«Teresa Ribera acaba de aprobar como vicepresidenta de la Comisión Europea encargada de la energía, ampliar la vida útil 10 años para dos centrales nucleares belgas, mediante las correspondientes inversiones. Parecería muy lógico hacer lo mismo en España», recuerda Miguel Angel Derqui. Teresa Ribera es militante del PSOE y reside en Majadahonda.

MIGUEL ANGEL DERQUI. (27 de febrero de 2025). *Ingeniero Industrial y escritor de Majadahonda.Ante la polémica actual por el próximo cierre de la Central Nuclear de Almaraz y en general de las centrales nucleares en funcionamiento en España, he escrito también la siguiente reflexión, realizada no tanto como ingeniero industrial que me especialicé en energía nuclear y participé en el proyecto de la primera central nuclear que se construyó en España, en Zorita de los Canes (Guadalajara), ya cerrada y en pleno desmantelamiento, sino como vecino sensibilizado ante este asunto.

 

M.A. Derqui

Y es que mantener las centrales nucleares existentes hasta el límite técnico de su vida útil, con las necesarias actualizaciones para ello, no es en la actualidad un debate técnico-económico sino ecológico-político. Ambos análisis se hicieron profundamente cuando se diseñaron y construyeron las centrales nucleares hoy en funcionamiento en España. Ya entonces se sabía el impacto ambiental y riesgos asociados de la energía nuclear, tanto en su funcionamiento como en el almacenamiento de los residuos nucleares. El análisis técnico-económico mostraba la alta rentabilidad de la producción eléctrica de origen nuclear, a pesar de no contar en España con reservas suficientes de uranio, que por lo tanto habría de importarse, de los costes asociados a una tecnología básica, foránea, pero que fue prontamente dominada por los ingenieros y las empresas españolas, y de los costes del tratamiento y almacenamiento de los residuos nucleares de las centrales.

TODO ESTO SE SABÍA Y FUE OBJETO DE ANÁLISIS EN EL CONTEXTO EN EL QUE SE PROMOVIERON Y CONSTRUYERON LAS CENTRALES NUCLEARES HOY EN FUNCIONAMIENTO EN ESPAÑA. Pero la conciencia ecológica ha cambiado notablemente desde entonces y además ha habido determinadas catástrofes nucleares mundialmente conocidas, como Chernobil y Fukushima, que añadidas a la mayor sensibilidad ante unos residuos nucleares de vida útil indeterminada, y cuya localización para almacenamiento es muy controvertida, han cambiado lógicamente la actitud política de muchos Gobiernos.

«He escrito también la siguiente reflexión, realizada no tanto como ingeniero industrial que me especialicé en energía nuclear y participé en el proyecto de la primera central nuclear que se construyó en España, en Zorita de los Canes (Guadalajara), ya cerrada y en pleno desmantelamiento, sino como vecino sensibilizado ante este asunto»

ANTE UNA INDETERMINACIÓN DE RIESGOS, por más que se puedan considerar en cierta medida controlables, es comprensible revisar el planteamiento político inicial y poner en marcha una moratoria en cuanto a construir nuevas centrales nucleares, mientras avanza el conocimiento tecnológico para aumentar su seguridad de funcionamiento y la del tratamiento y almacenamiento de residuos. Pero si se acuerda mantener en funcionamiento las centrales nucleares hasta el fin de su vida útil, que parece un acuerdo en el que hay un razonable consenso técnico-económico-ecológico-político, parecería también razonable considerar como vida útil toda la que técnicamente pueda asociarse a una central con el mantenimiento y actualización apropiados, que es lo que, por ejemplo acaba de aprobar Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea encargada de la energía, para dos centrales nucleares belgas, ampliando su vida útil 10 años mediante las correspondientes inversiones.

PARECERÍA MUY LÓGICO HACER LO MISMO EN ESPAÑA CON LAS CENTRALES NUCLEARES ESPAÑOLAS que admitan ese alargamiento de su vida útil, lo que sin duda sería beneficioso para optimizar el «mix» energético español y garantizar así el suministro eléctrico en las mejores condiciones de seguridad y precio, además de dar más tiempo a los municipios donde se ubican esas centrales para encontrar la actividad económica alternativa que permita mantener el empleo y el bienestar social en esos pueblos. *Miguel Angel Derqui es autor de la novela «Barrio de Tango» (Universo de Letras de Editorial Planeta), con la ciudad de Majadahonda como protagonista, cuya segunda edición se puede adquirir en más de 4.200 librerías de toda España.

Majadahonda Magazin