«Pasear por la Gran Vía, nuestra Joya de la Corona que era, es percibir como está desmantelada, abandonada, recortada en su paseo para poder circular como antes, con plena amplitud»

JOSE MARIA BABOT. (Majadahonda, 29 de junio de 2026). Los setos sin recortar y yendo a bastante más, según la actuación de la alcaldesa, muchos pasos de cebra sin pintar, y lo que es peor, despintados. Las aceras descuidadas y algunas bastantes rotas, los alrededores abandonados en su totalidad, etc etc etc,. Algunos majariegos ya hemos puesto el grito en el cielo por la ineptitud de quienes nos han endilgado, y que por sus actuaciones en la ciudad y hechos de cada día, vemos y nos desesperamos los majariegos. Por eso cada día nos preguntamos ¿qué le hemos hecho a esta señora y a estos señores?. Pasear por la Gran Vía, nuestra Joya de la Corona que era, es percibir como está desmantelada, abandonada, recortada en su paseo para poder circular como antes, con plena amplitud, etc etc etc. No hay una sola calle de las que cada día piso, que pueda decir que está «sana». A casi todas las veo una dejadez que me incomoda, y mucho, y todo es debido a la quietud, inoperancia y dejadez. A los hechos me remito.

A Babot y Estribor, la columna de José María Babot Vizcaíno sobre asuntos de Majadahonda

Y SIGUEN CON EL CUAJO: LA BANDERA DEL UROGALLO. Sí señores, sí, y sigue y siguen, con ese cuajo que les llena, todo el Consistorio del PP majariego, desde a quien nos han colocado a traición para alcaldesa y sus acólitos, que no se bajan del burro. Ya podemos «xiular» (silbar), que cuando la burra no quiere beber no beberá, y esto es lo que está pasando con los que manejan el Ayuntamiento a su antojo: que hacen lo que les viene en gana, sin mirar si nos pisan o nos dan una flor (esto nunca ha ocurrido, como es natural). Ayer, por enésima vez, paseando por lo que era nuestra Joya de la Corona (con mayúsculas, porque lo fue) ví, por no sé cuántas veces ya, que los tiestos gigantes que nos colocaron para una buena acción, están cubiertos, en lugar de flores, yerbajos que crecen y ya están altitos. Supongo que eso indica que no hay una sola persona de jardinería que se acerque a limpiarlos, dando una sensación de guarrada que asusta. Y la que no hace nada a favor de Majadahonda, y por ende, a favor de los majariegos, ni ha dado una escueta orden de limpieza, por lo menos para esos tiestos gigantes.

«Yerbajos que crecen y ya están altitos en los tiestos gigantes que nos colocaron»

Y MIS CONCIUDADANOS DIRÁN, Y CON RAZÓN: «QUÉ PESADO ES EL SR. BABOT». Sí, señor, lo soy con lo de los setos y similares. Y. precisamente sobre los setos, es una verdadera vergüenza cómo se dejan crecer, crecer, y crecer. En algunas determinadas aceras ya no se puede circular por ellas y has de saltar a la calzada, con el consiguiente y consabido peligro que ello supone. Y más a los que no estamos ya dotados de la agilidad propia de una edad juvenil o adulta y no tan longeva como la mía, excepto algunos casos, como es natural. Y no he pasado por los sitios en los que había colgando banderas españolas de su mástil (Rotonda del Urogallo) y no se han repuesto aún. No sé por qué me barrunto que algo debe estar trastocado en los responsables de esta gestión.  

«Se niegan a escuchar a sus vecinos y se les niega el derecho a poder disfrutar de la ciudad que antes teníamos. Esta carta pública se la envío para ver si me hace algo más de caso. Y si así fuera, me humillaré ante Vd. con todos mis respetos. Atentamente.»

RUEGO PARA PODAR LOS SETOS. Hace ya bastante tiempo, más de un año me parece, y usted señora alcaldesa ha obviado todas, todas, todas, absolutamente todas mis quejas que han sido archivadas en la papelera, riéndose de las protestas de un majariego, que es lo mismo, según sus actuaciones, que reírse de toda una ciudad como es Majadahonda y sus vecinos. Y mientras, se ha ido gastando, graciosamente, o casi, un dinero que hemos sudado los majariego. Y vaciando, poco a poco, las arcas de nuestro Ayuntamiento para emplearlo en otros menesteres. Ahí están con su rostro de cemento o todo lo que se quiera decir, riéndose de nosotros y sin que nadie, ni siquiera sus propios concejales alcen la voz. Lo han demostrado en este asunto de los setos y algunas otras quejas mías y de otros vecinos, como las barandillas necesarias en las escaleras del Parque de Colón. Se niegan a escuchar a sus conciudadanos y se les niega el derecho a poder disfrutar de la ciudad que antes teníamos. Esta carta pública se la envío para ver si me hace algo más de caso. Y si así fuera, me humillaré ante Vd. con todos mis respetos. Atentamente.

Majadahonda Magazin