Silvio Rodríguez y Vicente Serrano “reviven” a Miguel Hernández con Torriente en Majadahonda

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Miguel Hernández y su novia
Miguel Hernández y su novia Josefina Manresa

“El 19 de noviembre de 1936, Miguel Hernández le escribe a Josefina Manresa, su novia. Correspondencia (Ed. Espasa Calpe): «Sigo en Alcalá de Henares, que se parece mucho a Orihuela. Hay columnas y conventos por todas partes. Si fuera de permiso, te llevaría una cajita de almendras en dulce –que aquí llaman garrapiñadas– que son de buen paladar…» En el reverso de una de las cartas escribe: «Basta con que pongas esta dirección: Miguel Hernández, del Batallón del Campesino (Alcalá de Henares)». En otra, fechada en diciembre, le expone su ardoroso deseo de estar junto a ella: «Nos casamos ahí, en Orihuela, en Cox, donde a ti te parezca y nos venimos los dos aquí para siempre». En ninguna de las cartas, fechadas en diciembre, le comenta la trágica muerte de Pablo de la Torriente abatido el 19 de ese mismo mes en Majadahonda y cuyo cadáver, sepultado bajo la nieve, no se logró encontrar hasta tres días más tarde”. Quien esto escribe es el historiador Vicente-Alberto Serrano. Un artículo y una canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez ilustran un acontecimiento de la historia de Majadahonda en el siglo pasado.

El historiador Serrano
El historiador Vicente Serrano

“Durante 1937 los escritores cubanos Juan Marinello y Nicolás Guillén recorrieron el país en guerra para entrevistar a gran parte de los protagonistas del bando republicano, enviando sus crónicas al semanario “Mediodía” de La Habana. En 1938 publicaron todas aquellas entrevistas en forma de libro: Hombres de la España leal, hoy reeditado (Ed. Renacimiento). En sus páginas se recoge la entrevista con Valentín González, El Campesino, realizada en Alcalá en septiembre del 37, quien describe a Pablo como: «Lo más grande que he tenido a mi lado, lo más inteligente y honrado; lo más puro˝. También entrevistan al comandante Candón, otro cubano, convertido en la cabeza de la Primera Brigada de Choque en un destacamento, a las afueras de Alcalá al que: «…en su tapia roja con unas zancudas letras blancas habían denominado: Cuartel Pablo de la Torriente». A Miguel Hernández lo entrevistan en Valencia, en julio del 37. Les habla de su fugaz pero profunda amistad con Pablo de la Torriente y como le vio partir, en el frente de Majadahonda, entre las fuerzas del comandante Candón, concluyendo con voz emocionada: «Pablo es uno de los muertos más serenos que he visto, parecía que no le hubiera pasado nada».

Pablo de la Torriente
Pablo de la Torriente con milicianos

“Por supuesto que el cuartel de Alcalá dejó de llamarse “Pablo de la Torriente” el 1 de abril de 1939. Miguel Hernández murió en la enfermería de la cárcel de Alicante el 28 de marzo de 1942, con 31 años. Su amigo Vicente Aleixandre dedicó un poema sobre el hecho de que no pudieron cerrarle los ojos al cadáver. Pablo de la Torriente caía abatido por ráfagas de ametralladora en una descubierta a las afueras de Majadahonda, junto a un niño huérfano que le acompañaba a todas partes, el 19 de diciembre de 1936. Tenía 35 años. Hasta los tres días no fue descubierto su cadáver bajo la nieve. En octubre de 1977 el director de cine cubano Víctor Casaus visitó Alcalá durante el rodaje de su documental “Pablo”. Algunas de esas imágenes alcalaínas las reproduce Silvio Rodríguez al inicio del video en el que interpreta la “Elegía Segunda”. Victor Casaus es actualmente el director de la Fundación Pablo de la Torriente en La Habana. El legado de Miguel Hernández lamentablemente no se conserva en Orihuela «…tu pueblo y el mío…» sino que está recogido en Quesada (Jaén), pueblo natal de Josefina Manresa”, concluye el historiador.

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