La sauna deportiva ha recorrido en España un camino que va desde la novedad casi desconocida hasta su plena integración en la cultura del bienestar y el ejercicio. Dos recientes accidentes ocurridos en Majadahonda no empañan el hecho de que su buen uso goce de alta estima por los profesionales debido a su alto valor terapéutico y sanitario

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 13 de junio de 2026). Desde Majadahonda: «La sauna deportiva en España, del norte de Europa a los gimnasios modernos». Hoy forma parte habitual de muchos centros deportivos, pero hubo un tiempo en que la sauna era prácticamente desconocida en España. Asociada tradicionalmente a países del norte de Europa, especialmente a Finlandia, su llegada a nuestro país fue lenta y discreta, vinculada en sus inicios a la modernización de la medicina deportiva y a la incorporación de nuevas técnicas de recuperación física. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando comenzaron a aparecer las primeras saunas en instalaciones deportivas españolas. No se trató de un proceso uniforme ni generalizado, sino de iniciativas puntuales, impulsadas en muchos casos por profesionales inquietos que buscaban mejorar el rendimiento y la recuperación de los deportistas. En este contexto de innovación, algunas figuras desempeñaron un papel destacado. Entre ellas, el doctor Juan Martínez Muley, en Almería, quien habría introducido tempranamente el uso de la sauna con fines deportivos, adelantándose a una práctica que años más tarde se extendería por todo el país. Su iniciativa se enmarca en un momento en el que la medicina deportiva comenzaba a consolidarse en España, incorporando influencias y métodos procedentes de otros entornos europeos.

Doctor Juan Martínez Muley, pionero de la sauna en España desde Almería: «Empecé en 1955, con el curso de traumatología de los doctores Martín Lago y Cecilio González en Madrid. Viajé después a Francia, en Tarrasa con el doctor Balaguer y en centros de Santander y Bilbao. La rehabilitación requiere gimnasia específica, electroterapia e hidroterapia» (Revista Garbo)

Miguel Sanchiz y sus Encuentros con la Historia

CON EL PASO DE LOS AÑOS, ESPECIALMENTE A PARTIR DE LAS DÉCADAS DE 1970 Y 1980, la sauna fue integrándose progresivamente en gimnasios y centros deportivos. Lo que en un principio era un recurso reservado a deportistas de cierto nivel acabó por extenderse también al ámbito amateur, hasta convertirse en un complemento habitual para quienes practican ejercicio físico de forma regular.No faltaban tampoco, en aquellos primeros gimnasios madrileños del siglo XX, escenas que hoy resultarían casi pintorescas. En una sauna húmeda de un local con nombre de capital griega coincidían personajes de lo más variado: desde una célebre pareja de primos, siempre precedidos por sus escoltas y dados a irrumpir con bromas de dudosa erudición, hasta un prestigioso catedrático de economía que, ya en este siglo, sería propuesto sin éxito para un altísimo cargo político. Completaba el cuadro un generoso panadero que, a la salida, compartía bollos de chorizo y un porrón de cava prudentemente mantenido fuera del calor. Entre vapor y tertulia, transcurrían así las mañanas, dejando claro que, además de sus virtudes terapéuticas, la sauna también ha sido un espacio de sociabilidad y pequeños placeres, entre ellos —para los más aficionados— el apurado ritual de afeitarse al calor.

El doctor Juan Martínez Muley de Almería en 1957, «quien habría introducido tempranamente el uso de la sauna con fines deportivos, adelantándose a una práctica que años más tarde se extendería por todo el país. Su iniciativa se enmarca en un momento en el que la medicina deportiva comenzaba a consolidarse en España, incorporando influencias y métodos procedentes de otros entornos europeos».

