Un voluntario de Cruz Roja Majadahonda, testigo del terremoto de Nepal

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cruzrojaCarlos Vidondo es un voluntario de Cruz Roja y colaborador de la Asamblea Majadahonda Las Rozas que ha sido testigo de las consecuencias del terremoto que sacudió Nepal hace unos meses. A través de una entrevista concedida a Cruz Roja, el majariego narra su experiencia dentro de la “Unidad de Respuesta ante emergencias” (ERU) durante los 21 días en los que permaneció en el país asiático. Un terremoto que ha causado “la muerte de, al menos, 8.500 personas; cerca de 22.000 heridos y en torno a 550.000 hogares destruidos”. Carlos Vidondo es voluntario “desde 1989 y ha trabajado en los departamentos de Salud y Socorros, Cooperación, Formación e Intervención social. Desde el año 2008 pertenece a la ERU IT&Telecom, que se encarga de asegurar las comunicaciones en situación de emergencia”. A continuación reproducimos de forma íntegra la entrevista:

cruzroja1PREGUNTA: ¿Te ofreciste voluntario para ir a ayudar con el terremoto o te llamaron?
RESPUESTA:  –Hace más de 15 años, la Federación de Cruz Roja y Media Lunas Rojas creo las unidades ERU para atender a las Emergencias de la manera más eficaz e inmediata, en tiempos cortos de trabajo (1-3 meses). Existen las ERU de: Telecomunicaciones, Cuidados básicos de Salud, Agua y Saneamiento, Saneamiento Masivo; Logística y Distribución. Para pertenecer a una de estas unidades tienes que tener más de 25 años; unas habilidades demostrables en el área que te involucras, así como idiomas -en mi caso el inglés-. Tras ser admitido y realizar un curso intensivo de una semana, te incluyen en una lista y, cuando hay una emergencia, te piden que digas si estás disponible.

cruzroja2P: ¿Qué sentiste cuando te dijeron que ibas a viajar? ¿Era tu primera misión?
R: No. Yo ya estuve en Haiti en el 2010 como primera misión y fue una gran experiencia. Dura en si misma, por la intensidad del trabajo, pero gratificante por ver, por fin, en la práctica, el resultado de aquello para lo que te has preparado. El procedimiento es el siguiente: Cuando surge una catástrofe, y se decide que hace falta una unidad en cualquier parte del mundo, en 72 horas, aproximadamente, debe estar operativa. Se envía un sms a todos los miembros de esa unidad y se pide que se responda si se tiene disponibilidad, o no, en un plazo muy corto. En este caso, fue un poco casual. Yo realizaba un curso de reciclaje en Guadarrama, el último fin de semana de mayo, cuando me ofrecieron hacer el relevo a una persona que estaba en Nepal en ese momento. Yo había dado mi disponibilidad cuando salió la misión, pero en ese momento fue otra persona la que fue el primer mes y ahora yo iba a ir de relevo. Las condiciones eran salir la primera semana de Junio para unas 4 semanas y tenía que contestar en 48 horas. Consulté a mi entorno personal y laboral y coincidió que tenía esa disponibilidad. Lo informé el lunes y el miércoles 3 recogí los billetes y salí hacia Katmandú.

cruzroja3P: ¿Quiénes formaban tu equipo?
R: El campamento que montó CRE estaba en Kalikhastan, una pequeña población a 3-4 horas en coche desde Katmandú y el equipo desplegado allí era una unidad de Saneamiento Masivo, más 2 personas de ERU IT&Telecom. Nuestra función era ayudarles e implementar un nuevo trabajo de toma de datos. Era un sitio muy lejano y recóndito. Debíamos auto suministrarnos tanto la corriente eléctrica en muchos momentos, como conseguir una conexión de Internet propia para enviar los informes diarios. También ayudábamos a los compañeros que tenían que desplazarse muchos kilómetros por sitios complicados con una aplicación en sus teléfonos móviles que les permitía tomar los datos de su trabajo y comunicar las necesidades, enviar fotografías, puntos de referencia, etc.

cruzroja4P: ¿Cómo fue la llegada a Nepal? ¿Qué os encontrasteis?
R: Nepal es un país pequeño (un 25% de la extensión de España) y una población de 30 millones de personas, de los cuales solo un millón habita en Katmandú capital. La gente vive en pequeñas agrupaciones. Las carreteras tienen kilómetros de filas de casas en las que no se sabe cuándo acaba un pueblo y empieza el siguiente. El terremoto afectó a la zona noroeste de Katmandú y a muchas infraestructuras: Colegios, letrinas, centros de salud, etc… Al llegar a Katmandú se veían restos del terremoto que se había producido un mes antes, pero el comercio funcionaba y las personas estaban ya recuperando el ritmo laboral. Es verdad que la ciudad sufrió derrumbes y colapsos pero estaba a 81 km del epicentro.

cruzroja5P: ¿Cuáles era los problemas más urgentes?
R: El tema principal era que el cólera es una enfermedad endémica en el país y con los derrumbes de letrinas e infraestructuras sanitarias, el gran riesgo era que se produjese un brote que fuese más dañino en número de víctimas que el propio terremoto en sí. El trabajo se centró en Comunidades de personas que vivían en la zona, en colegios y en campamentos de desplazados para reforzar la higiene, y concienciarlos de los hábitos que debían practicar para conseguirlo. Los campamentos no eran grandes, solo de algunos cientos de personas, pero podían suponer un problema sanitario. Se construyeron cerca de 800 letrinas temporales en 3 meses y, pasados unos meses, no hubo indicadores de inicio de Cólera en la zona.

