
AGENCIA EFE. Instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 6 de abril como «Día Mundial del Ejercicio Físico» para concienciar sobre los beneficios de practicar actividad física y combatir el sedentarismo; este año lemas como «Es tiempo de moverse» recuerdan lo positivo que es para la salud realizar tan solo «de 130 a 150 minutos de ejercicio moderado semanalmente». Dentro de esta nueva cultura del entrenamiento, una de las tendencias más interesantes es la combinación de disciplinas complementarias. El pilates con máquinas, centrado en el control postural, la estabilidad y la fuerza profunda, se integra cada vez más con entrenamientos funcionales orientados a mejorar la capacidad cardiovascular, la movilidad y la coordinación.
«Esta integración permite trabajar el cuerpo de forma global: estabilidad, resistencia, fuerza y control del movimiento», comenta David Mas, de MAD Club Pilates, un centro de Majadahonda que ha desarrollado un modelo basado en salas especializadas que funcionan de forma complementaria, donde el cliente practica pilates con máquinas en una y entrenamiento funcional en otra. Ambas disciplinas se combinan dentro de una misma metodología en la que el trabajo realizado en una sala refuerza y potencia el de la otra, mientras se monitoriza la intensidad del ejercicio mediante pulsómetros para garantizar seguridad y eficacia, apunta Mas. No en balde, el lema de su centro resume esta idea: «Respira, conecta, equilibra«. La tecnología mide nuestras pulsaciones y nos ofrece datos, lo que permite aprender a «escuchar nuestro cuerpo» en cada etapa y condición física. Porque, como señalan desde MAD Club Pilates, «sacar el potencial, las habilidades que poseemos mejora nuestra calidad de vida en poco tiempo», algo que pueden confirmar quienes ya practican ejercicio con regularidad y control.









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