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«Puestos a elegir problemas, confieso que prefiero los nuestros: Majadahonda, un lugar para vivir»

«Aquí también tenemos nuestros grandes dramas: una calle que necesita asfaltado, un árbol que debería podarse, la falta de aparcamientos, el tráfico en determinada rotonda, una acera deteriorada o un contenedor situado 20 metros más allá de donde nos gustaría. Y pensamos que son problemas enormes. Hasta que abrimos el periódico. Entonces casi dan ganas de contemplar con cariño ese bache que tanto nos irrita y decirle: “No sabes, querido amigo, lo pequeño que eres comparado con los problemas que tiene España”

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 16 de octubre de 2026). Entre Ceuta, Puigdemont y Majadahonda. Hay días en los que uno abre los periódicos y tiene la impresión de que España vive instalada en problemas de extraordinaria dimensión para los que todo el mundo tiene un diagnóstico, pero nadie parece disponer de una solución definitiva. Ceuta es uno de ellos. La Unión Europea conoce el problema. El Gobierno de España también, igual que la Oposición y, por supuesto, los ceutíes, que son quienes lo padecen directamente. Todos reconocen la excepcionalidad de una ciudad española que es, al mismo tiempo, frontera exterior de la Unión Europea y territorio sometido a una presión migratoria que no puede afrontar como si fuera un municipio cualquiera. Y cuando todavía estamos intentando comprender este asunto, aparece Puigdemont. Resulta casi fascinante observar cómo determinados asuntos políticos y judiciales españoles pueden permanecer abiertos durante años y cambiar sustancialmente en 24 horas. Ceuta plantea un problema gigantesco de fronteras, inmigración, derechos humanos, seguridad y relaciones internacionales. Puigdemont nos devuelve a otro conflicto que lleva casi una década ocupando tribunales, parlamentos, gobiernos y titulares. Y entonces uno mira hacia casa. Hacia Majadahonda.

Miguel Sanchiz

Aquí también tenemos nuestros grandes dramas: una calle que necesita asfaltado, un árbol que debería podarse, la falta de aparcamientos, el tráfico en determinada rotonda, una acera deteriorada o un contenedor situado 20 metros más allá de donde nos gustaría. Y pensamos que son problemas enormes. Hasta que abrimos el periódico. Entonces casi dan ganas de contemplar con cariño ese bache que tanto nos irrita y decirle: “No sabes, querido amigo, lo pequeño que eres comparado con los problemas que tiene España”. Naturalmente, hay que arreglar el bache, la acera y el tráfico. Para eso están los ayuntamientos y para eso tenemos derecho los vecinos a protestar. Pero, puestos a elegir problemas, confieso que prefiero los nuestros. Majadahonda, un lugar para vivir.

 

13 comentarios

  1. Yo amo los baches, me encanta ver coches mal aparcados, chapistas que consideran las calzadas un aparcamiento propio, los ladridos de los perros, calles sucias y falta de civismo, todo es tan bello y encantador

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  2. Hay que poner aire acondicionado en las instalaciones del club de gimnasia de Majadahonda del colegio San Pio X.
    No puede ser que después de más de 20 años que yo entrenase ahí siga estando así, que los niños en verano con el esfuerzo que hacen a nivel competitivo ( sudando a más no poder) se tengan que marear y perder el conocimiento del propio calor que se pasa ahí adentro.
    Es insoportable!!!, que se gaste dinero en hacer una zona con plantas ( que también está bien) en este colegio, pero que no prioricen la situación de los alumnos y no solo a nivel del Club sino como instalación del propio colegio, porque los niños de ese cole también entran a usar las instalaciones.

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    • María, tienes toda la razón. Es inadmisible que el Ayuntamiento no contemple la mejora del polideportivo del San Pío X, donde entrenan jóvenes que llevan con orgullo el nombre de Majadahonda por toda España y Europa.
      Cada vez que se celebra una concentración de atletas en nuestro pabellón, los padres sentimos una enorme vergüenza por el estado de las instalaciones.

      Invito a Majadahonda Magazin a investigar y profundizar en este asunto.

  3. Ahora, en breve y de cara a nuestras próximas elecciones, todos nuestros políticos nos prometeran tantas cosas y tan maravillosas q la mayoría, YA….no nos creeremos, salvo los crédulos de siempre, por las razones q sean.
    Q triste q esto tenga q suceder y me pregunto, cuando tendremos politicos/gestores creíbles, q cumplan sus promesas, aunque no sean todas.

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    • Dejémonos de los políticos nacionales y pensemos mucho más en los locales que son los que nos llevarán mejor

  4. Que grande eres Miguel lógica y algo de ironía es lo que he encontrado leyéndote y esto en medio de tanta contrariedad es más que un soplo de aire relajante y se agradece

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  5. Hoy, Día Mundial del Hambre, quiero recordar algo que pocas personas conocen: viví en Madagascar. Allí conocí el hambre, paludismo, lepra, el horror de una dictadura. Vi una miseria muy difícil de explicar y cuando me marché, lloré por quienes se quedaban sin poder escapar de aquel infierno. Me prometí que nunca me quejaría. Pero regresé a mi mundo, a nuestro día a día. Y como nos pasa a todos, volví a quejarme. Por lo pequeño, por lo grande, por aquello que tantas veces pierde importancia al mirarlo desde otra realidad.

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  6. No escribo esto para restar valor a nuestros problemas ni para sentirnos culpables sino porque a veces olvidamos lo afortunados que somos. Tener un plato en la mesa, vivir sin miedo, disfrutar de la libertad. Hoy solo deseo que aprendamos a debatir sin discutir, a discrepar sin herir y a escuchar sin imponer. Que no convirtamos pequeñas diferencias en grandes distancias. Antes de exigir más, detengámonos un instante y reconozcamos todo lo que ya tenemos.

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  7. Qué razón tienes Ana cuando hablas de discrepar sin ofender. Cuando aprenderán nuestros políticos a agradecer las críticas que deberían ayudarlos a mejorar su gestión. Tan fácil como escuchar a sus representados.

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  8. Cierto. Que escuchen a sus representados y que aprendan a hablar entre ellos con respeto y sin ofenderse mutuamente. Y desde luego que cumplan sus promesas. Y si, tenemos que dar gracias por poder vivir en libertad y tener un plato de comida en la mesa, pero todavía tenemos muchas cosas que se deberían remediar. Yo soy discapacitada, y aunque puedo andar encuentro problemas de accesibilidad en muchos sitios. La cosa no es tan grave como el hambre desde luego pero a nosotros nos impide nuestra autonomía personal. Y así otras muchas pequeñas cosas que creo que nuestros políticos de a pie, deberían ir solucionando en lugar de que se queden en promesas electorales. Y por supuesto, no perder de vista los grandes problemas de nuestra actualidad política internacional, que también son importantes. Un saludo amigo Miguel

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