Alberto Moreno (Somos): el diplomático de profesión y secretario general de Podemos Majadahonda recibió una seria estocada del concejal Manuel Ortiz (PP) por su pasado como alto cargo de la Generalitat catalana, pero se rehizo y no perdió en ningún momento ni la compostura, ni el talante conciliador, ni esa peculiar capacidad para la crítica constructiva. Brillante en la dialéctica y con capacidad de encaje, lució en el pleno.
Patricio Mackey (Somos): “Yo voy a seguir yendo a las Asambleas”, defendió cuando Victoria Palacios (PP) le recordó su pasado y presente activista. Peor fortuna corrió con su moción en favor de una auditoría municipal “realizada por los trabajadores públicos”, cuando los otros grupos que la apoyan sugieren que ésta debe ser externa, independiente y de servicios. Fue riguroso al someterse al dictamen del interventor y la secretaria del Ayuntamiento y derribó la imagen de transparencia municipal que intentaba dar el PP: “estamos en el puesto 43 sobre 110”. Reclamó “un cambio de verdad y no ser tratado como mercancías por los políticos”, al tiempo que solicitó “una profunda transformación institucional” para aumentar el control de los representados hacia sus representantes.



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