
El “Nuevo Ballet Español” de Ángel Rojas en Majadahonda: por su fuerte contenido y compromiso social “Fronteras en el aire” debería convertirse en un documental dirigido a institutos y universidades. Como decía al principio, la diversidad no divide, une y enriquece. Un axioma que haría muy difíciles las guerras.
TERESA FDEZ HERRERA*. Flamencóloga. (Majadahonda, 16 de mayo de 2026). Las “Fronteras en el Aire” de Ángel Rojas. El pasado sábado 9 de mayo, asistimos a la representación en el Teatro de la Casa de la Cultura Carmen Conde al por ahora Capítulo II de la Trilogía Geografía Flamenca del Pensamiento, producción del bailaor, coreógrafo y director reconocido mundialmente, Ángel Rojas. Todo es un acierto en este trabajo del “Nuevo Ballet Español” (NBE) de Ángel Rojas. Desde la valentía del proyecto, que se atreve nada menos que con el sangrante tema de las migraciones africanas a través del Mediterráneo, en busca de algún remedio, aunque sea precario a su desesperación, y que con demasiada frecuencia lo que encuentran antes de llegar a puerto es una tumba anónima bajo las aguas del Mar Mediterráneo o del Océano Atlántico. Cierto es que «la diversidad no divide, sino que enriquece». Un verdadero axioma, que debería llevarnos a conocer mejor África y sus pueblos, respetar su diversidad, en lugar de comportarnos como depredadores despiadados.
Por lo demás estas Fronteras, último trabajo de la compañía de Ángel Rojas, en cuanto a su categoría artística, logística, técnica, con mención aparte al diseño de iluminación, casi roza casi perfección. Pueden verse muchos ballets o espectáculos de danza flamenca, española o mezcla de las dos, buenos o muy buenos, porque hoy en día todos los que cultivan el arte de Terpsícore se esfuerzan en conseguir creaciones de primer nivel. Pero este trabajo del NBE supera cualquier clasificación. Rebosa originalidad en su concepto, en su puesta en escena, en la calidad artística del elenco, bajo la sabia dirección llena de la experiencia de su creador. Ángel Rojas no se ha inventado nada. Ha partido de un trabajo de investigación con migrantes en el que ha invertido 2 años. He ahí el resultado de la suprema belleza, porque también hay belleza en el relato del sufrimiento humano, expresado por cuadros de danza en los que éste, pero también la esperanza, a veces con respuesta, a veces frustrada, está presente. El resultado, un trabajo para conmover, para despertar conciencias, sin pedir nada, sin juzgar. Solo los hechos, ahí, en la escena, impregnados de belleza y sentimiento. Es una mirada profunda a nuestro interior, a esta sociedad, al rechazo de lo diferente. Trata de llegar a conciencias que nos den luz para no morir de indiferencia ante esta gran tragedia.

En primerísimo lugar quiero hablar de Alana Sinkëy, cantante de jazz originaria de Guinea Bissau, española de pleno derecho. Su voz potente, grave, profunda, es la voz que narra lo que tenemos ante nuestros ojos.
LA CANTANTE. En primerísimo lugar quiero hablar de Alana Sinkëy, cantante de jazz originaria de Guinea Bissau, española de pleno derecho. Su voz potente, grave, profunda, es la voz que narra lo que tenemos ante nuestros ojos. No se entendería esta obra sin esa voz que taladra y ese mensaje de Alana, verdadero hilo conductor de la trama que potencia lo que ya describe la danza. Alana deja huella. Podría cantar lo que quisiera, incluso la veo en el papel de la Aida de Verdi. Una frase suya: La gran fuerza que mueve el arte es el amor. LOS MÚSICOS. La música, una música que une y enriquece a los pueblos de las dos orillas, es obra de los compositores José Romero, autor de la música electrónica y de los artistas flamencos, el joven y ya reconocido guitarrista Pedro Medina y el mundialmente famoso maestro de la percusión José Ruiz Bandolero. Ellos, en conjunción con Alana Sinkëy son el alma de la obra, comparten experiencias de las dos culturas con un lenguaje que no deja indiferente a nadie.

Ángel Rojas no se ha inventado nada. Ha partido de un trabajo de investigación con migrantes en el que ha invertido dos años. He ahí el resultado de la suprema belleza, porque también hay belleza en el relato del sufrimiento humano, expresado por cuadros de danza en los que éste, pero también la esperanza, a veces con respuesta, a veces frustrada, está presente.
LOS BAILARINES. Un elenco especial para esta obra, fruto de un largo trabajo de selección, muy al estilo de Ángel Rojas. En esta ocasión hubo sustituciones pero igualmente lo bordan en un trabajo muy coral que revive la experiencia migrante africana. Helena Martín es la artista invitada, emocionante solista. LOS TÉCNICOS. Son grandes protagonistas, tanto la dirección artística y la coreografía de Ángel Rojas, asistido por Lorena Oliva como el diseño de iluminación. El diseño de Carlos Molins, y de Ángel Rojas es responsable de uno de los lenguajes esenciales de “Fronteras en el aire”, con protagonismo siempre presente en la obra. Otros protagonistas técnicos y volvemos al director por el diseño de vestuario, podríamos decir espectacular justo por no ser espectacular, vestuario de pobres migrantes poniendo su vida en riesgo. Rojas ha contado para la teatralización del vestuario con Conchy Sánchez y con José Llorent. Por su fuerte contenido y compromiso social “Fronteras en el aire” debería convertirse en un documental dirigido a institutos y universidades. Como decía al principio, la diversidad no divide, une y enriquece. Un axioma que haría muy difíciles las guerras.





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