F. UTRERA. Al final fue un debate ideológico y no técnico, con lo que Somos Majadahonda e Izquierda Unida (4 votos) se quedaron solos. El pleno del Ayuntamiento de Majadahonda rechazó con 17 votos (PP y Cs) y 4 abstenciones (PSOE y Centristas) la propuesta del concejal Patricio Mackey de subir el IBI y los impuestos municipales a las viviendas vacías para favorecer su alquiler, así como realizar un censo majariego de las mismas. El concejal de Urbanismo, Ricardo Riquelme (PP), supo llevarse a su terreno el debate al interpretar la moción como “un ataque a la libertad y a la propiedad”. Para ello, usó la política nacional: dijo que “Monedero el defraudador tiene 2 viviendas”, “un tal Lago 13 propiedades” –se refería al conocido editor de “Lengua de Trapo”, Jorge Lago, que en efecto las heredó– “y Carolina Bescansa, la del churumbel, tiene dos casas”, por una de las cuales recibe 8.400 € al año de alquiler. Además, acusó al portavoz de Somos Pozuelo de pedir el acceso a una vivienda pública “cuando gana 40.000 euros al año como portavoz municipal”.

Puso además dos ejemplos: “en Majadahonda una mujer va a ser desahuciada el próximo 2 de noviembre por el Banco de Santander, una entidad que ha recibido préstamos públicos del BCE al 0% para poder desprenderse de sus activos tóxicos”. Mackey dijo que el banco debía mostrarse flexible ante este desahucio porque “tiene capacidad financiera para hacerlo” y reprobó que el Ayuntamiento no tuviera viviendas sociales para acoger estos casos. También advirtió que esa misma situación se va a producir “con las viviendas de la calle Neptuno” donde “familias enteras con niños van a ir a la calle”. Y señaló que pese a que estos son hechos “socialmente muy graves” ningún grupo “había querido negociar la moción, nos han respondido con el silencio”. Por su parte, Ricardo Riquelme (PP) insistió en que no se puede gravar a los particulares la segunda vivienda porque ésta puede ser de vacaciones, para uso familiar o incluso privado sin necesidad de alquilarla, y es que la moción, por su generalidad y falta de precisión, no hacía distingos, y hablaba de “darles la oportunidad” de alquilar a los bancos sus “promociones enteras” a “precios sociales” o penalizar también a particulares la propiedad de una segunda casa deshabitada al año de su construcción.




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