JORGE RUBIO. El sindicato policial CPPM de Majadahonda ha remitido a MJD Magazin un comunicado en el que denuncian lo que a su juicio supone «otro ejemplo de la paulatina degradación y desastrosa gestión en el departamento de policía y que una vez más, no solo supone una disminución en el servicio de seguridad de los vecinos de Majadahonda, sino también un despilfarro más de dinero público», en alusión a la Concejalía de Seguridad que dirige el concejal Manuel Ortiz (PP). De él señalan que «ni siquiera tiene despacho en el edificio de la Policía y las consecuencias vuelven a ser las mismas que entonces: el abandono». Y ponen en entredicho «la verdadera gestión del responsable político de la seguridad local, donde el objetivo diario es el autobombo personal con noticias cortoplacistas de escaso contenido y trascendencia». La organización CPPM, mayoritaria en la policía y en el Ayuntamiento, desvela que «durante años no hubo autoridad política o judicial que no visitara el centro de pantallas de seguridad y quedara asombrado de la eficacia y la modernidad de la Policía Local de Majadahonda. Pero ya se ocultaban algunas realidades. El sistema de identificación de matrículas nunca llegó a instalarse (a pesar de estar incluido en el pliego de condiciones), y por orden del asesor de Seguridad, las imágenes no eran grabadas, de forma que todo aquello que no fuera observado directamente por los policías del centro de pantallas no era posible recuperar». Según la nota, el «despilfarro» de la Concejalía se eleva a una cantidad que oscila entre los 98.000 y los 108.000 €. A continuación reproducimos íntegramente el resto de la nota pública:
«Corrían los tiempos del famoso Plan E, cuando el Ayuntamiento de Majadahonda invirtió 98.077,04 euros del erario público en la instalación de un sistema de video vigilancia en las principales vías de comunicación del municipio. Aquello fue presentado a los medios como la panacea de la seguridad ya que desde la Policía Local se tendría acceso en tiempo real a incidencias a través de las cámaras “domo” y fijas, facilitando una respuesta más rápida del Cuerpo de Seguridad Local. El dispositivo estaría reforzado por un sistema de identificación de matrículas en los accesos al municipio de forma que cualquier vehículo sustraído o de interés policial, activara una alarma en la central de la policía local al acceder al municipio».

«Desgraciadamente el paso del tiempo ha sacado a la luz la verdadera gestión del responsable político de la seguridad local, donde el objetivo diario es el autobombo personal con noticias cortoplacistas de escaso contenido y trascendencia. Se realiza el esfuerzo mínimo para sacar una noticia y después el asunto se abandona. En la fotografía se observa que un sector de las cámaras inutilizado. Nunca llegó a repararse. Desde su instalación, la mayoría de las cámaras han ido paulatinamente estropeándose sin que nunca llegaran a ser reparadas. La pantalla principal quedó a oscuras a principios de 2016 y no volvió a funcionar hasta año y medio después. En la imagen puede observarse el estado operativo del sistema. En rojo aparecen las cámaras que están fuera de servicio y en negro las que están en funcionamiento. Esta instantánea fue tomada en diciembre de 2016″.





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