
JOSE Mª BABOT VIZCAINO. (2 de septiembre de 2025). Hace algo más de un mes que estoy callado por no poder escribir con normalidad pero hoy voy a probar. Expondré mi punto de vista sobre la actuación de la alcaldesa de Majadahonda después de estas «vacaciones» y lo haré a sabiendas de que mis comentarios serán tan leídos como criticados por algunos de sus acólitos. He vuelto a la realidad majariega y si antes era la repera hoy me da casi hasta vergüenza pisar las calles de Majadahonda de lo desaliñada que tiene nuestra ciudad este ayuntamiento del PP. No sé qué es lo que quiere esta persona ¿dinero para limpiar Majadahonda? ¿que le limpiemos sus zapatos cuando se ensucien? ¿que le llevemos el café todas las mañanas a la hora que ella quiera?… No tengo ni pajolera idea del por qué no dedica algún tiempo de su estancia en Majadahonda para ver y arreglar esos desatinos que tiene entre manos. Pero eso no es lo único malo: ¿qué hay que decir de ese grupito de acólitos, que al fin y al cabo son sus lacayos y que no dicen ni pío al respecto? ¿es que no cobran para trabajar por Majadahonda? ¿es que no les pagamos bien? ¿es que quieren más dinero? ¿qué es lo que puñetas quieren?. Y no hablemos de la oposición de la izquierda, sobre la que yo me pregunto: ¿han hecho algo al respecto? porque no se les oye piular, como dicen en Cataluña. Tal y como veo yo la cosa, Majadahonda quedará, en las próximas elecciones, sin este desperdicio de alcaldesa que nos han metido con calzador. Pero eso sí: con la ciudad deshecha y lo poco que está en pie hecho una verdadera vergüenza.









