
MANU RAMOS. La última nota de prensa del grupo municipal «Vecinos por Majadahonda» emitida este 23 de junio (2025) informa que «en el año 2017 el Tribunal Constitucional marcó un punto de inflexión sobre la regulación del Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido como la plusvalía municipal. Este pronunciamiento jurídico era algo esperado por todos ya que las situaciones de indefensión que estaba generando al contribuyente en los supuestos donde no existe un incremento de valor en la venta del inmueble eran más que evidentes. Desde su entrada en este Consistorio, el Grupo Municipal de «Vecinos por Majadahonda» viene planteando e insistiendo en la obligatoriedad legal de devolver estas plusvalías a los vecinos que vendieron sus casas con pérdidas durante la crisis de 2008 pero el Equipo de Gobierno del Partido Popular (PP) no considera aceptar esta devolución. Una reciente sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 33 de Madrid con fecha de 19 de marzo de 2025 ha condenado de nuevo al Ayuntamiento de Majadahonda tras considerar nulas de pleno derecho 4 liquidaciones de plusvalía municipal, por lo que «ordena la devolución de lo indebidamente ingresado que asciende a la cantidad de 1.014,41 euros a cada uno de los recurrentes, más los intereses del artículo 32 de la Ley General Tributaria desde su ingreso hasta que se proceda a su devolución”. El asunto se debatió en el pleno del pasado 29 de mayo a propuesta del concejal y portavoz adjunto de «Vecinos por Majadahonda», Federico Martínez, pero a la negativa del PP a devolver el dinero se sumaron también los concejales de Vox y PSOE, mientras que Más Madrid-IU votó a favor.





M. GIRALDEZ. Durante las últimas décadas, los tatuajes han pasado de ser una expresión marginal a convertirse en una manifestación artística plenamente integrada en la sociedad. Ya no se trata solo de tinta en la piel, sino de contar historias, marcar momentos clave en la vida o simplemente llevar arte sobre el cuerpo. Y en Barcelona, ciudad cosmopolita y vibrante, los estudios de tatuajes florecen como auténticos templos del arte corporal.


