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«Majadahonda se ha quedado Vetusta, como en los tiempos de Leopoldo Alas «Clarín»

«Majadahonda se ha quedado Vetusta, como en los tiempos de Leopoldo Alas «Clarín»
El verano ha vivido una intensa polémica en Majadahonda, que adquirió notoriedad nacional, a propósito de un cuento literario del escritor y periodista Miguel Sanchiz y un comunicado oficial del Ayuntamiento sobre el mismo. Produjo numerosas reacciones y para quienes se lo perdieron este es el punto final que ha querido poner su autor.

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 1 de septiembre de 2026). Majadahonda y el Banco Inteligente: Crónica de una Queja Desmesurada. Hay cuentos que nacen para entretener y acaban revelando más verdad que un acta municipal. Eso ha ocurrido con mi relato del Banco Inteligente, ese prodigio urbano que vibra, pita y se ilumina como si quisiera independizarse de quienes lo inauguraron. El Ayuntamiento de Majadahonda ha presentado una queja formal ante el director de Majadahonda Magazin, molesto por un texto que, según parece, ha tenido más recorrido del que ellos esperaban. La reacción ha sido tan extraordinaria que uno diría que el banco, además de inteligente, es susceptible. Mientras la institución se afana en defender su honor tecnológico, yo recibo mensajes de quienes me quieren y me leen con afecto. Y esas voces, lejos de escandalizarse, celebran que alguien haya puesto palabras a lo que muchos piensan. Luis Buceta Facorro, ex director de RTVE, con su ironía de bisturí, me escribió lo que quizá sea la frase más certera de toda esta historia: «Miguel, ¿dónde hay que firmar contra el Ayuntamiento?». No lo dijo con rabia, sino con esa mezcla de humor y lucidez que solo tienen los que conocen bien la vida pública. Y añadió, como quien deja caer una verdad que pesa más que cualquier informe técnico: «El problema no es el banco. Es la solemnidad con la que algunos defienden lo indefendible». 

Miguel Sanchiz recibe nuevos comentarios y reacciones a su controvertido cuento de verano

EL PERIODISTA JOSÉ JAVIER ESPARZA («EL GATO AL AGUA» EN EL TORO TV) SIEMPRE ATENTO AL PULSO CULTURAL, ME ENVIÓ UNA REFLEXIÓN QUE VALE POR UN EDITORIAL ENTERO: «García Pavón tiene una serie de novelas policiacas, tipo Sherlock Holmes castizo, donde el protagonista es un policía de pueblo que se llama Plinio y que transcurren siempre en Tomelloso. Son historias deliciosas, incluso hubo una serie en TVE». Y remató con una pregunta que desmonta cualquier susceptibilidad institucional: «¿Te imaginas que el Ayuntamiento de Tomelloso demandara a los herederos porque transmiten una imagen de inseguridad en el pueblo? Al revés: en Tomelloso tienen una placa». Ahí está la clave: la literatura no daña a las ciudades; las engrandece. Solo molesta a quienes confunden la crítica con la ofensa, el humor con la insubordinación, la ficción con la amenaza». Luis Buceta me lo decía con una frase que vale más que cualquier plan estratégico: «Miguel, ¿cómo puede molestarles un banco cuando hay cosas mucho más importantes que no funcionan?». Y Esparza, siempre certero, añadía: «La literatura tiene una función: poner en evidencia lo que la política intenta maquillar». Quizá por eso la reacción ha sido tan desproporcionada. Porque el cuento tocó una fibra que no es tecnológica, sino emocional: la del ridículo institucional. Y el ridículo, cuando es involuntario, duele más que cualquier crítica.

