
JOSÉ Mª BABOT VIZCAINO. ¡Cómo puede ser!. Sí, ¡cómo puede ser que esta alcaldesa no haga absolutamente nada por mantener la decencia en nuestra población! Yo no me lo explico, pero sí se ve que tiene un buen cuajo, rayando en la caradura, por saber lo que se escribe de ella y su cometido y estar tranquilamente sentada en su sillón dejando que prospere la rabia y la podredumbre. No hace absolutamente nada por dejar de mantener a Majadahonda en la situación actual y no dejarla al menos cómo la recibió y cómo nos prometió cuando agarró el bastón de alcalde, cuando dijo que haría lo indecible por mejorarla. Eso es mentir, eso es ser más falsa que Judas, eso es tomarnos el pelo a los majariegos, y creo que nosotros no lo deberíamos permitir por mucho más tiempo, cuando veo que nos estamos quedando sentados en casa, tranquilamente, viendo pasar el tiempo. No arengo para salir en manifestaciones ni armar jaleo callejero. No, eso nunca, pero sí que deberíamos hacernos notar en los diferentes medios de comunicación que nos acojan de buen grado. Este fue el caso de las oposiciones a arquitecto del Ayuntamiento, que parece que han metido la pata hasta el corvejón, y supongo que si se escarbara un poco y se pudiera hacer lo que se está haciendo con el actual Gobierno de meterse hasta la cocina, se encontraría presuntamente una podredumbre terrible de describir, a la vista de los indicios que se van descubriendo en este caso. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que esta alcaldesa no hace nada por Majadahonda.







M. GIRALDEZ. Durante las últimas décadas, los tatuajes han pasado de ser una expresión marginal a convertirse en una manifestación artística plenamente integrada en la sociedad. Ya no se trata solo de tinta en la piel, sino de contar historias, marcar momentos clave en la vida o simplemente llevar arte sobre el cuerpo. Y en Barcelona, ciudad cosmopolita y vibrante, los estudios de tatuajes florecen como auténticos templos del arte corporal.
