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Un paseo por los comercios de Majadahonda donde calidad y coste van unidos: «todo necio confunde valor y precio”

«La cosa es que hoy me ha dado por mencionar algunos comercios majariegos que frecuento en los que la calidad y el coste van unidos. Aunque yo siempre me fío del verso machadiano (de Antonio, aunque no desdeñe en absoluto a Manuel como hacen los sectarios, que en Poesía también los hay); “todo necio confunde valor y precio”

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 22 de octubre de 2026). Algunos lugares buenos. “La Codorniz”, no sé si recuerdan, tenía una sección “Donde no hay publicidad resplandece la verdad”. En ella se recomendaban productos o sitios de interés “gratis et amore” para el recomendado. “La Codorniz” se autodefinía como “la revista más audaz para el lector más inteligente”. Audacia, relativa, los hornos no estaban para semejantes bollos y determinados chistes que se le atribuían eran más falsos que el pelo de Simeone. Pero sí es cierto que ante determinadas astracanadas decíamos: “Esto es de Codorniz”, así, sin determinante. Y la cosa es que hoy me ha dado por mencionar algunos comercios majariegos que frecuento en los que la calidad y el coste van unidos. Aunque yo siempre me fío del verso machadiano (de Antonio, aunque no desdeñe en absoluto a Manuel como hacen los sectarios, que en Poesía también los hay); “todo necio confunde valor y precio.” Y comienzo la jornada, por ejemplo, en el quiosco de Sergio, oficialmente “Manuel”, recuerdo de aquel bravo abuelo, un todoterreno de cuando Majadahonda era, casi, una majada (siempre San Juan de la Cruz: “Pastores los que fuerdes/ allá por las majadas al otero….”). Sergio, a pesar del frío, sigue de pantalón corto, lo que le da aspecto de zangolotino, eso sí, emprendedor. Con ese tinglado de prensa, chucherías y libros de ocasión que hacen mis delicias, sobre todo si aparece “bacalao” del bueno, él ya me entiende, como la primera edición del “Canto general” de Neruda, dedicada por este.

«De vuelta a casa me detengo en, todavía, “Flores Acebal”, ya en mi calle de San Isidro. Ahora bajo la férula de la Señora Jara, quien me vende plantas y me regala amabilidad, no siempre presente en los establecimientos majariegos, pero eso otro día)».

Y de “Manuel” paso a “Dia”, de Santa Maria de la Cabeza, donde alterno, lo justo, que aquí hay mucho lío, con Denise, Marcela, René, Noelia, Tiago. Pero agradezco a Melania que me hubiese devuelto al redil luego de 2 años de ausencia. La razón, lo de menos. Lo de más, lo a gusto que aquí me hallo. En “Dia”, de Santa María de la Cabeza. Casi que enfrente de la peluquería donde Abdel pone mi cabellera al día. Con esos modos tan agradables, definitivamente rifeños, que hacen de “Peluquería Classic” lugar de referencia para mí (con estos pelos.) Y prosigo mi camino, ahora hacia la “Farmacia Estevan”, regentada por María Jesús Lozano, hija de la fundadora. Calle Norias. Más que farmacia, botica. En la que la propia María Jesús o María o Grisela (“¿Por qué te llaman Grisela/ si no eres nada gris/ si viniste a este país/ brillante como una estela?”) o Pablo crean un ambiente apotecario sumamente confortable Y yo le pido a Chus ya una rebotica donde tertuliar al borde de una mesa camilla.

«Y de “Manuel” paso a “Dia”, de Santa Maria de la Cabeza, donde alterno, lo justo, que aquí hay mucho lío, con Denise, Marcela, René, Noelia, Tiago. Pero agradezco a Melania que me hubiese devuelto al redil luego de 2 años de ausencia. La razón, lo de menos. Lo de más, lo a gusto que aquí me hallo»
«Y de la farmacia de voy al “Go Fit” a ver si coincido con Álex, feliz papá reciente (de Ariadna) o con Javi, o con Orest o Elena o Pablo, tan del Rayo Majadahonda. Y, si hay suerte, hoy la hubo, con Vivi Manjarres, vestida de otoño, con su dulzura milhojas y chupa de cuero pirata. Y a nadar se ha dicho»
«Comienzo la jornada, por ejemplo, en el quiosco de Sergio, oficialmente “Manuel”, recuerdo de aquel bravo abuelo, un todoterreno de cuando Majadahonda era, casi, una majada, Sergio, a pesar del frío, sigue de pantalón corto, lo que le da aspecto de zangolotino, eso sí, emprendedor»

Y de la farmacia de voy al “Go Fit” a ver si coincido con Álex, feliz papá reciente (de Ariadna) o con Javi, o con Orest o Elena o Pablo, tan del Rayo Majadahonda. Y, si hay suerte, hoy la hubo, con Vivi Manjarres, vestida de otoño, con su dulzura milhojas y chupa de cuero pirata. Y a nadar se ha dicho. Para mí la gran panacea, que ya me curó de algún desastre sentimental. Y de vuelta a casa me detengo en, todavía, “Flores Acebal”, ya en mi calle de San Isidro. Ahora bajo la férula de la Señora Jara, quien me vende plantas y me regala amabilidad, no siempre presente en los establecimientos majariegos, pero eso otro día). Y luego de haber hecho este primer periplo, tan gratificante y variado, por lo menos, diré que entre nosotros hay una evidente calidad de vida y, en líneas generales, un trato cordial para quien se dispone a gastar dinero y tiempo con quienes arriesgan uno y otro viniendo a Majadahonda a disfrutar de la vida. Lo mismo que ganársela. Como quien dice, Sí.