
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 22 de agosto de 2026). Cuentos reales de Verano: La Inauguración del Banco Inteligente. El Ayuntamiento llevaba semanas anunciándolo y era el pistoletazo de salida para la campaña electoral: Majadahonda iba a inaugurar el primer banco inteligente de la Comunidad de Madrid. Un banco urbano, de los de sentarse, pero “con tecnología integrada”. Nadie sabía muy bien qué significaba eso, pero sonaba moderno y el concejal de Innovación estaba encantado. La ceremonia se convocó a las 12 del mediodía, la hora exacta en la que el sol cae sobre la plaza como un funcionario que ha perdido la paciencia. A la inauguración acudieron la alcaldesa, con traje oscuro y sudor claro. El concejal de Innovación y Nuevas Tecnologías, con una tablet que no encendía. La banda municipal, que había perdido el trombón. La gerente de la asociación de comerciantes, que nunca se pierde una inauguración. Y un grupo de curiosos que venían porque habían oído que habría limonada. El banco inteligente estaba cubierto con una tela roja. Parecía un sofá esperando a salir en televisión. El concejal tomó la palabra: «Este banco representa el futuro. Es un banco que mide la temperatura, la humedad, la ocupación y… bueno… otras cosas». «¿Qué otras cosas?», preguntó una señora desde la primera fila. «Cosas inteligentes», respondió el concejal, sin más detalles. La alcaldesa se acercó para cortar la cinta. La banda municipal intentó tocar algo solemne, pero sin trombón solo consiguieron un sonido que recordaba a una persiana bajando. La alcaldesa tiró de la tela roja. El banco apareció. Era un banco normal. De madera. Con dos patas. Y una placa metálica que decía: “Banco Inteligente. Proyecto Piloto”.

LA GENTE MURMURÓ. «Pues yo lo veo normal», dijo un señor con gorra. «A lo mejor piensa», añadió la señora de la primera fila. «¿Y qué piensa un banco?», preguntó otro. «Que estamos todos muy mal», respondió alguien desde atrás. El concejal, nervioso, sacó la tablet para demostrar las funciones del banco. La tablet seguía sin encender. «Debe ser el calor», dijo, como si fuera una explicación científica. La alcaldesa decidió sentarse para demostrar la “ocupación inteligente”. Se sentó. Nada ocurrió. «¿Y ahora qué?», preguntó la primera edil. «Ahora el banco debería enviar un aviso», dijo el concejal. «¿A quién?». «A la nube». «¿A qué nube? Si no hay ni una», dijo la señora, mirando el cielo despejado. El concejal, desesperado, empezó a golpear la tablet. La banda intentó tocar otra vez. Un niño se acercó al banco y pulsó un botón escondido en la placa. El banco emitió un pitido. Luego otro. Luego empezó a vibrar.

LA ALCALDESA SE LEVANTÓ DE UN SALTO. La señora gritó. La banda dejó de tocar. El concejal dijo que “eso no estaba previsto”. El banco vibraba como si fuera un masajeador gigante. «¡Es inteligente! ¡Está saludando!», gritó el concejal, improvisando. Pero el banco siguió vibrando, cada vez más. Hasta que una de las patas cedió y el banco se inclinó peligrosamente hacia la derecha. La alcaldesa lo miró con solemnidad y declaró: «Esto es innovación». La comunidad aplaudió. La banda tocó algo que sonó a victoria. El concejal respiró. El banco dejó de vibrar, como si se hubiera cansado de ser inteligente. La señora de la primera fila se acercó y dijo: «Pues mire, yo prefiero los bancos tontos. No dan sustos». Desde aquel día, el banco inteligente sigue en la plaza, funcionando a medias. A veces vibra. A veces pita. A veces se queda quieto. Y a veces, cuando alguien se sienta, parece que suspira. Y al año siguiente, la alcaldesa y su concejal de confianza, que ejercía como «delfín» y sucesor «in pectore», perdieron la mayoría absoluta en las elecciones.


Que los políticos saquen conclusiones. Qué práctica es la señora que prefiere los bancos tontos, que no dan sustos… Si se pudiera aplicar a los Bancos con mayúscula, sería extraordinario. Salud
Estamos perdiendo el rumbo pero, lo peor es que estamos cargados de tanta estupidez que no nos estamos dando cuenta y, esto, en vez de aminorar va creciendo
Esto me ha recordado el cuento del traje invisible del rey.
Estupideces absurdas!
¿qué mal le habré hecho, que le causo -siempre- tanto enojo?
Humorístico y agradablemente irónico relato de las acciones de politic@s menos inteligentes que un banco…
¿Para estas tonterías sirve «eso» y su séquito?
Estamos más preocupados en Ser Verdes que Ser Útiles. Lástima con todo lo que falta por hacer en Majadahonda y que esta Corporación se dedique a esto que en Navidad ya estará abandonado. Sirvan de ejemplo, las bicicletas de alquiler, en punto de alquiler ver del aparcamiento de Gran Vía o los bolardos que limitan a las zonas peatonales, instalados y no usados nunca. Recuerdo que es posible que terminado el verano podamos usar la piscina descubierta que según algunos concejales, los majariegos no necesitan. Tampoco estamos en un momento de refugiarnos en el PSOE.
Banco inteligente, para qué? Los bancos se utilizan para sentarse y reponer fuerzas, no nos hace falta que nos informen de nada, sin embargo si necesitamos arreglar o incorporar muchos servicios en nuestra ciudad, para los que no debe de haber presupuesto, pero si para las inservibles ocurrencias de nuestra Alcaldesa y secuaces, que además su falta de formación hace no sean capaces de hacerlos funcionar.
Señora Alcaldesa, la propongo algo muy fácil, sin tecnología, siéntese en el tipo de silla de ruedas para discapacitados que prefiera, intenté dar un paseo por el centro o aparcar en una plaza para discapacitados, siempre ocupadas por personas no identificadas, no se moleste en llamar a su policía, contestación, cuando tenga hueco alguna patrulla iran,
Le puedo contar muchos más problemas de la vía de una persona con movilidad reducida, en el pueblo que usted gobierna, quizá así adjudique recursos a lo importante.
Señora Alcaldesa y concejales, un banco inteligente, para qué?
No tienen en qué invertir nuestros impuestos, sus poltronas no son suficientemente cómodas y necesitan un banco inteligente.
Ahora caigo, están probando una nueva atracción para la próxima feria? Bochornoso,
Necesitamos políticos inteligentes, y que se preocupen por mejorar la vida de los ciudadanos y no los tenemos. Solo hacen memeces, o lo parece. Se les podría preguntar «¿Sois tontos o que?. A lo mejor eran un «o que» que fuese interesante… pues que lo demuestren y los creeremos.
Y cuanto ha costado esa tontería de banco inteligente? Tanto como el incremento del gasto en flores? Y seguimos sin piscina municipal, sin segunda biblioteca, sin instalaciones deportivas en condiciones. De vergüenza lo de este ayuntamiento