ESTA EVOLUCIÓN TAMBIÉN SE HA REFLEJADO EN LOCALIDADES COMO MAJADAHONDA, donde el crecimiento de instalaciones deportivas en las últimas décadas ha ido acompañado de la incorporación de servicios orientados al bienestar y la recuperación. Pero ¿qué aporta realmente la sauna al deporte? Desde el punto de vista fisiológico, uno de sus principales beneficios es la mejora de la recuperación muscular. El calor favorece la vasodilatación, es decir, la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que facilita la circulación y ayuda al organismo a eliminar sustancias generadas durante el esfuerzo físico. Este proceso contribuye a reducir la fatiga y acelera la recuperación tras el ejercicio. Además, la sauna tiene un efecto claramente relajante. Tras una sesión de entrenamiento, el calor, característico de la sauna tradicional, permite que los músculos se relajen de forma progresiva, aliviando tensiones y ayudando a prevenir molestias o contracturas. Este efecto es especialmente útil en deportes que implican un alto desgaste físico o una exigencia muscular continuada. Otro aspecto interesante es su influencia sobre el sistema cardiovascular. La exposición al calor provoca un aumento de la frecuencia cardíaca similar al que se produce en ejercicios de intensidad moderada. Sin sustituir al entrenamiento, este efecto puede contribuir a la adaptación del organismo y a mejorar la respuesta del sistema circulatorio.

Un paro cardiaco con resultado de insuficiencia respiratoria en la sauna turca del Gimnasio Go Fit de Majadahonda ahora va a ser objeto de un contencioso judicial para dirimir responsabilidades: falleció un hombre de 66 años. Los abogados de su viuda buscan testigos.

A TODO ELLO SE SUMA UN BENEFICIO QUE CADA VEZ SE VALORA MÁS: EL BIENESTAR GENERAL. La sauna no solo actúa sobre el cuerpo, sino también sobre la mente. En un contexto en el que el estrés forma parte de la vida cotidiana, disponer de un espacio de calma y desconexión se convierte en un complemento muy valioso dentro de cualquier rutina deportiva. No es extraño que hoy, en una localidad como Majadahonda, con una intensa vida deportiva, muchos usuarios consideren la sauna como una parte más de su rutina de ejercicio. Eso sí, su uso debe hacerse con sentido común para que no suceda un accidente, como le ocurrió en el Gimnasio Físico de Majadahonda a un hombre de 66 años fallecido el pasado 19 de diciembre (2025), según noticia de MJD Magazin. Fue un paro cardiaco con resultado de parada respiratoria y el Gimnasio Go Fit de Majadahonda ahora va a ser objeto de un contencioso judicial para dirimir responsabilidades, por lo que están a la búsqueda de testigos.

Un uso adecuado y la higiene en su mantenimiento es fundamental para que no sucedan casos como el que también afectó el pasado 1 de junio (2026) al ex alcalde de Boadilla, Francisco Cerro, en los baños de una sauna también en Majadahonda (Gimnasio Forus Las Rejas) y por lo que terminó en el Hospital Puerta de Hierro

Y ES QUE ES IMPORTANTE RESPETAR LOS TIEMPOS DE PERMANENCIA, mantenerse bien hidratado y evitar su utilización en situaciones de agotamiento extremo o en caso de determinadas condiciones médicas. Como cualquier herramienta, su eficacia depende de un uso adecuado y la higiene en su mantenimiento es fundamental para que no sucedan casos como el que también afectó el pasado 1 de junio (2026) al ex alcalde de Boadilla, Francisco Cerro, en los baños de una sauna también en Majadahonda (Gimnasio Forus Las Rejas) y por lo que terminó en el Hospital Puerta de Hierro, según otra noticia de este mismo periódico. En definitiva, la sauna deportiva ha recorrido en España un camino que va desde la novedad casi desconocida hasta su plena integración en la cultura del bienestar y el ejercicio. Hoy, lejos de ser un lujo, es un recurso accesible que combina tradición y modernidad, y que sigue demostrando su utilidad tanto para el rendimiento físico como para el equilibrio personal.

Majadahonda Magazin