
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 16 de octubre de 2026). Resistentes. Apuro el camino que me lleva cada mañana a la ruta escolar haciendo un alto ante una casita baja. Majariega, naturalmente. De aquella Majada que se recuperaba de una guerra civil tan destrozona que nos dejó en cueros. Peor que encuerados todavía. En pelota picada y tirándonos los harapos los unos a los otros. Muchos siguen aún en trance tan testarudo como odioso (y odiador). De aquella Majada reconstruida quedan ya muy pocas muestras primitivas. El afán constructor sucesivo dio al traste con las casitas bajas de aquellas Regiones Devastadas. Ya se sabe: primero se destruye y luego a reconstruir se ha dicho. Y al que Dios se la dé San Pedro se la bendiga. Si con beneficios pingües, mejor que mejor. De todo ello queda esta vivienda casi que a ras de suelo, tan servidora de nostalgias por un pasado lleno de trabajos y afanes, tal vez feliz, depende. No sé cuánto va a durar esta casita. Ni soy profeta ni zahorí ni ganas. Tan solo un Majariego orgulloso de ello luego de medio siglo casi al borde de nuestro pueblo.


SONRÍO MELANCÓLICO AL VER LA CASITA BAJA Y DOY EN LA FLOR DE IMAGINAR SUS MORADORES. Una gente trabajadora, por supuesto, que verían asombrados cómo la varita mágica del progreso hacía saltar los alrededores. Ellos, en fin, testarudos, sosteniendo lo suyo. Tal vez porque con Alfred de Musset pensaban que: «mi vaso es pequeño pero yo bebo de mi vaso». Yo ya no sé quién vive ahí ahora. Parece como si esta última resistencia se estuviese renovando, remozando. Es decir: haciéndose moza de nuevo. Y yo la saludo cada mañana con alegría. Como se saluda a una novia juvenil, esa primera novia que hubiese resistido, en nuestra víscera cordial, el paso inexorable del tiempo. Y la acaricio con la mirada mañanera. Feliz de ver que hay quien se aferra al pasado. Tal vez porque, muchas veces, y a pesar o con Jorge Manrique «cualquiera tiempo pasado fue mejor». Y si así no fuera sería cosa de voltear el colchón del tiempo ido, oreándolo. O hacer de las sábanas banderas blancas. En señal de paz. O resistencia pacífica. Sí.


Estimado Vicente.
Que bonitos recuerdos de esa Gran Vía, ese Doctor Calero y esas calles paralelas llenas de viviendas de «Regiones» (como se las conocía aquí), Majadahonda ya no es ese pueblo en crecimiento de principios de los 80, con 14.000 habitantes.
Esa Gran Vía con ese bar Mariano y ese Victoria …..
Volvamos a las casas de «Regiones», nos tenemos que preguntar:
Tendríamos que haber protegido urbanísticamente está tipología de viviendas?
El modelo urbanístico actual del centro del municipio con una estética de edificios «cada uno de su padre y de su madre» es lo adecuado?
Las calidades constructivas de las viviendas de «Regiones» dejaban mucho que desear, tendríamos problemas de seguridad si siguieran en pie?
En fin, es muy complicado….. Pero que bonitos recuerdos ..
Esa casita es un estorbo urbanístico y un verdadero suplicio para los autobuses que circulan por la rotonda adyacente. Y como peatón no veo el atractivo que tiene ese minúsculo jardín abandonado. Dicho sea con todos los respetos.
Gracias, amigo, tú glosa, enriquece mi artículo. Entre la lírica cordial y la épica de una ciudad en marcha. Tú planteamiento es bueno. ¿Pero cómo salvar material tan episódico, bien que la idea fuese óptima? No lo sé. Sí que el pasado nos tonifica. Sí. Un abrazo.
