por Redacción | Sep 3, 2020 | Sucesos
LUIS MURILLO*. El primer día del confinamiento, llegué al templo por la mañana, abrí las puertas y sentí la desolación, el vacío del templo, el silencio de las calles y el miedo en las venas. Mientras tanto, la lámpara del sagrario parpadeaba iluminando y recordando...