eso su colaboración con “La Argentinita” fue tan fecunda. En 1931 grabaron juntos las «Canciones populares españolas«. Lorca tocaba el piano, pero pidió no aparecer en los créditos para que el protagonismo fuera para ella. Un gesto pequeño que dice mucho: Lorca sabía escuchar y sabía ceder espacio.

Los talleres que imparte el profesor Federico Utrera son audiovisuales e interactivos: participa el público, que puede preguntar e intervenir, y se realizan con vídeos y fotografías. En la imagen el realizado en 2024 sobre el videoarte de Federico García Lorca a propósito de su guión audiovisual titulado «Viaje a la Luna» (1929)

OTRO HECHO CURIOSO: BERNARDA ALBA NO ES SOLO UN PERSONAJE LITERARIO. ESTÁ INSPIRADA EN UNA MUJER REAL DE GRANADA, AUTORITARIA, VESTIDA SIEMPRE DE NEGRO, CUYA CASA LORCA CONOCIÓ. Ese origen casi documental explica la precisión con la que el poeta retrata la atmósfera opresiva de la obra. No es solo teatro: es sociología poética. Federico Utrera lleva más de cuatro décadas investigando la vida y la muerte del poeta. En su conferencia de este lunes, ofrece un adelanto de sus pesquisas: desde el Lorca que se declara “católico” en Estados Unidos —contra lo que sostienen muchos biógrafos— hasta las nuevas interpretaciones sobre su asesinato, aún rodeado de incógnitas. Utrera promete una sesión “interactiva”, con vídeos y fotografías poco conocidas del poeta. Pero más allá de los datos, lo que aporta es una mirada que devuelve a Lorca su humanidad: un hombre brillante, contradictorio, vulnerable, que vivió entre mujeres, que escribió para ellas y que encontró en lo femenino un espejo donde explorar la libertad, el deseo y la tragedia. Quizá la clave del magnetismo lorquiano esté en que dio a las mujeres lo que la sociedad les negaba: voz, deseo, tragedia y libertad. No las idealizó ni las redujo a estereotipos. Las escuchó. Las comprendió. Las convirtió en protagonistas de un drama que aún hoy reconocemos. Por eso, la conferencia de Federico Utrera no es solo un acto cultural: es una invitación a volver a mirar a Lorca desde el lugar donde él mismo se miró tantas veces. Y también es un homenaje, implícito pero poderoso, al papel de las mujeres en su vida y en su obra. Este lunes, en Majadahonda, Lorca vuelve a casa. Y lo hace de la mano de quienes mejor pueden entenderlo: las mujeres.

Majadahonda Magazin