Los consejos de Fernando Romero sobre el frigorífico en verano: donde colocar los alimentos y cuando descongelar

JULIA BACHILLER. Frigorífico: aparato electrodoméstico, cámara o mueble que produce frío para conservar alimentos u otras sustancias. Esta es la definición más común que podemos encontrar en el diccionario pero ¿sabemos utilizarlo? ¿Sabemos descongelarlo y limpiarlo adecuadamente? ¿sabemos sacarle un buen rendimiento? ¿sabemos cómo situar nuestros alimentos en su interior?. Estas son algunas de las preguntas a las que Fernando Romero, a través de la experiencia y conocimientos con los que regenta su popular establecimiento comercial en Majadahonda (Plaza de Colón, 3), intenta dar respuesta, aportando algo más a lo que ya conocemos sobre frigoríficos. 

La producción del frío ha evolucionado mucho en los últimos años: la más común es el sistema “No frost”, el cual tiene sus ventajas y desventajas. En la parte destinada a frigorífico, su funcionamiento es el siguiente: mantiene una temperatura entre 3 ó 5 grados sobre cero. Mediante este sistema el aire caliente del interior del frigorífico, junto con la humedad de los alimentos, pasa por el evaporador y lo convierte en frío seco. En caso de que el alimento no esté bien protegido por un envoltorio adecuado, este pierde humedad, además de sus cualidades alimenticias. La ventaja importante de este sistema es que no produce escarcha, ni en el frigorífico ni en el congelador. En la parte del congelador, la temperatura es de 18 o 22 grados bajo cero. En esta temperatura el alimento se seca antes, aquí sí que es muy importante su protección.

Fernando Romero recalca la importancia de proteger los alimentos antes de introducirlos en nuestro frigorífico, sea “No frost” o “Cíclico”. Y aquí aparece otro tipo de frigorífico: “Cíclico”. La humedad, en su parte superior, se conserva mejor y el alimento no se deteriora en caso de estar expuesto al frío aunque continuamos recomendando su protección. Es un frío mucho más natural, no produce hielo, ya que como su nombre bien lo define, produce un “ciclo” continuo de congelación y descongelación continua. Lo único que genera son unas gotas de agua desde el aire del interior del frigorífico. Actualmente hay frigoríficos de marcas reconocidas en el mercado por su calidad, como Liebherr o Miele, que combinan en la parte de congelador el sistema “No frost” y en la parte superior “Cíclico”.

Otro punto a destacar: descongelar un frigorífico. Hay que hacerlo por lo menos cada 6 meses, como mucho 1 año, sea “No frost” o sea “Cíclico”. Por el mero hecho de que nuestro frigorífico no produzca hielo eso no evita tener que descongelarlo y efectuar una adecuada limpieza. Todos los frigoríficos están en contacto con el alimento, si no reciben una higiene, las bacterias se conserva en el frío y pueden pasarse a otros alimentos. En el caso de frigoríficos con el congelador en la parte superior, los cuales todos son “Cíclicos”, necesitan una descongelación más frecuente ya que al coger humedad del exterior provocan hielo. Esta capa de hielo dan lugar a un efecto como el de un iglú, lo que retarda la congelación del alimento, con lo que la cadena de congelación no es la adecuada.

Muy importante ante estas capas de hielo nunca utilizar utensilios para forzar el desprendimiento del glaciar. Una manera sencilla y rápida con la que nuestro congelador no va a sufrir daños es aplicar calor con un secador de pelo: forzaremos la descongelación y no dañaremos el interior. El agua producida por la descongelación se retira por el canal de desagüe de nuestro frigorífico y procederemos a secar su interior antes de volver a conectarlo. En el caso de los “No frost” el sistema de ventilación interior posee un conducto en el cual se acumula hielo, lo que provoca la obturación del mismo e impide el paso del aire, por lo que también es necesaria su descongelación. El interior se limpia con más facilidad ya que no se forman las capas de hielo que en el sistema “Cíclico”. Algunos frigoríficos ya vienen con una imprimación anti bacterias en sus paredes, pues preveen que somos muy dejados a la hora de limpiarlos.

La colocación de los alimentos en el interior de nuestro frigorífico es también otro punto importante, por un sencillo motivo: el frío cae. Si queremos que las bebidas estén frías hay que ponerlas en la parte de abajo, los lácteos y embutidos en las bandejas centrales, las frutas y verduras en la parte superior. Y en caso de que no dispongamos de cajones aptos para ello, carnes y pescados en la parte baja, ya que son alimentos que necesitan más cantidad de frío. Algunos fabricantes han incorporado un control de humedad en los lugares destinados a frutas y verduras para que no pierdan sus cualidades. En el congelador no hace falta guardar un orden de colocación porque se mantiene la temperatura constante en todo su interior.

Muchos cometemos un gran error principalmente en el derroche de energía que provocamos cuando dejamos la puerta de nuestro frigorífico abierta. Cada vez que la abrimos el frío sale y llegamos a perder unos 4 grados: recuperar la temperatura que pierde provoca un elevado coste de energía. Un frigorífico trabaja las 24 horas del día y cuando mejor conserva es durante la noche, ya que disminuye notablemente la apertura de la puerta, por lo que recomendamos saber con anterioridad lo que vamos a coger para evitar la apertura durante mucho tiempo. El congelador puede albergar alimentos durante 12 meses, pero hemos de controlarlos ya que su consumo ha de realizarse en periodos no superiores a 3 días. Algunos frigoríficos han incorporado en su interior una zona 0, la cual mantiene los alimentos a 0 grados y alarga su duración sin necesidad de congelarlos. El alimento se conservará durante una semana sin necesidad de congelación. Para descongelar un alimento hay que situarlo en la parte superior de nuestro frigorífico y así se realizará la descongelación perfecta.

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