ESA CONFUSIÓN NO ES NUEVA. LEOPOLDO ALAS, CLARÍN, LA RETRATÓ MAGISTRALMENTE EN LA REGENTA. VETUSTA —SU OVIEDO LITERARIO— ERA UNA CIUDAD DONDE LA VIDA OFICIAL VIVÍA PENDIENTE DE LA IMAGEN, DEL COMENTARIO, DEL QUÉ DIRÁN. En un pasaje célebre, Clarín describe la ciudad como un lugar donde “todo se sabe y nada se dice”. Majadahonda, salvando épocas y distancias, comparte ese aire de pueblo grande donde la institución principal teme más al comentario que al hecho. Mi cuento del Banco Inteligente no atacaba a nadie. No señalaba a personas. No inventaba nada. Simplemente narraba lo que ocurrió: un acto oficial desbordado, una tecnología que no funcionaba, una solemnidad que se derrumbaba como la pata del banco. Pero en Majadahonda, como en Vetusta, hay quien confunde la sátira con la irreverencia. Y así nace la queja: un documento que vibra, pita y se ilumina más que el propio banco. Lo que sí sorprende es la energía dedicada a protestar por un relato humorístico mientras la ciudad tiene asuntos más urgentes: movilidad, infancia, espacios públicos, cultura, convivencia.

MAJADAHONDA NO MERECE UN AYUNTAMIENTO QUE SE ENFADE POR UN RELATO HUMORÍSTICO. Merece uno que se ría con sus vecinos, que acepte la ironía como parte de la vida pública, que entienda que la modernidad no se inaugura con una cinta y una tablet apagada, sino con transparencia, eficacia y sentido común. Clarín lo habría entendido perfectamente. Vetusta y Majadahonda comparten esa tendencia a la solemnidad excesiva, a la susceptibilidad fácil, a la preocupación por la imagen más que por la sustancia. Pero también comparten algo más: ciudadanos que saben distinguir entre lo importante y lo ridículo. Yo seguiré escribiendo. Seguiré contando lo que ocurre. Seguiré escuchando a quienes, como Buceta y Esparza, me recuerdan que la literatura es un servicio público cuando la política se toma demasiado en serio a sí misma. Y si el Banco Inteligente vuelve a vibrar, que vibre. Lo que de verdad preocupa es que haya instituciones que, en lugar de mejorar, prefieren quejarse de un cuento.

7 comentarios

  1. Magnifico epílogo, Dn. Miguel al culebrón en que se convirtió su excelente cuento de verano. Como todo en esta vida, a muchos les agrado (a mi me encantó) y a unos pocos les incómodo e intentaron utilizarlo como cortina de humo que ocultase sus muchos desatinos. Continue Ud. por ese camino, por favor.

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  2. A mí también me encantó el cuento. Y también firmo contra el ayuntamiento. En mi tierra solemos decir que quien se pica, ajos come. Sí en el ayuntamiento lo han interpretado como una crítica hacia ellos, es posible que sean ellos mismos los que crean que sus acciones no son las adecuadas para la población de Majadahonda. Y en ese caso, yo diría que lo adecuado es hacer autocrítica y poner remedio a los posibles problemas de la localidad. Un abrazo amigo Miguel

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  3. Yo también firmo contra el ayuntamiento de Majadahonda. En mi tierra se dice que quien se pica, ajos come. Sí el ayuntamiento de Majadahonda considera que ese cuento dice algo en contra de la actual corporación municipal, supongo que muy posiblemente son ellos mismos los que ven los déficits de la actuación municipal sobre la población. Y en ese caso, creo que lo lógico sería que hicieran autocrítica y remediasen los problemas que encontrasen. Y por cierto amigo Miguel, a mí también me encantó el cuento. Un abrazo

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  4. Miguel, nuestro periodista de cabecera, no se perderá en contestar, precisar y hasta recomendar un buen libro como La Regenta. Con sólo escribir su columna ya cumple, suficiente, preciso y mordaz cuando toca. En qué orfandad de lectores se perderá un margazin como el presente si se prescinde, se corrige o se mutila la columna que firma D. Miguel Sanchiz. Salud.

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