CRESCENCIO BUSTILLO. Terminado de narrar este proceso político volvemos sobre las características generales de la gente del pueblo de Majadahonda. Voy a escribir algo sobre sus aficiones y costumbres. Una de ellas era la caza, pese a que no había gran abundancia en el término municipal. Pese a todo, constantemente se repoblaba de ella a causa de que los límites del término estaban llenos de cotos y vedados de caza, que eran una reserva para la misma. Cada amanecer había nuevos inquilinos: liebres, conejos y perdices se repartían por el vasto territorio junto a otras especies de menor importancia. Debido a esto, casi todo el mundo era cazador. Había algunos profesionales, pero nunca furtivos, que se dedicaban muchos meses del año a vivir de la caza. La mayoría eran cazadores de ocasión, pues la escopeta era la primera herramienta que se cogía para salir a trabajar al campo y nunca se olvidaba. Además, como todo el mundo tenía perros de más o menos raza para cazar, así se explica que hubiera tantos cazadores. También había muchos galgos para correr y matar liebres, desde mediado el otoño hasta la última parte del invierno. Pero estas cacerías de galgos se hacían más bien como deporte, sobre todo los días festivos que la gente no trabajaba. También en las vísperas de Navidad, por si se mataban algunas para celebrar aquellas memorables fiestas.



Siguiendo con los deportes estaba el ciclismo, que como había tantas bicicletas, se organizaban carreras. Pero la verdad es que en el pueblo no se destacaba ningún muchacho como gran corredor. En cambio en Aravaca, pueblo vecino, había un chaval que corría muy bien, llegando a ser campeón de Castilla. El fútbol, tan de moda ahora y de tanto auge, apenas tenía afición. Se jugaba algo en campos improvisados e inadecuados para la práctica de este deporte y pese a que había algún joven que se destacaba algo por su toque de balón, faltaba el conjunto. Así que a la hora de confeccionar un equipo no se encontraba material adecuado. Por eso, en las confrontaciones con los pueblos vecinos pocas veces se triunfaba en aquellos tiempos. Los campeones de la comarca eran los de la Estación de Pozuelo que tenían un equipo muy apañadito.



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