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Primera semana de “La bola negra” con exitoso recorrido por Cines Zoco Majadahonda: crítica musical, cinéfila y literaria de Vicente Araguas

Primera semana de “La bola negra” con exitoso recorrido por Cines Zoco  Majadahonda: crítica musical, cinéfila y literaria de Vicente Araguas
«La película me ha reconciliado personalmente con Calvo y Ambrossi, quienes me tenían un poco cansado con tanto postureo. No, yo no me emocioné tanto como mis dos compañeras de fila de sala en el Zoco de Majadahonda, que lloraban y lloraban. Yo me mantuve incólume, disfrutando la faena. Dos horas y media beatíficas. Sí».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 2 de octubre de 2026). Caminito de Lorca. Me voy al Zoco de Majadahonda, ¿adónde si no?, viernes, 25 de setiembre del año que no nos daña (pues trae películas buenas, como esta, y ya anticipo parcialidades) sesión de 4 de la tarde. Sí, voy a ver “La bola negra” en plan novelero, atraído por el clamor que despierta. Y no, ¡qué le vamos a hacer!, por el hipocorístico confianzudo, refitolero, que nomina a los señores Calvo y Ambrossi, autores de la belleza, imperfecta, más belleza si cabe todavía, que han perpetrado. Tomando a Lorca, con Lorca solo al final y tan poco Lorca que, se me ocurre, le ponen una voz pisaflores, marisabidilla, no sé, y a mí me parece (a falta de que algún día surja una grabación de ella), que probablemente no fuese así el tono-Lorca. A tenor de quienes la escucharon en directo. En cambio me parece impecable cómo se representa al amante de Lorca, el hombre de las tres erres, Rafael Rodriguez Rapún, interpretado para el caso por un impecable Miguel Bernardeau, la mano de Federico en su frente en la famosa última foto en verbena y de verbena. Pero para llegar ahí estos caballeros, Ambrossi y Calvo han montado una ceremonia en tres momentos/ mementos que no desmenuzo aqui pero para los que pido atención a todos. Cinéfilos y no cinéfilos, ese público en general (ahora que lo cines carecen de ella), que está concurriendo a las salas donde se proyecta “La bola negra”. En número no sé si mayor, ya se verá, que el que asiste a las películas de Segura.

El poeta, escritor y músico Vicente Araguas, vecino de Majadahonda

Esta, en fin, es la historia de una obra apenas comenzada, “La bola negra”, con unas fuerzas vivas, esa gente “del ochavico” que decía Lorca, capaces de boicotear en el Casino de Granada las presencia de un muchacho “diferente”. Y aquí me acuerdo de «Diferente«, aquel peliculón de Alfredo Alaria, dirigido por Luis María Delgado, que burló (1962) la censura patria, incapaz de entender a un currela con taladro vigoroso en la mano. ¡Ah de la vida!, diría Quevedo, el del sacristán coplero y chirle en “Majalahonda”. Bien, aquí la “diferencia” es regodeo lírico y épico, en color y blanco y negro, con un reparto coral en el que destacan Guitarrica de la fuente, el ya citado Bernardeau y, mira por dónde, Penélope Cruz, que actúa y canta, y canta afinada a lo Lilián de Celis, un par de canciones con letra de Álvaro Retana, “Las tarde del Ritz” y “Batallón de modistillas».

La película reivindica las letras del novelista Álvaro Retana en dos canciones interpretadas magistralmente por Penélope Cruz: “Las tarde del Ritz” y “Batallón de modistillas» de los músicos Gaspar de Aquino Salazar y el Maestro Monreal. Retana puso letra también al compositor Angel Ortiz de Villajos, padre del «charlestón» en España

El guión cita al transformista Edmond de Bries y a mí me parece que Retana queda un poco al margen de más. La escena de Penélope Cruz recuerda bastante a cierto momento de “¡Ay, Carmela!” y está bien que el cine se nutra del propio cine. Aparte de la literatura, en esta ocasión de Conejero. Y por unos lados y otros, y en las propias costuras de la película-función (hay mucho teatro aquí, también) se deja ver Pedro Almodóvar y no solo porque hay un “private joke” dedicado a semejante manchegazo. Y se debe citar la clase de Close, de Glenn Close digo, brutal en su papel de hispanista experta en Federico García Lorca. ¿Qué sería de nosotros sin la caterva de hispanistas sabios y enamorados? La Close, en fin, se sale de la viñeta, como esta película sencillamente diferente, de nuevo, que personalmente me ha reconciliado con Calvo y Ambrossi, quienes me tenían un poco cansado con tanto postureo. No, yo no me emocioné tanto como mis dos compañeras de fila de sala en el Zoco de Majadahonda, que lloraban y lloraban. Yo me mantuve incólume, disfrutando la faena. Dos horas y media beatíficas. Sí.