cruzroja6P: ¿Recibisteis apoyo desde Madrid el tiempo que estuviste allí?
R: El “Team Leader” del equipo, tenía todos los días comunicación por escrito con Madrid y, varias veces a la semana, comunicación telefónica. Además, la unidad de CRE funcionaba bajo el paraguas de la Federación de Cruces Rojas y Media Lunas Rojas, que tienen personal en el terreno para la coordinación. En este grupo se integran todas las unidades de Cruces Rojas que se han desplegado allí: Noruegos, Ingleses, Italianos, Japoneses, Chinos, Indios, Filipinos, Qataries…

cruzroja7P: ¿Fue difícil llegar hasta las víctimas’ ¿Qué esperaban de vosotros y del resto de la ayuda internacional?
R: La sociedad Nepalí es una sociedad fuerte, con gran integración dentro de su comunidad y una fuerte resiliencia. Todos los años tienen que superar la época de monzones que golpea al país generando inundaciones, corrimientos de tierra, etc.. Este año, afortunadamente, han sido suaves, ya que, una población debilitada por el terremoto con un monzón muy virulento hubiese supuesto un golpe tremendo a la población. El trabajo conjunto de todos los organismos tanto públicos como privados que había en el país, ayudó a generar una atención integral. Había equipos de sanidad, otros dando comida y alimento , equipos de reconstrucción de viviendas, y alguno -como el nuestro- en regeneración de infraestructuras de higiene y salud. La Cruz roja Nepalí, mediante sus voluntarios y contratados hizo un gran trabajo. Señaló las zonas más afectadas. Nos acercó a la población e identificó a sus líderes para conseguir que se comprometieran. La ayuda llegaba a todas las zonas, a pesar de que Nepal es un país con una orografía extremadamente compleja. El sur del país está casi a nivel del mar y Katmandú a 1400 metros. Luego hay una franja de media montaña que alcanza los 4000 metros de altura y después la alta montaña, que llega hasta el Everest. Nosotros trabajábamos entre los 1000 – 2000 metros, que incluía valles y caminos de tierra. La población que vive en las cercanías de carreteras o en núcleos relativamente grandes, recibió primero la ayuda. Pero si había una escuela que estaba fuera de la carretera, a 2-3 kilómetros andando, podían ser cerca de dos horas de caminata para llegar hasta ellos. Esto, logísticamente, es un gran reto.

cruzroja8P: ¿Confiaban en vosotros?
R: Cuando llegamos a un país, nunca vamos solos. La unidad que llega se pone a trabajar en equipo con la Cruz roja local. Mientras otras organizaciones pueden tener el apoyo de las organizaciones gubernamentales, nosotros solemos ir acompañados y presentados por alguien de la Cruz Roja local, que aunque no sea exactamente de la zona, sí que es del país y conoce los problemas, la lengua, la organización jerárquica. Nosotros vamos a ofrecer nuestras herramientas dentro de las necesidades de la población y, normalmente, el trabajo es muy bien recibido y agradecido.

cruzroja9P: ¿Tuvisteis colaboración de las autoridades nepalís?
R: –El gobierno Nepalí abrió el llamamiento internacional y estuvo muy encima de las incidencias, coordinando a las entidades internacionales y poniendo unos tiempos de trabajo para las distintas fases. A nuestro nivel, por ejemplo, en los desplazamientos que teníamos que hacer, la policía y el ejército que nos encontrábamos siempre nos ayudaron en nuestros problemas.

cruzroja10P: ¿Y de los propios ciudadanos?
R: La gente se involucró y una gran parte de la ayuda se generaba en las propias comunidades. El tema de los desplazados es más complejo. Si a mi comunidad vienen centenares de personas de otras comunidades y se instalan en las tierras de alguien, es más complicado, pero la gente culturalmente es sociable y confiable.

cruzroja11P: ¿Os pilló allí algún movimiento sísmico o lluvias torrenciales?
R: Los compañeros del anterior relevo sufrieron otro terremoto muy importante, que no tuvo consecuencia para ellos. Nosotros vivimos la entrada del monzón. Cuando llegué, había 2-3 horas de lluvias por la noche. Dos semanas después, ya eran 8-10 horas diarias de lluvias con picos muy intensos. Cuando me fui, llovía muchas horas del día y la noche con momentos muy fuertes. Esto provocaba el corte de carreteras y complicaba el trabajo, que había que planificar sobre la marcha.

cruzroja12P: ¿Cómo sigue la situación allí?
R: El país está, desde hace varios meses, sufriendo una crisis de combustible enorme que está provocando situaciones verdaderamente críticas en la zona afectada por el terremoto. Especialmente ahora durante el invierno, debido a las bajas temperaturas. CRE va a enfocar sus fondos en Medios de Vida en 3 Distritos y reconstrucción de instalaciones de saneamiento en escuelas.

cruzroja13P: ¿Crees que tu misión y otras similares cumplieron sus objetivos?
R: Si como objetivos de la misión tomamos los principios fundamentales de Cruz Roja, desde luego hemos aliviado el sufrimiento humano en una zona que tenía una población vulnerable y con grandes necesidades. Yo volví con la satisfacción de haber trabajado en gran país, con un buen equipo y haber mejorado, de manera notable, la situación que nos encontramos. Luego el día a día, los problemas logísticos, orográficos, personales, etc… Todo eso luego se queda en la memoria de las cosas que se olvida con el tiempo para acordarse únicamente de lo positivo.

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