Salesianas de Majadahonda dan el desayuno al empresario y arquitecto que se arruinó

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0000000000000000000000006947“Estas palabras vienen de alguien que es arquitecto y un gran empresario y que por cualquier motivo, su realidad cambió: “Me levanto cada día dando gracias por estar aquí vivo, gracias por estar en paz, gracias por saber que tengo la esperanza de un mañana y gracias por saber manejar las circunstancias lleguen como lleguen, porque estoy aquí, con paraguas o sin él, porque yo no puedo controlar la lluvia pero si puedo buscar la forma de resarcirme de ella, en definitiva soy un pobre desgraciado agradecido por la vida”. Este conmovedor relato procede de Noelia Fonseca Delgado, maestra voluntaria de las salesianas de Majadahonda, que por medio del Colegio María Auxiliadora inculca labores solidarias en esta época de crisis económica: “Como cada quince días, el Colegio Salesianas Majadahonda representado en sus alumnos, profesores y voluntarios, sale a repartir cariño en forma de desayunos a las personas que viven en las calles de Príncipe Pío en Madrid. Os ofrecemos el testimonio de una voluntaria que participa por primera vez”.
00000000000000000535“Esta mañana he tenido la inmensa suerte de compartir una experiencia junto con un grupo de compañeras cargada de realidad. Abres los ojos y sólo consigues parpadear, cuando alguien que ha sufrido el desafío de afrontar la inestabilidad económica, la pérdida de todo lo material que tuviera, o incluso de sus relaciones personales, de repente, te dice: ““Me levanto cada día dando gracias por estar aquí vivo, gracias por estar en paz, gracias por saber que tengo la esperanza de un mañana y gracias por saber manejar las circunstancias lleguen como lleguen, porque estoy aquí, con paraguas o sin él, porque yo no puedo controlar la lluvia pero si puedo buscar la forma de resarcirme de ella, en definitiva soy un pobre desgraciado agradecido por la vida”.

0000000000000000000000006949“La conclusión que saco de todo esto es que las circunstancias personales de todos y cada uno de nosotros, se pueden cambiar solo aprendiendo a mirarlas con los ojos de la fe, y con sentido del humor. Y en un acto de profunda e íntima reflexión, me pregunto ¿sé ser feliz con lo que tengo? ¿Valoro y doy las gracias cada día por abrir los ojos de nuevo? ¿Por tener el amor de mi familia? ¿Por saber entregarme a los demás?, o ¿por querer ser buena? Yo sí quiero serlo, porque vale la pena ser bueno, cuidar a los demás, salir a la calle y mirar hacia los lados para darte cuenta de que todos somos hijos de un mismo Padre. Vale la pena no quedarse en lo superfluo”, concluye la ejemplar profesora.

Fuente

Colegio María Auxiliadora 

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