Recuerdo bien, casi como si estuviera viéndola ahora, esa casita en esquina enfrente del parque de La Laguna. Millones de veces he pasado por allí caminando y en coche, y siempre me pareció un fortín de resistencia, tan pequeña y anclada entre otros edificios más grandes. La última vez que la vi hace unos años no estaba tan deteriorada… la verdad, como comentan por aquí arriba, deberían protegerse urbanísticamente este tipo de casas.
Saludos
Eso es, amiga, a veces visitante de esta sección. Parque de La Laguna. Antes un páramo con higueras. Ahora algo tan posmoderno que contrasta más aún con la casita. Nostalgias de un tiempo que no terminó de irse. Pero a punto de hacerlo. Sí.
Llegué a Majadahonda a mediados de los 70 para estrenar piso en una de las Puertas de Sierra. Majadahonda era ese pueblo de «regiones», había que salir con botas de agua cuando llovía, íbamos a la única consulta de Don Ciriaco, tardamos mucho en tener teléfono, la Gran Vía era de casitas bajas y aquella ferretería que cerró (y cuyo nombre no recuerdo) tras enriquecerse dando excelente respuesta a las necesidades de los nuevos habitantes, felices con nuestro nuevo habitat con jardines, tenis y piscina. Todo eso lo recuerdo con cariño pero la dinámica de la historia no para y a pesar de todo lo manifiestamente mejorable en nuestro municipio creo que disfrutamos de una excelente calidad de vida.
Así es, Teresa, calidad de Vida. Apuntalémosla. De la casita en cuestión, tantos años viéndola, el recuerdo vivo todavía. Un abrazo.
Si de mi dependiese el Ayuntamiento protegería como bien de ineteres urbanistico esta y otras casas antiguas (casas bajas) que aún quedan en y por La Gran Vía. Así como algún chalet cerca del Tutti.
Y si se aprecia un gran perjuicio económico para sus propietarios se los compraría a precio de mercado.
No es mala idea. Monumento, casi, a lo que fue y se resiste a no ser/ estar. Saludo afectuoso.
RESISTENCIA,
como » la última aldea gala » contra los intereses espurios de Roma.
Intereses urbanísticos y otros…
Se podría protejer, como memoria del lugar.
La sospecha siempre vuela sobre el interés común..
Veremos qué sucede.
Estupenda reflexión. Iremos viendo, sí.
Eso es, amiga, a veces visitante de esta sección. Parque de La Laguna. Antes un páramo con higueras. Ahora algo tan posmoderno que contrasta más aún con la casita. Nostalgias de un tiempo que no terminó de irse. Pero a punto de hacerlo. Sí.
Buenos días amigos lectores.
Si queremos hacernos una idea de cómo conservar un centro urbano de casas de «Regiones», lo tenemos cerca…
Villanueva del Pardillo municipio limítrofe y hermano, pueblo dormitorio de Majadahonda (con todo respeto), su centro de «Regiones» fue protegido por su Ayuntamiento, es muy pintoresco. Y proteger estás viviendas no ha supuesto renunciar a un crecimiento urbanístico necesario (que se lo cuenten a los jóvenes Majariegos de origen que residen allí obligados).
Que bonito es recordar….
¿Afan constructor?… En algún sitio se tendrán que meter los millones de inmigrantes que han venido desde 2021 y antes ya con el PP… Aquí la única vivienda publica y social la hizo Franco y desde entonces nada o yo por lo menos no las conozco… Eso sí, para quitar las plaquitas con el yugo y las flechas del INV de entonces, de los portales, para eso, unos fenómenos..
Gracias, Carlos, por tu comentario que nos llevaría a un debate en profundidad. Lo evidente es que en Majadahonda ha habido afàn constructor. Cuyas consecuencias nos trajeron aquí a muchos, inmigrantes ok no. Yo me limité, en este caso, a expresar mi nostalgia por ese tiempo de casitas bajas y mi cariño a sus ocupantes. Otro día podemos hablar de viviendas protegidas y, si quieres, del ministro Arrese. Saludos afectuosos.
Dónde dice ok no debe decir como yo. Vale.