Patinaje: Javier Fernández, de los cumpleaños en MJD al primer oro español en Shanghai

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000287435WJavier supo de inmediato que quería ser patinador. Con cinco años quiso emular a su hermana Laura. Y a sus padres no les tocó otra que apretarse el cinturón, echar horas extras y buscar dinero donde no lo había para que sus hijos pudiesen patinar. De los dos, el que tenía madera de campeón era el benjamín. Madera y mentalidad. 440 euros al mes por las clases de patinaje de ambos en Majadahonda. Paga patines, paga trajes, gasolina para los desplazamientos…” escribe Santi Durán en “Mundo Deportivo”. Y Abc añade: “En la memoria, los dos oros europeos y los dos mundiales anteriores en los que terminó tercero, un bronce descomunal para un español que luchaba con las clases particulares, las jornadas de puertas abiertas y los cumpleaños en la pista de patinaje de Majadahonda antes de emigrar a Canadá”. Es el patinador Javier Fernández, campeón del mundo. El primer oro español de la historia.

img_35781“Exhausto, casi sin respiración y sin sonrisa salió Javier Fernández de la pista. Le tuvieron que ayudar a ponerse la chaquetilla mientras lo acompañaban al asiento donde le darían las notas. Por su cabeza, y por las de todos los asistentes en el Mundial de Shanghái, su programa largo, con una caída y algunos nervios sobre el hielo. Pero se recompuso y terminó el Barbero de Sevilla con una contundencia que le valió 181,16 puntos, más lo que había conseguido en el programa corto: 273,90. ”

20150328-635631545548318564_20150328155152-119-kyZC-U102704055375t0E-988x510@MundoDeportivo-WebJavier Fernández es un ejemplo de lo que en los sesenta y setenta se dio por llamar ‘generación espontánea’. Campeones surgidos de la nada, como Manuel Santana o Ángel Nieto, que llegaron a lo más alto por su talento innato y su perseverancia. El madrileño de Cuatro Vientos, hijo de una familia modesta –militar el padre y cartera la madre– ya es campeón del mundo. Viene de un país donde apenas hay dos mil federados en el patinaje artístico y en las pistas de hielo que existen el patinaje es la última disciplina en orden de preferencia”, añade Santi Durán.

217394-944-629Lo tenía difícil, como siempre que compite con su compañero de entrenamientos, Yuzuru Hanyu. Sin embargo, su amigo y también campeón olímpico y defensor del título, no tuvo su mejor día. Tampoco fue el mejor progama del español, que sufrió los nervios de saberse muy cerca si lo hacía bien. “Le llamaban ‘El Lagartija’ porque era un culo inquieto. Le salió la oportunidad de mudarse a Jaca con 13 años. Allí se fue hasta los 15, soportando las chanzas de los jugadores de hockey, que se reían de un deporte amanerado. Él les contestaba: ¿”Dónde hay más chicas, en el hockey o en el patinaje?”. Y les cerraba la boca”, dice el cronista deportivo.

217389-944-694Y añade: “Se cruzó un día con Nikolai Morozov, uno de los mejores técnicos rusos. Tenía 17 años y le propuso Morozov irse a New Jersey. Le pidió una respuesta inmediata; nada de consultas. Dijo que sí, claro. De Jaca a Estados Unidos sin saber una palabra de inglés, viviendo en un apartamento sin muebles ni electricidad. Y sus padres aportando entre dos y tres mil euros al mes para que su niño no muriese de inanición”.

fernandez-oro-efe--644x362La prensa ha descrito así su triunfo: “el programa corto del viernes le dio alas para soñar, y caracterizado para la ocasión del Fígaro de El Barbero de Sevilla en el programa libre se recompuso de la caída y tensó las piernas para pulir una coreografía que le reportó un total de 273,90 puntos por parte de los jueces, por los 271,08 del japonés. «Ha sido muy duro, estos chicos están en un grandísimo nivel. He trabajado mucho, pero no creí que sería capaz de ganar a un campeón olímpico. Todavía no me lo creo. Me ha dicho que está muy contento por mí, es un gran amigo y un estupendo patinador. Y espero que estemos juntos muchos años porque aprendemos mucho uno del otro. Todavía necesito creerme esto que acaba de pasar», declaraba nada más terminar la competición emocionado. Y lo estaría aún más cuando vio que el himno español sonaba en su honor en el pabellón chino. Con 24 años vuelve a escribir otra página de historia, de su historia, que quiere que se multiplique con su ejemplo de que sí se puede”, describe Abc.

5516c8646e1f2Mundo Deportivo, en cambio, se fija en su trayectoria: “Allí estuvo, en Hackensack, durante dos años. Ya se soltaba con el inglés cuando Morozov se marchó a Moscú. Y él detrás, a un centro de alto rendimiento, en una habitación de diez metros cuadrados compartidos. Fue tras los pasos de Morozov y recaló en Daugavpils (Letonia), en Tallin (Estonia), compitió en los Juegos de Vancouver, donde acabó el 14º. Al año siguiente, tras el Mundial, se dijo que ya estaba bien de vivir de aquí para allá. Se fue a Canadá para entrenar con Brian Orser, ex campeón del mundo y medallista olímpico, que también llevaba a Patrick Chan, la estrella del equipo al que le llovían los patrocinadores. Javier no tenía ninguno”.

Javier-Fernández-04“Pero en el Campeonato de Canadá venció a Patrick Chan. En los Juegos de Sochi quedó cuarto, a pie de podio, con medio país (sí, sí, la España futbolera y taurina) pendiente de él. Lo superó, como siempre, con una sonrisa –aunque la procesión fue por dentro– y más trabajo. Y dio su fruto la línea estajanovista del madrileño. Volvió a Europa y se proclamó campeón continental en 2013. Repitió en 2014. Y un tercer título este año. Y se acabó el mendigar una entrevista a los medios. Ya había cola para entrevistarle, saber quién es este patinador menudo y fibrado que tutea a las grandes figuras de la disciplina procedentes de países con una cultura en los deportes de hielo”, concluye.

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