Fútbol: La jugadora transexual de Las Rozas se formó en el club católico K-2 de Majadahonda y en el Pozuelo

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LIDIA GARCIA. La brasileña “Gazeta do Povo” del barrio de Tarumã en Curitiba (Brasil) recordaba sorprendente la noticia: “La primera jugadora de fútbol transgénero de España, Alba Palacios, anunció el pasado jueves (4 de julio de 2019) su nuevo club de fútbol femenino, Club Deportivo Samper de Coslada (Madrid). En 2018, Palacios fue conocido por convertirse en el primer deportista transexual del fútbol español, a los 33 años, cuando defendía Las Rozas, Madrid. Nacida como Álvaro, comenzó a jugar fútbol cuando tenía 10 años y pasó a jugar profesionalmente en el fútbol masculino en equipos pequeños como el Pozuelo de Alarcón y K2 Majadahonda en Madrid”. Y lo más llamativo es que el K-2 majariego está patrocinado por la Iglesia Católica.

Fue el periodista Fran Serrato el primero que desveló en “El País” su paso por Majadahonda: “Volvió a vestirse de corto a los 32 años, en el K-2 de Majadahonda, y poco después comenzó el tratamiento hormonal. “El fútbol es un deporte muy machista. El único que lo sabía era el entrenador. Se lo dije porque al iniciar el tratamiento iba a descender mi rendimiento”, reconoce. Había vivido toda su vida encerrada en un cuerpo que no sentía como propio. Pocos conocían su historia porque tenía miedo de perder a su familia y a sus amigos. Fue su pareja la que le ayudó a dar el paso definitivo. “Me levantaba cada día con el deseo de ser una mujer”, señala la joven. En abril de 2016 acudió a la unidad de identidad de género del hospital Ramón y Cajal y, meses más tarde, le diagnosticaron disforia, una discordancia entre su identidad y su sexo. Comenzó a hormonarse el 21 de marzo del 2017. Su DNI aún no reconocía el cambio en 2018. Según la Ley de Identidad de Género, de 2007, las personas transexuales pueden modificar su documento de identidad cuando hayan transcurrido al menos dos años del proceso de hormonación“. Entonces dejó los equipos masculinos y se pasó a los femeninos.

Al periodista David Menayo de “Marca”, que también cita al K-2 majariego como su club de formación, le amplió su caso: “Lo más difícil fue el periodo de adaptación. El chute de estrógenos trajo consigo calambres, mareos, fatiga y la pérdida de 7 kilos de masa muscular. Sus índices de testosterona bajaron a 16 ng/ml (los valores en la mujer son de 15-90) y tuvo que acoplarse a un fútbol “más técnico, bonito y de calidad”. Buscó referentes sin encontrarlos, pero aún así quiso seguir ligada a un mundo, el fútbol, que tanto le aportaba. En su vida personal regateó alguna barrera (“Mis padres, que ahora son un gran apoyo, no entendieron al principio mi situación”, explica) que no se encontró en su vida personal (tiene pareja estable) ni profesional (“En mi trabajo siempre me he sentido arropada”, destaca). “Creo que se trata de hacer los cambios de forma paulatina y tranquila, no querer llegar al resultado final de inmediato por más que se desee”.

Según su web oficial, K-2 es un Club Deportivo sin ánimo de lucro inscrito en el Registro de Entidades Deportivas de la Comunidad de Madrid el 29 de julio de 1988 cuya finalidad es el fomento y la práctica del deporte en el municipio madrileño de Majadahonda. Entre sus patrocinadores están la católica Universidad Francisco de Vitoria, que forma parte de una red internacional de Centros Educativos que incluyen 22 instituciones de Educación Superior en América y Europa. También juega la Copa Católica de fútbol entre Parroquias del Noroeste de Madrid. Es un torneo mixto, para jóvenes católicos con edades entre 16 y 35 años.

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